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Language:
Español
Stats:
Published:
2026-05-07
Updated:
2026-07-26
Words:
16,521
Chapters:
16/?
Comments:
62
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196
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4
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2,313

Cuentos de hadas

Chapter 16: De un extra

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

"Entonces," Ashswag alzó las dos plumas ante la princesa con sus labios curvados en una sonrisa pícara. "¿Esto cumple el primero de los tres regalos?"

Aldo le miró confundido, fueron un par de segundos los que pasaron antes de que recordase las fatídicas palabras, que el mismo pronunció, que lo condenaron a tal travesía. Su expresión se volvió amarga y en un rápido movimiento las intentó arrebatar de su mano, a lo que el caballero las alzó sobre su cabeza lejos de la joven.

Frustrado, luego de que su diferencia de altura —aunque mínima— le jugara en contra, se detuvo y recuperó una distancia prudente de su adversario. "No puede ser tan sencillo."

"Claro que no, perdí a uno de mis hombres en el puente por culpa de ese falso ángel." Las guardó con cuidado en el interior de su ropa ante la atenta mirada de la joven. "Esperaba obtener información una vez llegáramos, pero no creí que el destino nos llevaría cara a cara con nuestro objetivo."

Aldo trató de calmar la necesidad imperiosa de abalanzarse con su daga. Debía recordar que no podía simplemente actuar tan impulsivo, quería destruir tanto aquellas plumas, no pudo evitar maldecir en su mente.

¿No había sido demasiado rápido? ¿Qué tipo de coincidencia milagrosa (incluso para la ciudad sagrada) era esa? No había forma de que Ashswag tuviera tanta suerte.

Al verlo con el porte elegante que tanto lo caracterizaba Aldo sintió el picor de celos en lo profundo de su pecho. Probablemente era cosa de protagonistas.

El cuento siempre les favorecía; Molly había destacado con gracia en todo, su hermano el heredero jamás había dudado de su lugar en la trama, sus padres siempre tuvieron facilidad para que el universo se moldeara a su antojo y ahora el caballero destinado adquiría el primero de los objetos sin casi esfuerzo.

Su pecho punzó con el recuerdo de tantos fracasos, de los murmullos que seguían su paso en el pueblo, de su presencia convertida casi en la de un paria en su propia casa, aunque todos lo negaran. Cuando tomó el cargo de General y partió por la seguridad de su reino en diversas misiones creyó encontrar al fin algo de lo cual estar orgulloso.

Sin embargo, su último enfrentamiento fue un nuevo golpe de realidad. Él no era más que un extra en el cuento.

En ese momento no fueron sus heridas de gravedad lo que caló en su espíritu, sino fallar como protector contra quién buscaba tomar el control sobre el territorio. Fue mandado a casa, pero tardó en llegar.

Temía ver en el rostro de su padre la sombra de la decepción.

La silueta de su némesis ante él se tornó borrosa cuando su visión se desenfocó. Podría engañarse al ser la falsa princesa, vivir por momentos el cuento de su melliza. Pero al final del día Ashswag era el hombre que lo menospreció cuando yacía en el suelo herido ante la mirada atenta de ambas caballerías.

Su cuerpo tembló con rabia renovada ante la confusión del líder del Régimen, cerca suyo Graf se acercó presuroso para prevenir una catástrofe inminente, pero no fue necesario, una voz clara y pura llenó el espacio atrayendo a sí la atención de los presentes.

"Una disculpa por la espera, Su Alteza."

Tres figuras con imponentes alas surgieron de la penumbra del palco en el que se encontraban.

Dado a que la catedral tenía un espacio que se abría como media luna a la plaza la posición del grupo se hallaba cerca de la multitud pero oculta de su mirada. Los ángeles llegaron por la parte interna.

Al frente iba una mujer de sonrisa amable, sus alas de un morado llamativo terminaban en largas plumas verdes azuladas que la señalaron como la maestra del lugar. Tras ella Ishan y una chica de alas amarillas tomaron su distancia custodiando desde las sombras.

"Es un placer conocer a la princesa del Norte" la mujer dió una reverencia ante el príncipe y saludó a los caballeros. "Me llamo Jaiden, Su Alteza, soy quien llevará a cabo la bendición."

Su presencia fue un calmante para el alma del príncipe, quien volvió a serenarse.

Al notar el cambio Ashswag también se tranquilizó, por un momento creyó haber notado furia en la mirada ajena y aquello le carcomió la mente. Incluso cuando todo parecía de nuevo en calma no separó nunca su mirada de la figura de la joven.

Aldo permitió a Jaiden retirar de su rostro la máscara cuando ella preguntó. Bajo la luz de las antorchas las facciones familiares de la falsa princesa ocasionaron una sonrisa nostálgica en el ángel. "Eres tan parecida a tu hermano, lo conocí antes de que fuera nombrado heredero."

La mano cálida del ángel rozó la mejilla del príncipe en una maternal caricia, cuando sus ojos repararon en el dije que colgaba de su cuello su expresión se volvió de sorpresa agradable. "Es bueno saber que llevas protección."

El peso del collar, que por lo general pasaba desapercibido, caló con suavidad en el cuello de Aldo. "Los niños mencionaron que quería invitarme a pasar la noche en su compañía."

Jaiden descartó la idea con un movimiento de mano, "oh no, no está en mis planes acaparar a la princesa. Quería conocerte e invitarte a pasar la bendición desde el palco de la catedral," volteó a ver a Ashswag, "además veo que tienes compañía."

La calidez que se había asentado por la presencia de Jaiden se fue de inmediato. Intentó no voltear hacia el hombre que lo observaba con una expresión de culpa desconocida. Al percibir el cambio en el ambiente el ángel sostuvo su mano. "Si gustas la catedral siempre está abierta para ti."

La oferta fue tentadora, pero el peso del papel de su melliza retuvo de nuevo su boca y en lugar de aceptar como tanto quería Aldo pronunció una negativa. "Temo que acepté bailar con el ganador del torneo, por lo que tendré que declinar."

"Es una pena," dio una palmada suave en el dorso de su mano, se acercó con un susurro "ven si necesitas compañía de otra chica."

Cuando los ángeles se dirigieron al centro del espectáculo Aldo ignoró a Ashswag que se acercó a él en un intento de hablarle y alzó la voz hacia Jaiden, "¿tendrás manera de enviar pronto un mensaje al Norte?"

Ella sólo asintió. "Mandaré a Ishan en la mañana contigo, es el ángel mensajero más rápido de la región."

Notes:

Pequeño teatro!¡

Cuando nació Molly las hadas del reino fueron invitadas a otorgarle un don. Una a una le dieron un futuro lleno de gracia, belleza y grandes cualidades.

Pero olvidaron que la pequeña tenía un mellizo y en la otra cuna yacía un príncipe al que ninguna notó.

Pues la magia de las hadas suele escoger a las princesas.

Al terminar el festejo un hada que llegaba tarde a todas partes se encontró con el cuarto en la penumbra. Tratando de no hacer ruido caminó de puntillas, cuando el quejido de Aldo captó su atención.

Se acercó entonces a la cuna olvidada y miró con ternura al interior.

Tal vez fueron los ojitos que le regresaron la mirada o la manita que le tomó con fuerza, el hada decidió dar al príncipe su deseo.

"No puedo otorgar al pequeño una dicha como la que aguarda a su melliza. Pero para ti, mi niño, te doy la voluntad y con ello el destino que aguarda por ti es tuyo por escoger."