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Snoot Game - Trish Route (Traducción al español)

Chapter 4: ¿Quien eres en Verdad?

Notes:

Buenas esperó que tengan un buen día hoy les traigo el nuevo capítulo de Trish Route. Acá yo le agregué una nueva parte, porque quería mostrar la amistad de Anon y Trish y como estos empiezan a conocerse mejor.
También acá es la primera vez en que se va a dividir la perspectiva de los dos y en los próximos capítulos voy a darle partes de lo que hacen cada uno.

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text



Capitulo 4

 

Hora del receso en el instituto Volcano 

 

La escuela se encontraba igual que todos los días con los mismos alumnos coloridos y tan centrados en lo suyo, ahora Trish y su nuevo amigo estaban compartiendo mesa y charlaban o mejor dicho la chica trigga le estaba contando sus ideas para la banda en el futuro como el diseño de mercancía y pósters. Y el chico tenía su celular en la mano escribiendo algo.

 

 

 

--¡Como dije antes! como la banda van a tardar en llegar decidí, darles una sorpresa de diseñar nuestro poster.-- Menciono Trish entusiasmada mostrándole su celular a Anon, en el se veía unos png de dinosaurios y en letras grandes venía el nombre de (¡¡VVurm Drama!!). Anon le pareció que fue hecho en Paint y se veía como si Picasso le ubiera dado un ataque... pero conociéndola supo que ella no le gustaban las críticas, decidió no criticar y asentir que le parecía "llamativo".

 

 

 

--... Bueno, me "gusta" y lo hiciste... en la ¿clase de artes?-- Dijo Anon con una expresión serena y cansada. Volviendo a mirar su celular.

 

 

 

--Claro skinnie, yo le metí todo mi esfuerzo a esta maravilla.-- Comentó Trish con jubiló.

 

 

 

--Mmm... Bueno, técnicamente es algo abstracto pero se logra entender...-- Comentó el chico de la manera más respetuosa que pudo, para no "escupirle a su arte". Dejando el celular sobre la mesa.

 

 

 

--Gracias, tu si me entiendes. Todos en la clase lo miraron como si fuera... Un montón de ¿Cosas solo por poner? ¡enserio lo puedes creer!-- 

 

 

 

Recordo con cierta molestia ver a sus compañeros de clase mirando su trabajo como basura. A ella realmente se enojaba por las críticas que le hacían, pero ella no aceptaba que no entendieran su poster.

 

 

 

Ya con eso dicho los dos seguían platicando de lo que les gustaba, como Anon comentándole sobre una serie que veía sobre unos imbéciles que tiene poderes fingiendo se súper héroes.

 

 

 

Anon seguía comentándole sobre la serie que vio, con un poco de energía. --Luego de que su novia muriera por un súper... Hughie decide buscar venganza uniéndose con un monto de tipos para luchar encontrá de esos falsos "super héroes".-- Ahora era el turno de Trish, de poner atención, (estaba interesada) en lo que mencionaba el chico calvo.

 

 

 

 

--...Si pero te debo decir que el final de los cómics es una pendejada, pero el final de la serie está más o menos decente...--

 

 

 

--...Creo que le puedo dar una oportunidad. Despues de llegar a mi casa la voy a ver.-- Dijo la chica trigga, ya convencida.

 

 

(¡TING-TING!)  (¡TING-TING!)

 

 

Empezó a sonar el timbre que indicaba que ya se había acabado el receso y era hora de retomar las clases.

 

 

--Ya debemos ir a clase, te vere a la salida, Trish.-- Anon se despedía de su amiga purpura y ella hizo lo mismo.

 

 

--Adios Anon, te esperaré cuando salgamos.-- Dijo la chica trigga, con una sonrisa sincera.

 

 

Su amigo salió de la cafetería como todos los demás estudiantes pero la chica se quedó sentada, para revisar los mensajes que tenía con la banda. Primero Reed seguía suspendido y segundo Fang escribió que su mamá había hablado con el director Spears y le dió otra semana más de no ir al instituto, esto puso a la triceratops un poco triste sin tener a sus amigos con ella, pero habían cosas buenas en la ausencia de su banda, pudo hacer un amigo nuevo... Y le pareció bastante "extraño" pero lindo al fin y al cabo.

 

 

Trish sabía que en el otro sábado los 3 iban a tener un ensayo, para seguir practicando, que la hizo mirar sus mensajes con la banda para asegurarse que ellos si podían ir, y afortunadamente le dieron el visto bueno.

 

 

 

 

Luego fue al perfil de Anon para escribirle que la esperara en la salida para irse juntos.

 

 

 

 

•Trish: [Skinnie, tendrás que esperarme un poco a la salida. Tengo que encargarme de dejar algunas cosas, para sorprender a la banda.]

 

 

(Ding-Ding)

 

Ella logro escuchar una notificación de un celular que estába cerca suyo, fijo su mirada en aquel sonido y abrió mucho los ojos. <<¡¿Ese es el celular de Anon?!>>

 

 

 

El teléfono de su nuevo amigo ahora se encontraba encima sobre la mesa de la cafetería aún encendido.

 

 

 

<<Parece que se le olvidó su teléfono, será mejor que me lo lleve y se lo entregue a la salida.>> Dijo ella extendiendo su mano púrpura al aparato.

 

 

Ya en su mano lo miro rápidamente notando que seguía encendido y estaba desbloqueado. Ella empezó a sentirse nerviosa porque en su mente le vino una idea al instante. <<Podría revisarlo y... ¿descubrir que oculta?>> Pensó Trish pero rápidamente sacudió la cabeza para quitarse esa tonta idea de la cabeza, ella misma dijo que no le importaba que hacía antes, pero igualmente miro la pantalla notando que estaba en mensajería con alguien. <<Esto está mal, no puedo husmear en su celular, y le dije que no me importaba... ¿Pero con quién se estuvo escribiendo?>>

 

Guardo su propio celular en su bolsillo y tomo con ambas manos el celular de Anon, miro quien hablaba y tenía el nombre de... <<Mamá...>> Mirando la foto de perfil era una mujer de aspecto serio.

 

 

Mirando los mensajes que había escrito, al principio vio que el le comentaba su llegada al Instituto Volcano.

 

 

 

•Mamá: [Tu llegaste a tiempo a tu primera clase, que te pareció tu nueva escuela.]

 

 

•Anon: [Si y está bien.]

 

 

•Mamá: [Cuida muy bien el apartamento, tu padre lo está pagando, así que no quiero ni un rasguño en la pared, para que el casero no nos reclame.]

 

 

 

•Anon: [Siiiii... yo tendré cuidado.]

 

 

 

•Mamá: [Más te vale.]

 

 

 

Trish seguía leyendo el chat sabiendo que esos mensajes eran del (4 de enero por la noche), en el primer día en que Anon había llegado. Trish ya no quería seguir leyendo pero su dedo se deslizó por la pantalla para mirar los siguientes mensajes.

 

 

•Mamá: [Anon como te ha ido en tu segundo día.]

 

 

•Anon: [Lo de siempre, aprender.]

 

 

•Mamá: [Y algo más.]

 

 

•Anon: [No es la gran cosa pero conocí a dos personas que me invitaron a comer hoy.]

 

 

•Mamá: [Y te la pasaste bien con ellos.]

 

 

•Anon: [Para mi fue un poco extraño, esque yo no confío en nadie en este lugar pero no parecían malas personas.]

 

 

•Mamá: [Los esquiva meteoritos no son de confianza y sabes lo que tú padre y yo pensamos.]

 

 

•Anon: [Ya lo se me enviaron a Volcano High porque como todos son dinos acá no me juntaría con nadie y me centraría en estudiar.]

 

 

•Mamá: [Bueno lo sabes, así que ponte a estudiar y no les hagas caso.]

 

 

 

Trish seguía leyendo con atención los siguientes textos del día siguiente.

 

 

 

•Mamá: [Hola, cómo te va en tus clases.]

 

 

•Anon: [Lo estoy aprendiendo todo, y me la pasé bien hoy.]

 

 

•Mamá: [¿Por?.]

 

 

•Anon: [Hoy tuve hora libre parece que el profesor de matemáticas tuvo que ir al hospital, por no se que.]

 

 

•Mamá: [¿Solo eso?.]

 

 

•Anon: [Bien conocí a alguien no es para tanto.]

 

 

•Mamá: [¿Y quién es?.]

 

 

•Anon: [Es una compañera. Si nombre es Trish.]

 

 

•Mamá: [Vaya ese nombre me suena a Triceratops.]

 

 

•Anon: [Si es una triceratops... Y que hay con eso.]

 

 

•Mamá: [Esos son los más vulgares.]

 

 

•Anon: [No digas eso, ella no es como tu piensas.]

 

 

•Mamá: ["Enserio" y que te pareció.]

 

 

•Anon: [Es... Divertida.]

 

 

•Mamá: [Aja. Paso algo más hoy.]

 

 

•Anon: [... No nada.]

 

 

•Mamá: [Bien, mañana me cuentas que haz hecho en clase.]

 

 

Ese fue el último mensaje que hubo ese día y luego seguían los mensajes de hoy.

 

 

•Anon: [Hola Mamá.]

 

 

•Mamá: [¿Paso algo?]

 

 

•Anon: [No pasó nada grave solo quería saludarte.]

 

 

•Mamá: [Y quieres contarme algo.]

 

 

•Anon: [... Solo sentía con ganas de saludarte.]

 

 

•Mamá: ["Solo saludarme", no me vas a decir algo de esa dino que te hiciste su amigo.]

 

 

•Anon: [Está conmigo sentada en la mesa de la cafetería.]

 

 

•Mamá: [Por jesús, Anon.]

 

 

•Anon: [Solo estamos pasando el rato, no estamos haciendo nada malo.]

 

 

•Mamá: [Algun día te va a meter en serios problemas.]

 

 

•Anon: [Ya basta ella no es como tu piensas.]

 

 

•Mamá: ["Y como es según tu".]

 

 

El siguiente mensaje era bastante largo.

 

 

•Anon: [Si te soy sincero yo pensaba que al principio era como todos los demas pero pensándolo bien ella es diferente de buena manera, es alguien de mal humor pero eso no me molesta porque ya me he acostumbrado a los insultos de todo el mundo, ella es alguien que destaca es inteligente y creativa a su modo ahora me está enseñando su ""obra arte"" y me parece divertido como ella es así de optimista con sigo misma. No pensaba hacer amigos al llegar aquí, solo tenía un plan sencillo de no estar con nadie pero yo me siento realmente... Bien cerca de ella.]

 

 

•Mamá: [Solo me escribiste para hablar bien de tu amiga en vez de decirme sobre tus notas.]

 

 

•Anon: [Madre...]

 

 

•Mamá: [Ya tengo que irme estaré ocupada con tu padre.]

 

 

 

[Fin del chat último mensaje hace 4 minutos.]

 

 

Trish se quedó en Shock tanto por la vergüenza de la culpa por espiar el chat de Anon con su madre pero también descubriendo lo que Anon pensaba de ella.

 

 

<<El piensa que soy... Diferente y se sentia bien estado cerca mío.>> Esto provocó que la triceratops se sonrojara por saber que el tipo que recientemente estába conociendo tenía una opinión positiva de ella, era extraño para ella porque toda la escuela solo pensaba que era una tipa agresiva y nada más.

 

 

Esto la hizo sentir una sensación agradable. Pero también sintió culpa por espiar el celular de Anon. <<Que es lo que hice. Acaso soy igual a los idiotas que se burlaron de la banda.>> Trish se sintió culpable y apago el celular de su amigo y mejor se levantó y miro a los lados, se sorprendió dándose cuenta que no había nadie en la cafetería. --Un momento ¡¡Ya pasaron 4 minutos!!-- Dijo la chica mirando la hora en su propio celular había estado sentada quieta leyendo, que no se dió cuenta de que ya se había acabado el receso.

 

 

--¡¡CARAJO!! ¡Estoy perdiéndome la clase!-- Grito ella horrorizada, que salió corriendo deprisa a su salón, guardado el celular de Anon en su sudadera.

 

 


 

 

 

Ya llegó la hora de irse a casa para los estudiantes del instituto Volcano, pero para Trish seguía con ese sentimiento de vergüenza de espiar el celular de su nuevo amigo. Pero decidió mejor concentrarse en ir a la salida y esperar a Anon, ya fue al auditorio y solo dejó los posters hay y se fue rápidamente a la salida.

 

 

 

<<... Anon... Aparece...>> Pensó ella al ver a los estudiantes de la escuela amontonados para salir.

 

 

En las últimas filas apareció Anon con cara de preocupación y arrepentimiento. Ella misma se movió rápidamente sin siquiera pensarlo. --A-anon, ¿Por qué te tardaste?--

 

 

--... Hola... No es nada solo se me olvidó algo.-- 

 

 

--Es esto.-- Trish saco el celular de su sudadera y se lo entrego al sorprendido chico. --Se te olvidó en la mesa y lo agarre para devolvértelo.-- Dijo ella mirando hacía abajo.

 

 

 

--T-Trish te lo agradezco mucho, ya sentía que algo me estába faltando, tengo que tener más cuidado de donde dejo las cosas.-- Dijo el joven aliviado de por fin encontrar su teléfono.

 

 

--...Ten más cuidado la próxima vez, quiero irme a casa, vamonos.-- Menciono la chica mirando hacia otro lado y comenzando a caminar.

 

 


 

 

El viaje se sintió como todos los días, Trish quiso quitarse la culpa platicando y hablando sin parar sobre la banda y sus ideas, pero también le pregunto a Anon si también quería comentarle algo, y el solo le menciono sobre las clases y lo que había aprendido. El se perdía en si mismo explicándole a la joven triceratops sobre la quimica y los hidroxidos.

 

 

Trish sabía que Anon era algo nerd con las cosas de ciencias y esas cosas. Y también le servia para entender algunas cosas que ella no entendía en clase.

 

 

 

Por fin llegaron a su destino en los apartamentos de Skin Row. --Listo, llegamos te vere el siguiente lunes, Trish.-- Dijo Anon despidiéndose de la triceratops

 

 

 

Pero Trish no reaccionó ni levanto la mirada, solo se quedó pensando con una expresión de arrepentimiento.

 

 

 

--Hey te pasa algo.-- Dijo Anon con la puerta del edificio medio abierta, mirándola con confusión.

 

 

--Skinnie... Estaba pensando si tú quieres ir a entrenar conmigo la otra semana si te parece bien.-- Dijo Trish con expresión sorprendida por lo que había comentado. --E-Es decir yo suelo hacer ejercicio en el parque o en el gimnasio siempre sola pero me gustaría que me acompañes, para que mejores en la clase de gimnasia de la escuela... Si tú quieres.-- Dijo ella mirándolo, el seguía con su expresión monótona pero pensando en la propuesta de Trish 

 

 

 

Aunque el no se consideraba fan del ejercicio y el trabajo duro, pensó que no tenía nada mejor que hacer y podía conocer nuevos rincones de Volcaldera con su nueva amiga.

 

 

 

--No tengo nada mejor que hacer haci que... ¿Acepto?.-- Menciono Anon con frialdad pero con una pequeña chispa de felicidad por la invitación de la chica.

 

 

 

--¡¿Enserio?! B-Bueno está bien pasaré el lunes por tí... Y no faltes...-- Dijo Trish con una sonrisa.

 

 

--Como tu digas, Trish. Adiós hasta el lunes.-- Dijo Anon ya entrando en su edificio.

 

 

Trish seguía mirando la puerta, ella estába quieta hasta que volvió a la realidad y se fue caminando tranquilamente por las calles de Skin Row hasta llegar a su vecindario.

 

 

 

Ella seguía pensado en lo que le dijo, aunque le gustaba entrenar sola porque a la banda les daba flojera mover una pesa. 

 

 

 

Pensó en lo que había leído en el celular de Anon el tenía una opinión de ella positiva y si la consideraba que era diferente a todos, ese pensamiento la hizo sentir culpable por haber espiado su celular y decidió de alguna manera compensarlo ofreciéndole entrenar con ella.

 

 

Pero una parte de ella se sentía muy feliz por lo que le había dicho Anon en el chat y el acepto ir con ella. Esto le provocó una sensación de calma y también de alegría por pasar tiempo con Anon.

 

 

 

<<Espero que todo salga bien.>>

 

 


 

 

Lunes Las calles de Skin Row.

 

 

Después de otro día de clases los dos amigos salieron para prepararse para el entrenamiento, Trish se despidió de Anon y volvió a su casa donde su madre estaba hay así que la dejo irse. Ella se alistó se llevó una maleta para el gimnasio, una botella de agua, y se quitó sus botas y se puso unas zapatillas blancas. Unos shorts rojos y una camiseta blanca sin mangas que solo le cubría el pecho pero no el abdomen, guardando sus prendas de gimnasia en la maleta. estaba lista para ir por Anon.

 

 

 

Salió de su casa y con paso acelerado empezó a salir de su vecindario y entrar en las oscuras calles de Skin Row, todo seguía como de costumbre, la basura en la acera, el olor repugnante, y esas calles agrietadas, entre esas caminatas ya pudo ver el edificio de Anon desde lejos, se acercó a el y discretamente saco su celular de su bolso (para que ningun vagabundo se lo robara pero igualmente le podía dar una patada en la cara a cualquiera que sería capaz de robarla). Empezó a escribirle a su amigó para que saliera y en solo un minuto apareció, abriendo la puerta del edificio lentamente. Tenía la misma ropa que todos de todos los días y su mochila de la ¿escuela? <<En serio no tiene maleta de gimnasia.>> Pensó Trish con confusión, pero recordando que el no tenía dinero para eso y solo tenía la ropa del gimnasio de la escuela.

 

 

 

--Hola Trish, Adónde tienes planeado que salgamos a entrenar...-- Dijo Anon con frialdad, y desviando la mirada a la calle.

 

 

 

--Conozco un lugar está algo lejos de acá y también hay un parque donde yo suelo correr...-- Dijo Trish recordado el gimnasio que se encontraba frente a un parque bastante bonito que se encontraban un poco lejos de dónde estaban. --Debemos apurarnos el autobús no tardará en llegar Anon.-- Menciono Trish haciendole sellas a su amigo para que la siguiera, el joven la siguió sin decir nada. Cuando llegaron a la estación del autobús ya estaba hay, Trish tuvo que salir corriendo evitando que el autobús los dejara. Y lograron abordar con éxito, Anon se ofreció por pagar su entrada pero su amiga se negó a aceptar su dinero y ella lo pagó.

 

 

 

El viaje en el autobús fue agradable, sobre todo con los comentarios sarcásticos de Anon sobre su "interés" en la ciencia y en algunos inventos que el estaba interesado en hacer en el futuro, mientras que Trish le contaba sus bandas favoritas y Anon dijo las suyas.

 

 

 

Pero su animada charla fue interrumpida por la parada del autobús que se detuvo en un Gimnasio con vidrios gigantes en las paredes y una estética moderna. 

 

 

 

 

Ya en la entrada del gimnasio, los dos amigos entraron al establecimiento alegres dirigiéndose a los vestidores para cambiarse de ropa, de camino el Chico con chaqueta verde miro alrededor viendo las pesas, las bicicletas, las caminadoras y todas las máquinas de ejercicio que el no conocía el nombre.

 

 

 

--Llegamos, te vere después skinnie, tu cámbiate.-- Dijo la chica triceratops al entrar a los vestidores dónde decía mujeres.

 

 

 

--Te vere al rato....-- Dijo el joven para entrar a los vestidores de hombres.

 

 

 


 

 

Después de unos pocos minutos la chica púrpura salió vestida con su ropa de gimnasio con unos shorts rojos y una pequeña camiseta blanca sin mangas.

 

 

 

 

También la puerta del vestidor de los hombres se abrió mostrando a su amigo vestido con la ropa de gimnasia de la escuela pero conservando sus tenis grises, una pantaloneta roja y una camisa blanca. El joven miro por un rato a Trish antes de desviar la mirada y acercarse a ella 

 

 

--Tu que crees que debamos hacer primero.-- Comentó Anon aún mantenimiento la mirada lejos de ella.

 

--Mmmm, podríamos ir a entrenar con el saco de boxeo de allí.-- Trish señaló un saco de boxeo que estaba en la parte lejos de las ventanas.

 

 

 

--¿Boxeo?-- Dijo Anon mirando la bolsa fijamente.

 

 

 

--Claro podemos empezar con lo básico primero y luego podríamos hacer otra cosa.-- Dijo Trish caminando hacia la bolsa de boxeo.

 

 

--Te va a gustar, observa.-- Cuando dijo eso ella le lanzo una patada que hizo retroceder la bolsa bruscamente.

 

 

--Esto también te puede ayudar a defenderte si algunos de esos idiotas de la escuela te atacan.-- Dijo Trish con una sonrisa cómplice mientras que el chico solo la miro a los ojos y le respondió.

 

 

 

--No me gustan la confrontaciones, yo podría ir a las bicicletas que están cerca de la ventana ventana... Y tú prácticas tu defensa personal. Te parece bien.-- Dijo Anon mirandola con su expresión desinteresada y esa voz baja.

 

 

 

--...¿Por que no...?.-- Dijo Trish frunciendo el seño.

 

 

 

--Yo no quiero hacerle daño a nadie y no creo que pueda defenderme muy bien como lo haces tu...-- Cuando Anon le respondió a su amiga, ella se acercó y lo miro fijamente de manera sería.

 

 

 

--Yo solo estoy diciendo que deberías defenderte por si algo te pasa en la escuela o en Skin Row, podría ayudarte mucho.-- Dijo ella mirando hacía el otro lado del gimnasio.

 

 

 

--No pienso que darle un puñetazo a un tiranosaurio-rex sea lo mejor.-- 

 

 

 

Trish solo Exhaló y lo miro reflejado seriedad. --... Mirá se que piensas que si peleas es "inútil" pero es mejor aprender a como defenderse cuando la situación lo requiere... ¿No lo crees?-- Dijo la chica tomando aire y exhalando antes de decirle porque era importante.

 

 

 

 

--Yo antes era alguien que no le gustaba tampoco el conflicto pero la protección de las personas que me importan depende de mí. Tengo que ser siempre la protectora y ayudar a mis seres queridos de alguien, a golpes si es necesario.-- Dijo Trish caminando hacia atrás de Anon tomándolo por los hombros para que caminar hacía alfrente de la bolsa de boxeo. --Yo solo quería ser la versión de mi misma que quería ser antes, alguien que puede solucionar todos los problemas.-- Menciono Trish con una mirada de compresión y algo de sinceridad.

 

 

 

--Tu seguramente sigues siendo el mismo durante toda tu vida y no te has apuesto a pensar en que tienes que mejorar en ti mismo.-- Dijo Trish agarrando las manos de Anon para que cierre los puños y flexionando las rodillas para que se pusiera en modo defensivo. --...Tienes que aprovechar esta oportunidad, mira tu ya llegaste a Volcaldera Bluffs, puedes ser alguien nuevo...-- Dijo Trish con una sonrisa de confianza aun estando detrás de el.

 

 

 

--Pero no se quien quiero ser y estoy conforme como yo soy...-- Dijo Anon dándole unos dos puñetazos a la bolsa de boxeo.

 

 

 

--Pero mírame... Me convertí en la mejor en todo. Solo porque soy yo.-- Dijo Trish con una gran sonrisa de confianza, pero solo era una vende humos y algo mandona que solo pensaba que el mundo entero giraba en torno a ella misma. --Solo tienes que pensar en quien serás.--

 

 

 

 

--Y tu quien eres, la "protagonista".-- Dijo Anon de manera sarcástica pero Trish se puso contenta por esa pregunta.

 

 

 

 

--Lo adivinaste es muy cierto pero también yo soy la protagonista y la que tiene la razón en todo.-- Dijo Trish otra vez pensando en ella misma como todos los días. --Pongamos como ejemplo a mis amigos, Reed es el relajado, Fang la cantante, y si buscas a alguien más en la escuela está Naser es un idiota, Naomi es una aberración. Y mírate tienes la oportunidad de ser lo que quieras ser, yo solo tomo mi papel de la que lo solucióna todo.-- Dijo Trish con aire de superioridad.

 

 

 

Anon se quedó mirando hacía el piso, reflexionando sobre lo que dijo Trish. Pero ella interrumpió sus pensamientos poniéndose alfrente de el para mirarlo bajando su cara para que la mirara.

 

 

 

--...Con lo que supe de ti, tu vives solo y seguramente tus padres (sin ofender) te mandaron muy lejos para que ellos tuvieran sus tan queridas vacaciones y están muy ocupados en lo suyo para saber si existes o me equivoco.-- Anon solo se la quedó mirandola, asintiendo con la cabeza lentamente.

 

 

--...Si... Creo que tienes razón.-- Reflexionó Anon sobre el distanciamiento con sus padres. Trish decidió quitarse de su camino y el ahora está frente alfrente con el saco de boxeo.

 

 

 

--Mira amigo tu ya tienes toda la libertad para hacer lo que quieras, y se alguien mejor... ¡Vamos golpea!--

Dijo Trish alentando a Anon lo que le provocó que su confianza subiera más. Haci que se pose en modo defensivo y con todas sus fuerzas le tiro un golpe tan fuerte que sonó por todo el gimnasio haciendo que la bolsa retrocediera hacia atrás con brusquedad, lo cual sorprendió la la gente que estaba ejercitándose y sobre todo a Trish que lo miro con asombro.

 

 

--Por Jesús Raptor mira como dejaste la bolsa tiene la marca de tu pucho en la bolsa-- Dijo Trish orgullosa de su amigo el cual se había sorprendido por lo que acababa de hacer.

 

 

--Eso... No me esperaba...-- Dijo Anon atónito y con un dolor punzante en su mano pero aún así sonrió con confianza y le alzó el pulgar a su amiga. --Tienes razón quiero que me enseñes a como defenderme y ser más seguro conmigo mismo, puedes por favor.-- Dijo alegremente mirando a Trish la cual se puso muy contenta por la propuesta de Anon.

 

 

 

--Claro skinnie, te señare lo básico haci que acompáñame a la sala de boxeo y ponte el casco y los guantes, acompáñame.-- Dijo Trish con confianza mientras que el joven humano la seguía a la otra sala.

 

 


 

 

Los dos adolescentes está ya en el autobús de camino al apartamento de Anon, los dos estaban sudando y respirando fuerte mente pero estaban contentos por el día de hoy, no solo Trish le enseño a como defenderse también el aprendió a como golpear los puntos débiles y Trish se la paso genial haciendo una improvisada pelea de boxeo con Anon.

 

 

 

 

El autobus se detuvo en las calles de Skin Row para que los dos bajaran y siguieran su camino.

 

 

 

 

Ya los dos estaban caminando para encontrarse, frente al edificio de dónde vivía Anon.

 

 

 

--... Dios... Gracias por lo de hoy, Trish, me la pase bien.-- Dijo Anon estirándose.

 

 

 

--Tambien te agradezco por lo de hoy...-- Menciono Trish ya cansada y con el cabello despeinado.

 

 

 

--Voy a entrar ya quiero darme una ducha, Adiós Trish te vere mañana en clase.-- Dijo Anon dándoce una despedida de puño con Trish.

 

 

--Adios simio. te vere mañana.-- Dijo Trish riéndose lo que provocó que Anon también lo hiciera de camino a las escaleras de los apartamentos.

 

 

 

Después de su despedida Trish se sintió aliviada y bastante contenta, por qué hoy había sido completamente genial.

 

 

 

 

<<Yo tengo muy buena suerte... Hoy estuvo increíble.>> Dijo Trish caminando y esperando volver a ver Anon muy pronto.

 

 


 

 

Volcaldera Bluffs, Jueves

 

 

En los días siguientes, la nueva pareja de amigos forjó lazos dentro y fuera del instituto. Trish iba a buscar a Anon a Skin Row para ir juntos a la escuela, algo que al principio preocupaba a su amigo, ya que Skin Row no era precisamente un lugar agradable para pasear, y menos aún al atardecer o al amanecer. Pero a Trish no le preocupaba, ya que sabía moverse por ese tipo de lugares y podía defenderse bastante bien de cualquier ladrón o vagabundo que se le acercara, algo que sorprendió a Anon, que estaba acostumbrado a llevar una navaja para defenderse y que era más alto y robusto que ella.

 

 

 

En esos días que pasaron juntos, los dos aprendieron muchas cosas el uno del otro: que Anon vivía solo, que le gustaban las series y los videojuegos, que compraba su ropa al por mayor y siempre parecía llevar el mismo conjunto, cosas que hacían reír a a su amiga porque ya intuía que era un nerd. Trish era la mayor de una familia numerosa; su madre estaba fuera todo el día y ella cuidaba constantemente de sus hermanos. Sentía fascinación por las bandas de Post-Grunge y Butt Rock, y en secreto quería que su banda se pasara a ese género (lo que hizo que el joven jurara no decirle a nadie). 

 

 

 

La joven pareja regresaba a clase por la tarde, después de compartir el almuerzo en la cafetería y las clases de matemáticas. Ambos hablaban del nueva serie de moda basado en un videojuego. Mientras Trish estaba emocionada con la serie. Anon ya conocía la historia porque había jugado a los videojuegos.

 

 

 

--Entonces... ¿En el juego Joel mata a mucha gente?.-- Dijo Trish, mirando a Anon, que caminaba a su izquierda. Ambos caminaban por las calles del centro de Volcaldera.

 

 

 

--Bueno técnicamente, sí, pero tiene sus razones. Tenía que sobrevivir, así que desarrolló habilidades de supervivencia y resistencia en combate.-- Respondió Anon.

 

 

 

--Pero entonces puede hacer de todo...-- Dijo ella, arqueando una ceja.

 

 

 

--Bueno... En el juego es superpoderoso, pero en la serie, obviamente, no va a ser así, y es un personaje más humano e independiente.-- Dijo Anon, con una pequeña sonrisa.

 

 

 

--Pero entonces, la relación que tiene con Ellie en la serie no es la misma que en el videojuego.-- Dijo Trish mientras se detenía en el semáforo en rojo al otro lado de la calle. Anon también se detuvo.

 

 

 

--En el juego es un poco más hostil, pero en la serie la relación es más llevadera. Joel es prácticamente un idiota y Ellie es más inocente... al menos hasta la mitad del juego.-- Comentó Anon mientras esperaba a que el semáforo se pusiera en verde.

 

 

 

--Intenta no hacerme spoilers, idiota. No juegue al videojuego, así que no sé lo que va a pasar.-- Tras decir esto, los dos amigos se pusieron de nuevo en marcha.

 

 

 

--Me callare, pero ya verás a qué me refiero más adelante en la serie.-- Comentó Anon volviendo a su tono monótono. --Y ese es el primer juego... La serie tiene que adaptar el segundo, cuando Ellie es mayor de edad y Joel está...-- Anon se mordió la lengua ante lo que estaba a punto de decir porque iba a revelarle un spoiler enorme a Trish. --Viejo...-- Dijo rápidamente, esquivando una bala. 

 

 

 

--Mmm... La serie se nota que es de buena calidad.-- Menciono Trish al comentario de Anon.

 

 

 

La pareja ya había llegado a su primer destino: el edificio de Anon. No estaba muy lejos del Instituto Volcano, así que pudieron ir andando tranquilamente. La casa de Trish, por otro lado, estaba un poco más lejos. 

 

 

 

--Muy bien, skinnie, llegaste a tu destino. Nos vemos mañana.-- Dijo Trish despidiéndose con una sonrisa dulce, dando unos pasos hacia delante, pero siendo detenida por las palabras del chico. 

 

 

--¡Espera!.-- Anon la detuvo en seco.

 

 

 

--¿Pasa algo?.-- Preguntó intrigada.

 

 

 

--Oye, Trish, es que... siempre me acompañas a mi edificio y te lo agradezco.--

 

 

 

--No tienes por qué darme las gracias, bobo. Tu casa está de camino, así que no hay problema.--

 

 

 

--Sí, pero no me refería a eso. Verás, estado pensando que me gustaría acompañarte a tu casa alguna vez.-- Dijo Anon desviando la mirada y manteniendo esa expresión fría que lo caracteriza.

 

 

 

--¿mí? casa?.-- Dijo Trish en un susurro, mirando fijamente a Anon sin pestañear.

 

 

 

--...Obvio, no veo por qué no... Solo digo que ya sabes dónde vivo y, como has dicho que no vives muy lejos, podría acompañarte. Quizás algún día podría dejarte en tu casa.--

 

 

Trish no sabía muy bien cómo responder. Aunque no le importaba que el la acompañara a su casa, no quería tener que lidiar con las miradas curiosas de sus vecinos ni con las preguntas incómodas de sus hermanos. 

 

 

 

--E-Esta b-bien...-- Dijo Trish con voz temblorosa. Una parte de ella quería decir que sí, pero la ansiedad por lo que dirían los demás cuando llevará con sigo a otra especie que no fuera Triceratops no la dejaba en paz.

 

 

Al ver que su amiga tardaba en responder, Anon intentó cambiar de tema.

 

 

--... ¿Sabes qué? no pasa nada. Si no quieres, siempre podemos terminar el camino en mi departamento.--

 

 

 

--¡No es eso!.-- Se defendió Trish. Sus ojos color amatista brillaban a la luz.

 

 

--Es solo que... quizás mi familia nos vea juntos y piense cosas que no son.-- Dijo Trish con voz apagada, apartando ligeramente la mirada de los ojos verdes de Anon.

 

 

 

--Por eso digo que no pasa nada. Solo era una sugerencia. ¿Quizá la próxima vez...?-- Menciono Anon, despidiéndose de su amiga con una sonrisa, mientras entraba en su destartalado bloque de pisos.

 

 

 

Trish se quedó con las palabras en la boca mientras que el muchacho se alejaba de ella, subiendo las escaleras hacia su piso. En realidad, si quería que él se fuera a su casa con ella, pero aún no se atrevía. Ella se sintió un poco frustrada; no era habitual en ella no tomar la iniciativa. Tras unos segundos, reanudó su paseo por las calles.

 

 

 

Sentía curiosidad por saber cómo había llegado a familiarizarse tanto con ese tipo de chaqueta verde. Aunque había conocido a Reed en el instituto, no habían llegado a tener tanta confianza. Pero algo dentro de ella le decía que Anon era diferente a Reed... que su amistad era diferente... quizá otro tipo de amistad, mucho más cercana, como la que ella tenía con Fang... O diferente de la que ella tenía con ellos.

 

 

Trish se sonrojó al darse cuenta de lo mucho que había llegado a apreciar a Anon. No lo había planeado así, pero las cosas estaban sucediendo de forma natural. Aunque eso le molestaba un poco, ya que sentía que no tenía control sobre sus acciones y eso la incomodaba. No había pensado en acercarse al chico nuevo, simplemente sucedió.

 

 

 

<<Anon es genial... No creo que tenga malas intenciones...>> Trish bajó la mirada mientras caminaba en silencio de vuelta a casa. Durante el resto del camino, se perdió en sus pensamientos sobre cómo se sentía respecto a su amistad con Anon y sobre cómo esta parecía escaparse de su control en una dirección que no había previsto.

 


 

Instituto Volcano. Viernes, 8:30 A.M.

 

 


Un nuevo día en el Instituto Volcano y Trish estaba radiante de felicidad. No era para menos. La joven caminaba por los pasillos del instituto de camino a su primera clase y pensaba en los planes que tenía para ese día.


Hoy era el día en que su mejor amige, Fang, regresaba después del fiasco que supuso aquel concierto fallido. Aunque no iba a mencionar el tema porque no quería molestar a Fang, ya que habían hablado por mensaje. También estaba contenta porque iba a presentarle a su nuevo amigo a Fang, y esperaba que, mientras Reed siguiera suspendido, pudieran pasar el rato juntos y compartir la mesa de la cafetería.  


Estaba convencida de que Anon y Fang se llevarían bien. Y, quién sabe, quizás así ampliaría su grupo de amigos.

 

<<Mmm, hoy tengo que preguntarle a Fang si le parece bien que lleve a Anon a nuestro ensayo.>> Pensó Trish mientras entraba en la clase de Historia y se sentaba cerca del fondo del aula, en el lado derecho.

 

Aunque hoy estaba sola, no le importaba en absoluto, porque estaba esperando el momento de volver a ver a su amige Fang y a su nuevo amigo Anon. Trish se sonrojó un poco al pensar en Anon y recordó lo que le había dicho esa misma mañana, y el mensaje del teléfono del chico que decía que si la consideraba una "Buena amiga", y lo otro cuando lo había ido a buscar a su casa para ir juntos al instituto como todo los días.

 
(Antes)


--Hoy tengo que pagar el alquiler, Trish. Estoy esperando a que mi viejo me envíe el dinero para poder pagárselo al casero hoy mismo. Tú vete por tu cuenta, te alcanzaré en la escuela.-- Le había dicho Anon a Trish en el vestíbulo de la recepción de su piso.

 
(Presente)


<<Estúpido skinnie... Si me lo hubieras dicho antes, te habría prestado algo y no habrías tenido que esperar.>> Pensó Trish mientras observaba, sin prestar mucha atención, al profesor de Historia, que estaba dando una clase sobre el comercio de la seda en el siglo XV. <<Je... Estoy segura de que ese bobo ni siquiera tiene dinero suficiente para comprarse un paquete de esos Dino Nuggets que tanto le gustan a Fang... Es un auténtico perdedor.>> Pensó para sus adentros mientras escuchaba la clase sin mucho interés. 

 

Las horas pasaron y Trish estaba a punto de ir a su siguiente clase con la esperanza de encontrarse con uno de sus amigos, pero, mientras transcurría su última clase de Historia, el celular de Trish sonó en su bolsillo. Por suerte, estaba en modo vibración y lo suficientemente lejos de la vista del profesor como para que no la viera. 

 

Trish agarro su celular y vio que tenía un mensaje de Fang. Le había enviado un par de mensajes bastante largos. La mayoría eran insultos y palabras raras que seguramente habrían escrito todos juntos y que el corrector automático no sabía cómo corregir. Trish le respondió rápidamente a Fang para ver si le estaba molestando tanto.

 

•Trish: [Hola, ¿pasa algo?]


•Fang: [Estoy jodidamente furiose.]


•Trish: [¿Qué ha pasado?]


•Fang: [Un idiota se ha equivocado con mi género hoy en clase de ciencias.]


•Trish: [Vaya, qué mal. Lo siento mucho.]

 
Trish sintió cómo le subía la ira; odiaba que algún idiota insultara a sus amigos. Miró hacia delante para asegurarse de que nadie la observaba y continuó su conversación con Fang.

 

•Trish: [¿El profesor no le dijo nada?.]

 

Fang tardó unos segundos en responder a su mensaje.

 

•Fang: [No... El anciano se puso del lado de ese estúpido intolerante.]

 

•Fang: [A nadie en la clase no parecía importarles realmente que me insultaran.]

 

Trish levantó la vista, ya molesta; entendía perfectamente que a sus compañeros de clase, eran unos idiotas, no les importaban estos temas. La triceratops siguió enviándole mensajes debajo de su pupitre.

 

•Trish: [Que se vallan a la mierda, Fang.]

 

•Trish: [No te preocupes... Me voy a encargar de ese idiota. Pero, ¿quién fue? ¿Fue alguno de los deportistas amigos de Naser?.]

 

Cuando terminó de escribir, Trish dejó su celular debajo del pupitre y disimuló su falta de atención a la clase; ahora había cosas más importantes de las que ocuparse. <<Ya sabía que tenía que ir a por esos cabrones inútiles uno por uno el otro día, pero esta semana me he distraído con Anon... Anon... Tendré que posponer nuestra comida, ahora tengo que ir a localizar a ese intolerante que insultó a Fang.>> Trish pensaba quien era, mientras fruncía el ceño con cara triste al recordar que hoy no podría comer con Anon en la cafetería. 

 

Al cabo de unos minutos, Trish volvió a mirar su celular, esperando a que Fang le contestara.

 

•Fang: [No te lo vas a creer. Pero el que me insultó fue un skinnie calvo. Parece un alumno nuevo o algo así... Y resulta que es mi nuevo compañero de ciencias. Que se joda.]

 

Trish abrió los ojos con sorpresa mientras sostenía el celular con incredulidad. La sorpresa pronto se convirtió en ira, indignación y un poco de tristeza ante la revelación de Fang. 


<<¡Que carajos pasa contigo, Anon! Reed ya te había hablado de Fang... ¿Por qué mierda has hecho eso?.>> Murmuró Trish en voz baja, intentando no levantar la voz.

 

Ya le había comentado a Anon de Fang y de su reciente conversión del no binario, y esperaba que tuviera el respeto y la delicadeza necesarios para no comportarse como un idiota delante de (elle). Trish se dio cuenta de que no le había respondido a Fang y enseguida empezó a escribir, con la intención, al menos, de arreglar el problema que había hecho Anon.

 

•Trish: [¿El tipo nuevo? Sí... Conozco a ese skinnie. Es un idiota, pero no es mala persona.] 


Escribió Trish tratando de defender a Anon.


La joven triceratops sentía un montón de emociones y no sabía si enfadarse con Anon, darle una paliza, obligarle a pedirle perdón de rodillas a Fang o todo lo anterior. Antes de ir a la cafetería. El celular de Trish vibró con un nuevo mensaje.

 

•Fang: [¿Conoces a ese sujeto? ¿Qué? ¿Ahora te gusta el pito de simio, si ahora lo defiendes?.] 


Preguntó Fang.

 

Trish solo abrió los ojos y frunció y abrió la boca con incredulidad ante el descarado mensaje de Fang.

 

•Trish: [¡Para nada! Lo conozco de algunas clases. Es alguien raro, pero no hace las cosas a propósito.]


Respondió Trish rápidamente, muy tentada de escribir <<eso espero>> al final del mensaje.


Fang tardó un par de segundos en volver a enviar otro mensaje.

 

•Fang: [Da igual. Nos vemos a la hora del receso.]


Fang dio por terminada la conversación y dejó a su amiga hecha un montón de nervios. 

 
La joven triceratops, que seguía sentada en su pupitre sin prestar la más mínima atención a la clase, estaba tentada de enviarle un mensaje a Anon para decirle lo tarado que era por equivocarse con el género del ptero. Y no le faltaban motivos: el chico no tenía excusas. Pero Trish seguía dudando.

 

<<Más te vale tener una buena excusa, Anon, o a la hora del almuerzo te vas a comer la palanca de hierro que tengo en mi casillero.>> Pensó la triceratops, muy enfadada, mientras miraba fijamente a la pizarra como si intentara partirlo por la mitad con la mirada.

 

 


 

 

La hora del almuerzo parecía tranquila, tal vez porque el plato del día no era apetecible: carne y verduras, o tal vez porque el día estaba nublado y resultaba deprimente, o tal vez por el aura de furia que emanaba de una pequeña triceratops purpura que estaba sentada con los brazos cruzados en una mesa, justo en medio de la cafetería. Algunos estudiantes optaron por sentarse lo más lejos posible de la joven triceratops, que no apartaba la mirada de la entrada, mientras que otros se esforzaban por no mirar hacia dondequiera que mirara la joven. Fuera lo que fuera lo que había molestado a esa tipa, nadie quería pagar los platos rotos.

 

<<Agh... ¿Dónde diablos está ese maldito simio, skinnie y asqueroso que lanza lanzas?.>> Murmuró Trish, furiosa, mirando hacia otro lado para luego parpadear. <<Cuando lo encuentre... voy a... voy a...>> Trish siguió murmurando, pero no sabía cómo terminar la frase. En realidad, no sabía cómo enfrentarse a Anon sin que Fang se molestara. Una parte de ella estaba convencida de que Anon solo metió la pata porque era un intolerante sin querer y no porque tuviera malas intenciones; otra parte lamentaba no haber ido a buscar la palanca de hierro que tenía escondida en su casillero antes del almuerzo. 

 

Trish cerró los ojos y soltó un poco de aire; le costaba enfadarse y eso la confundía y, al mismo tiempo, la enfadaba aún más, si es que eso tenía algún sentido. Trish pudo oír cómo alguien se sentaba justo a su lado; incluso algunos de los estudiantes dieron un ligero grito de sorpresa ante el movimiento de ese pobre bastardo que estaba a punto de perder la vida.

 

--Hey, Trish, ¿qué te pasa? ¿A quién quieres matar?.-- Dijo Anon intentando animar a su amiga purpura, mirando a los ojos a la joven triceratops. Después de sentarse, el chico comenzó a comer su almuerzo, que consistía en dos rebanadas de pastel, una de carne y otra de verduras. 

 

Ella se sorprendió y pareció que le dió un ataque de Bipolaridad: ahora estaba enojada, feliz, pensativa, ¿exitada?, y finalmente se quedó paralizada.

 


Trish posó la mirada en su nuevo compañero del almuerzo; su enojo se disparó por las nubes y, de no ser porque el joven la tomó por sorpresa, se habría abalanzado sobre él. 

 

--Tú... Anon... ¿De dónde saliste?.-- Dijo Trish con tono neutro sin apartar la mirada de Anon.

 

--Ummm... ya estaba aquí, estaba en la fila buscando algo para almorzar y... veo que tú todavía no tienes... en fin...-- Dijo el muchacho, rascándose la cabeza calva, antes de volver a mirar a su amiga. --También te traje tu propio almuerzo.-- Agregó, colocando frente a la chica la rebanada de pastel de verduras que había conseguido en la fila de los herbívoros. Trish solo parpadeó incrédula al ver la rebanada. --Me llevó un poco más de tiempo porque hice una doble fila, pero no tuve ningún problema en hacerlo.-- Concluyó Anon con una esa pequeña sonrisa suya. Sin darse cuenta, había disipado cualquier hostilidad que Trish pudiera sentir hacia él. 

 

La joven triceratops solo sentía ahora una mezcla de vergüenza y sorpresa ante el generoso gesto de su amigo al que, hacía apenas cinco minutos, planeaba empalar con sus propios cuernos.


--Aaaah... gracias, Anon...-- Respondió Trish, casi murmurando, mientras miraba la sencilla tarta de verduras.

 
Trish estaba ahora sentada junto a Anon, comiendo tranquilamente su almuerzo. A pesar del lindo gesto del joven, Trish quería seguir enfadada con él, pero toda su furia se había disipado con ese gesto tan tierno. Si no hubiera sido por él, ella se habría quedado sin almuerzo, ya que estaba demasiado ocupada siguiéndolo con la mirada para matarlo. Pero no iba a mencionarlo. Tras comer un trozo de pastel de verduras, Trish ya tenía la energía necesaria para encargarse de Anon por su idiotez contra Fang en clase de ciencias.

 

Trish se acomodó en su asiento y se quedó mirando a Anon, que tenía la boca llena de pastel de carne. Por alguna razón, Trish encontró gracioso el momento.

 


--Mira, Anon... es qué, quiero decirte que...-- Comenzó a hablar Trish mientras miraba al joven, que todavía tenía comida en la cara y le caían trozos por la boca. La chica triceratops no iba a dejar pasar esto. --¡Agh! ¡Estúpido Skinnie! ¿Podrías comer como si no fueras un primate?-- Dijo Trish con gracia y un poco de enojo. --¡Estoy tratando de decirte algo y tú te comes eso como si fueras un gorila en el zoológico!-- La chica le arrojó una servilleta al regazo de Anon, que casi se ahoga con la comida.

 

--¡Oye! Por una vez, la comida de hoy no sabe a comida seca para gatos.-- Dijo Anon con elegancia, aunque con un tono de nerviosismo en la voz. Esto solo hizo reír a Trish. La joven triceratops cruzó las piernas y se acomodó mejor en su asiento.

 

--Sííí... Eres un simio afeitado, amigo.-- Dijo Trish sin malicia en la voz. Increíblemente, esta situación la relajó y ahora podía hablar con más tranquilidad con Anon.

 

--Me lo podías repetir, ¿que ibas a decirme?-- Preguntó Anon, apartando su comida.

 

--O claro... Quiero que sepas que la cagaste, Skinnie.-- Dijo Trish frunciendo el ceño. Otra vez.

 

 

--¿Qué he hecho?-- Preguntó Anon con incredulidad, mirando a Trish, genuinamente confundido. 

 

 

--Jesus Raptor... Sabía que ibas a decir eso...-- Comentó Trish, acomodándose en su asiento para que Anon pudiera verla mejor. --Hoy conociste a Fang en la clase de ciencias.--

 

 

 

--...Sí, que hay con eso, soy su compañero de laboratorio, pero no entiendo de qué va todo esto.-- Menciono Anon, mirando a Trish con cara de desconcierto, hasta que finalmente se dio cuenta de lo que quería decir. --Oh... Creo que ya sé.-- Comentó el chico tímido, llevándose la mano a la frente. Trish simplemente lo fulminó con la mirada. 

 

 

 

--¡AAAGH! ¡Anon, eres un idiota! ¿Cómo le pudiste decir eso a Fang? ¡Sabes que es no binarie!-- Dijo Trish, recuperando ya un poco de su indignación. 

 

 

 

--Lo sé, lo sé... De verdad no lo hice a propósito, ¡se me olvidó por completo! ¡Pero Técnicamente! ¡No parece no binarie!-- Se defendió Anon, pero esto enfureció aún más a Trish.

 

 

 

--¡Las personas no binarias no te deben androginia, imbécil!-- Dijo Trish mientras cerraba los puños, apretando los dientes. 

 

 

 

--<<Eso es lo que me dijo Fang...>>-- Murmuró Anon en respuesta. --Está bien, Trish, lo admito. La cagué, pero te juro que lo siento... No lo hice a propósito.-- 

 

 

 

Trish desvió un poco la mirada, se pellizco el puente del hocico exhaló parte de su furia, tomó un sorbo de agua de la botella de Anon y logró calmarse para continuar.

 

 

 

--Lo sé... Fang me ha mandado un mensaje. Y te lo agradezco, pero tienes que tener más cuidado, Skinnie. Es molesto tener que estar siempre encima de ti para evitar que la cagues en cosas tan básicas.--

 

 

 

--Lo entiendo, Trish... Mira, te prometo que no lo volveré a hacer.-- Anon se detuvo al ver que alguien aparecía detrás de Trish: 

 

 

 

Era Fang, quien parecía tan moleste como disgustade. 

 

 

 

--Trish...-- Dijo Fang mientras sostenía la bandeja y llamaba la atención de su mejor amiga. Trish se dio la vuelta rápidamente y sonrió con alegría.

 

 

 

--¡Fang! Oye, ¿dónde estabas? Ven, siéntate.-- Dijo Trish, contenta de verle, pero Fang no sentía lo mismo.

 

 

 

--¿Qué hace Anon aquí? ¿Por qué andas con este intolerante?-- Comentó Fang con rencor en la voz.

 

 

 

Anon intentó defenderse, pero Trish lo interrumpió.

 

 

 

--¡Es un idiota, Fang! Ya te lo dije... pero se disculpó, te prometo que no lo hizo a propósito.-- Menciono Trish, queriendo defender a su nuevo amigo. 

 

 

 

--No me importa.-- Dijo Fang, apretando ahora la bandeja con rabia. Anon se dio cuenta.

 

 

 

--Vamos, Fang... podemos hablar de esto...-- Dijo Trish, tratando de hablar por Anon.

 

 

 

--Sera mejor que me vaya.-- Menciono Anon, de manera silenciosa, levantándose, pero Trish lo volvió a sentar en su lugar.

 

 

 

--¡Siéntate! ¡Nadie te está echando!-- Dijo Trish alzando la voz, para sorpresa de Anon y Fang.

 

 

 

--¿Así que te pones del lado de este intolerante? Muy bien. ¡¡ENTONCES... ME SENTARÉ EN OTRO LADO!-- Grito Fang, y arrojó su bandeja de comida sobre la mesa. La comida salpicó por todas partes, especialmente sobre la chaqueta verde de Anon, que se quedó mirando la mesa consternado.

 

 

--¡Fang! No puedes hacer eso sin más...-- Dijo Trish con incredulidad, reprochándole su actitud, pero eso solo sirvió para aumentar su enfado.

 

 

 

--Bueno, pues... ¡Vayanse a la mierda los dos, y tú estúpido simio rapado!-- Tras decir esto, Fang salió de la cafetería con rabia, ante la mirada atónita de Trish, Anon y algunos estudiantes que bajaban la vista y murmuraban.

 

 

 

Anon y Trish tardaron unos segundos en asimilar lo ocurrido. Cuando Anon comenzó a recoger los restos de la comida que Fang había salpicado en su bandeja, Trish empezó a llorar desconsoladamente.

 

 

--Fang...-- Comento Trish con tristeza en la voz, mirando hacia abajo.

 

 

 

Anon estaba a punto de decirle unas palabras a la joven triceratops, pero no llegó a decir nada porque Trish se levantó rápidamente y salió corriendo hacia Fang. Anon se quedó mirando fijamente la salida por donde se había ido Trish y se lamentó de que todo aquello fuera culpa suya. Después de recoger toda la comida que se había esparcido sobre la mesa, Anon se levantó, dejó su bandeja en el mismo lugar donde había tirado los restos y se dirigió lentamente hacia la salida para ir a su siguiente clase.

 

 

 


 

 

(Anon)

 

 

Durante el resto del día, Anon no volvió a ver ni a Trish ni a Fang. Ni siquiera vio a Trish en el salón de clases donde tenían clase juntos. Anon le había enviado un mensaje de texto a su amiga, pero no obtuvo respuesta y, como no quería insistir en lo sucedido, decidió no molestar a la triceratops.

 

 

 

Cuando sonó la campana y terminaron las clases, el joven esperó a que salieran un par de estudiantes antes de levantarse y salir del aula sin mucho entusiasmo. Mientras caminaba por los pasillos, Anon se repetía en voz baja lo ocurrido durante el día y se arrepentía de haber sido tan estúpido con Fang y con su nueva amiga Trish. 

 

 

 

Al llegar a la escuela, vio varios rostros conocidos: Naser y Naomi, que salían juntos de la mano; y un poco más atrás, a Stella, la chica estegosaurio, hablando con otra chica a la que Anon no había visto antes, pero que, por su apariencia, parecía latina. Sin embargo, Anon no llegó a saludar ni a despedirse de nadie, no solo porque no los conocía muy bien, sino también porque no tenía ganas de hacerlo; solo quería irse y llegar a casa lo antes posible para pasar el resto del día en los foros de imágenes. 

 

 

 

<<Buen trabajo hoy, Anon... No solo lograste que te odiaran a los cinco minutos de conocerte, sino que también hiciste que Trish se sintiera mal.>> Se dijo así mismo el chico, insultándose a sí mismo, mientras bajaba las escaleras. --<<Si Trish decidiera que no quiere tener nada que ver conmigo, incluso lo entendería... Eres un imbécil, Anon.>>-- Se dijo al llegar al final de las escaleras.

 

 

--Sí, eres un idiota.-- Dijo una voz familiar al final de las escaleras, que estaba recostada contra una de las barandillas de metal de la entrada. Trish se encontraba tranquila, un poco y se dirigió hacia Anon.

 

 

 

Anon se sobresaltó y casi se cae al oír esa voz.

 

 

--...Pero vivimos en el mismo lado, sería incómodo tener que evitarte de ahora en adelante.-- Dijo Trish, devolviéndole una sonrisa a su amigo, quien ahora estaba sorprendido de que Trish le estuviera hablando en lugar de insultarlo. --Y te lo vuelvo a repetir tienes que hacer algo con esos susurros, puedo oírlo todo.-- Dijo Trish con mirada cansada, mirando a Anon en la oscuridad. 

 

 

 

--...pero... Trish... Pensé que...-- Dijo Anon acercándose a Trish, pero ella lo detuvo en seco.

 

 

 

 

 

--No hables, Skinnie... Lo hecho, hecho está. No hay nada que podamos hacer...-- Dijo Trish mientras se ponía en marcha y Anon la seguía, aunque aún con varias dudas.

 

 

 

--Pero… ¿qué pasó con Fang?-- Dijo Anon, mirando fijamente a la joven a su lado.

 

 

 

--Decidio irse a casa y no querían que la molestara.-- Dijo Trish, mirando hacia adelante.

 

 

 

 

 

--… ¿y cómo estás?-- Dijo Anon, aliviado de que las cosas al menos se hubieran calmado, aunque fuera un poco.

 

 

 

--Me duele un poco la cabeza, Anon... ¿Podemos simplemente disfrutar del silencio? Por favor...-- Dijo Trish volviéndose hacia Anon, quien la miró con cierta timidez, pero entendió lo que ella había dicho. Ambos amigos emprendieron entonces el camino de regreso a sus respectivos hogares.

 

 


 

 

Tras una caminata tranquila y un tanto "extraña", la pareja llegó finalmente al edificio de apartamentos de Anon, que hoy parecía más sombrío y decadente de lo habitual. Anon soltó un pequeño suspiro, le dedicó una sonrisa a Trish y esta esperó a ver qué haría.

 

 

 

--...Bueno, Trish... supongo que te veré en el otro lunes... adiós.-- Dijo Anon al despedirse de Trish.

 

 

 

--¡Anon, espera!-- Dijo Trish en un tono neutro, con un ligero rubor en el rostro.

 

 

 

--Hmm... ¿Qué pasa?-- Mencionó Anon de manera monótona y fría, lo que hizo que la triceratops se sintiera nerviosa por lo que estaba apunto de proponerle.

 

 

 

--Ya sabes... ¿por qué no me acompañas a casa hoy? Es viernes, así que supongo que no tendrás nada mejor que hacer después.-- Dijo Trish con una sonrisa pícara, observando cómo la cara de Anon se ponía roja de por la propuesta.

 

 

 

--Aaaah... creo que... sí... ¿Por qué no? D-D-De verdad que no tengo nada mejor que hacer.-- Dijo Anon tartamudeando, mostrando brillo en sus ojos ante la propuesta de su amiga.

 

 

 

--Espléndido. Vamos, Skinnie, no vivo lejos de donde vives.-- Dijo Trish sonriendo, mientras se ponía en marcha de nuevo y Anon la seguía como un niño a su hermana mayor.

 

 

 


 

 

 

La pareja siguió hablando de cosas sin importancia, como las series que veía Anon o la música que escuchaba Trish. Anon decidió no mencionar a Fang, al menos por ahora, porque no quería estropear el buen rato que estaba pasando con Trish después del pésimo día que ambos habían tenido.

 

 

 

La joven pareja ya estaba en el vecindario de Trish, a solo unas casas de distancia de su hogar. Para entonces, Trish ya se sentía mejor, pero el joven se mantenía bastante callado. 

 

 

 

El vecindario de Trish estaba lleno de vida a pesar de ser casi las siete de la tarde: varios coches iban y venían, algunos con la música a todo volumen. También podían ver grupos de niños jugando alegremente en los patios de las casas o en los parques por los que habían pasado. También vieron cómo grupos de jóvenes triceratops se reunían para beber o fumar en las esquinas. Algunos de ellos miraron con curiosidad a Anon, pero desviaron rápidamente la mirada al ver a Trish. 

 

 

 

--Bueno, amigo, estamos a unas cuantas cuadras... Básicamente, este es mi barrio.-- Comentó Trish mientras miraba hacia atrás a Anon, quien parecía agitado. --Ah... ¿Anon? ¿Todo bien?--

 

 

 

--Sí, sí, genial. Está todo bien. No hay problema.-- Respondió el chico, volviendo rápidamente a centrar su atención en... bueno, básicamente en todo lo que lo rodeaba. El humano miraba como un loco en todas las direcciones, pero no parecía estar buscando nada; más bien parecía tener miedo de estar allí.

 

 

 

Trish puso los ojos en blanco, ligeramente molesta por la actitud cautelosa de Anon. Aunque ya sabía en lo que se estaba metiendo.

 

 

 

--Anon...-- Trish se detuvo y tomó a Anon por los hombros para que la mirara.

 

 

El humano simplemente posó la mirada en su amiga.

 

 

--Sabes, Anon... Solo porque sea un vecindario de triceratops, no significa que una pandilla te vaya a atacar para pegarte o dispararte por ser de otra raza...-- Dijo ella mirándolo a los ojos. --Deberías sacarte esos estereotipos de la cabeza, skinnie intolerante.-- Dijo Trish con una sonrisa burlona mientras miraba a Anon y se acercaba para verlo mejor. --Tranquilo...-- Dijo en tono tranquilo, mirando a su amigo.

 

 

 

--... Bueno..., perdón, Trish. Es que no sabía cómo reaccionar. No sabía que vivieras en un vecindario conflictivo.-- Dijo Anon, fijando la mirada en un garaje que tenía un viejo grafiti con símbolos de pandillas.

 

 

 

--¡No es un territorio de conflictivo!-- Se defendió Trish, mirando fijamente a Anon. --Ya no estamos en los 90. Ahora es un vecindario normal.--

 

 

 

--Mmm, si tú lo dices... confío en tí.-- Dijo Anon, tratando de no sonar demasiado escéptico. <<Sería mejor que no mencionara las estadísticas sobre la tasa de delitos violentos en Triceratops.>> Pensó Anon al ver a Trish. Ambos siguieron caminando en silencio hacia su destino. 

 

 

 

--No seas marika, Anon... vas a estar bien.-- Comentó Trish con naturalidad mientras miraba hacia adelante al pasar por la casa de su vecino. --Bueno, aquí está mi casa.-- Dijo Trish, con Anon a su lado. 

 

 

 

Ambos amigos estaban frente a una casa reformada del complejo residencial Volcano. Anon no lo había mencionado, pero no le gustaba que todas las casas se vieran iguales y estuvieran conectadas por pasillos estrechos y laberínticos. Si Anon viviera allí, se perdería tratando de encontrar su casa.

 

 

Los dos amigos cruzaron el modesto patio de la casa de Trish y se asomaron al porche. Ambos se detuvieron y, mientras Trish revisaba sus bolsillos, saco tres llaves. Antes de abrir la puerta, la joven miró a Anon.

 

 

 

--¿Quieres quedarte un rato, Skinnie?-- Dijo Trish, mirando a Anon, que parecía nervioso. 

 

 

 

--<<...Bueno, no pensé que me invitarías a tu casa...>>-- Murmuró Anon, pero Trish lo escuchó bien. --Pero está bien.Puedo quedarme un rato.--

 

 

 

--Está bien, pero mira... tengo a mis hermanos dentro y pueden ser un poco... (intensos). Solo ignorarlos y todo irá bien.-- Dijo Trish mientras abría la puerta de su casa para enseñar el interior.

 

 

 

Anon se sorprendió un poco al ver el interior de la casa de Trish y sus ojos recorrieron cada rincón, o al menos una parte. Era una sala-cocina modesta, equipada con pocos muebles: un sofá justo al lado de la puerta y un televisor de plasma, que probablemente era lo más caro de la casa. 

 

 

 

<<No es más grande que mi maldito apartamento de Skid Row.>> Pensó Anon mientras veía a Trish tirar su mochila al lado del sofá.

 

 

 

--Voy a buscar algo de beber, ponte cómodo y deja de susurrar tonterías, ¿quieres? Relájate.-- Dijo Trish, y se dio la vuelta para dirigirse a la cocina, dejando a Anon con un rubor en la cara.

 

 

 

--<<Esta vez no he murmurado nada...>>-- Murmuró Anon, con la mirada baja y sentado en el sofá tapizado de rojo oscuro. Mientras esperaba, volvió a mirar la modesta casa: sus paredes estaban pintadas de un verde oliva pastel y, aunque la pintura estaba desgastada, no parecía abandonada ni descuidada. Frente al sillón había una mesita, justo frente al televisor. A la izquierda había una librería que, en realidad, no tenía libros, sino varias cajas cerradas y algunas fotografías enmarcadas que Anon no podía distinguir bien porque estaba sentado lejos. A la izquierda, había un pasillo con poca luz que, según dedujo, conducía a las habitaciones de Trish y sus hermanos.

 

 

 

--¡Oye! ¡¿te importa si bebes un poco de zumo de naranja instantáneo?! ¡Parece que a mis hermanos se han bebido toda la Dino-Cola!.-- Gritó Trish desde la cocina.

 

 

 

--...Ummm, sí, está bien, Trish.-- Respondió Anon. El joven no le gustaba el sabor artificial del zumo instantáneo, pero no iba a ser un pendejo mal agradecido con Trish y simplemente aceptaría cortésmente su invitación a tomar algo. Anon se rió un poco mientras sacaba el celular y abría su foro favorito de (Tibetan Drawing Tablets) para empezar a escribir una nueva publicación.

 

 

 

[¡Hola, vírgenes! Adivinen quién está hoy en casa de una chica guapa.]

 

 

 

Escribió Anon rápidamente, mientras adjuntaba una foto de sus pies sobre la mesa, con el televisor de fondo. <<Con esto puedo matar un poco el tiempo mientras espero a Trish.>> Penso Anon, con la vista fija en el móvil y los pies aún sobre la mesa.

 

 

 

Estaba tan absorto en su publicación sin sentido que no se percató de la presencia que se había acercado por el pasillo y que ahora estaba a tres pasos de él.

 

 

 

--Es de mala educación poner los pies sobre la mesa… ¿sabes?-- Dijo la voz junto a Anon, lo que lo hizo sobresaltarse y bajar los pies. Al hacerlo, también dio un pequeño salto en el sofá. Anon posó la mirada en la pequeña triceratops que estaba a su lado. Era igual que Trish... pero aún más pequeña y con un vestido naranja y blanco. Estaba visiblemente sorprendida por la presencia de Anon, pero no había miedo en sus ojos.

 

 

 

--No eres Reed... ni Fang... -- Dijo la pequeña triceratops, mirando ahora fijamente a Anon. --¿Eres el novio de mi hermana mayor?-- Anon podría haber predicho este último comentario, pero no por eso fue menos raro. El chico se calmo un poco, pero mantuvo la compostura y, tras guardar su celular en el bolsillo, centró toda su atención en la niña que tenía frente a él.

 

 

 

--...No y no… ni lo uno ni lo otro. Soy amigo de Trish. Me llamo Anon.-- Menciono dedicándole una pequeña sonrisa, mirando a la niña, pero ella aún no estaba muy segura de cómo responder.

 

 

 

--Mi hermano Riley me dice que los humanos odian a los triceratops… ¿eso es cierto?-- Dijo la niña con los ojos brillantes. Anon se sorprendió al mirar a la niña. No esperaba esa pregunta, y mucho menos de una niña pequeña. Pero por el tono de la niña, no parecía que hubiera malicia en su voz. Es solo una de esas preguntas serias que los niños hacen inocentemente sin entender lo que significan y que ponen a los adultos jodidamente incómodos. Nada más.

 

 

 

<<No te preocupes, Anon... Es una pregunta compleja. Simplemente no reveles tu nivel de poder frente a la hermanita de Trish y estarás bien. Tengo que pensar en algo rápido o ella pensará que estoy mintiendo o algo así... ¿PERO QUÉ? Algo ingenioso y apropiado para alguien de su edad.>> Pensó Anon rápidamente, sintiendo el peso de la mirada de la niña, que ahora parecía incómoda.

 

 

 

--Tecnicamente, no tengo ningún problema con los triceratops, cariño... De lo c-contrario, no estaría aquí.-- Dijo con voz temblorosa, pero lo que dijo tampoco era mentira. Anon no tenía ningún problema con Trish... pero si no fuera por ella, nunca en la vida se habría metido en el vecindario de los triceratops ni siquiera habría contemplado la idea de formar algún tipo de vínculo con ellos. (Bueno... a mí tampoco me gustan mucho los triceratops, pero realmente no tengo nada en contra de ti ni de tu hermana... en concreto). Pensó Anon mientras seguía mirando a la niña con una sonrisa que le costaba mantener, pero la niña seguía fijándole una mirada cautelosa.

 

 

--Bueno, no quedaba mucho zumo, pero logré hacer lo suficiente para una jarra de un litro.-- Bromeó Trish al salir de la cocina con una jarra de cristal en una mano y dos vasos de plástico en la otra. Trish vio a su hermana pequeña junto a Anon y, aunque puso cara de fastidio, no la detuvo cuando se dirigía hacia la mesita que estaba entre el sofá y la televisión. 

 

 

Trish dejó las cosas sobre la mesa y se dirigió a su hermana pequeña.

 

 

 

--Espero que no le estés haciendo preguntas tontas a mi amigo, Tana.-- Le dijo en tono falsamente severo. Solo quería asegurarse de que no estuviera molestando a Anon.

 

 

 

--Para nada, Trish... Solo nos estábamos presentando.-- Dijo Anon en defensa de Tana, quien parecía un poco avergonzada.

 

 

 

--Mmm... Está bien, pero ya sabes, Tana... Ahora que estoy con mi amigo, te agradecería que dejases en paz a los mayores y te fueras a tu cuarto.-- Dijo Trish con firmeza, cruzando los brazos, aunque conteniendo la risa. Tana parecía ahora sorprendida por la reprimenda.

 

 

 

--Pero... pero... pero...-- Repitió Tana, alternando la mirada entre Anon y Trish.

 

 

 

--Pero... ¿Qué, jovencita?-- Preguntó Trish a su vez.

 

 

 

--<<Pero es la hora de nuestro programa de la tarde. Siempre vemos el programa con Trevor a esta hora.>>-- Dijo Tana en un murmullo que los dos jóvenes mayores pudieron oír.

 

 

Anon solo miró a Trish y se encogió de hombros, como si no supiera qué hacer. La triceratops mayor soltó un poco de aire y movió la cola dos veces, en señal de molestia: su hermana pequeña tenía razón. A ella y a Trevor les gustaba ver ese nuevo programa de perros de colores pastel, que incluso para sus estándares era bastante tranquilo, pero tampoco iba a prohibirle que lo viera; solo habría un pequeño cambio de planes. No le importaban sus otros hermanos; probablemente estaban en su cuarto con los celulares y no la molestarían por un rato.

 

 

 

--Hmm... está bien, Tana, puedes ver tu programa... Vamos, Ski...-- Trish se detuvo antes de decir lo que iba a decir frente a su hermana, porque, aunque iba a decir un insulto specista, no quería decirlo con un tono despectivo, ya que confiaba en que Anon lo haría y él lo permitía, pero tampoco quería normalizar eso ante su hermana pequeña. --EJEM... Vamos, amigo... Vamos a mi cuarto.-- Dijo Trish tosiendo un poco para disimular, mientras recogía las cosas que había dejado antes sobre la mesa.

 

 

 

Trish no podía verlo, pero Anon abrió tanto los ojos que parecía que se le iban a salir de su rostro inexistente, lo que sobresaltó un poco a Tana, que lo miraba con una mezcla de sorpresa y miedo.

 

 

--... Sí, sí... vamos...-- Dijo Anon con voz temblorosa, mientras se levantaba torpemente del sofá. El nerviosismo se notaba en todo su cuerpo, pero hizo un esfuerzo por ignorarlo. --Nos vemos luego, Tana...-- se despidió con la mano a la hermana pequeña de su amiga, que los observaba alejarse. 

 

 

--<<En una habitación... Solo... CON UNA CHICA... Y esa chica es Trish.>>-- Murmuró Anon, completamente nervioso.

 

 

 

--No dejes que te exploten los pantalones, jugador. Solo estamos pasando el rato...-- Comento Trish con sarcasmo y burla, dirigiéndose a Anon, que estaba petrificado por su comentario. --En serio, deberías hacer algo con tus susurros, Anon. Siempre te estoy diciendo que los escucho.-- Dijo ella, dirigiéndose casi hasta el final del pasillo y abriendo la puerta de su habitación con la cola. --¿Vienes?-- Menciono la trigga volviéndose para ver a su amigo, que estaba a mitad del pasillo. Se había quedado quieto en un lugar desde el que Tana aún podía verlo desde el sofá. El humano se recuperó rápidamente de su parálisis, maldijo sus murmullos y se metió de un salto en la habitación de Trish, quien solo se rió ante los gestos del torpe chico.

 

 


 

(Trish)

 

 

Anon estaba sentado solemnemente en la cama de Trish mientras ella ordenaba un poco su pequeña habitación para que tuviera un aspecto más presentable. El joven no quería ser grosero ni decir algo de lo que se fuera a arrepentir, pero no tenía muy claro qué hacer. Era la primera vez que estaba en la habitación de una chica y, sin duda, no era lo que esperaba. 

 

 

La habitación de Trish era bastante modesta, no muy diferente de la pequeña habitación donde el muchacho se había quedado a dormir en Skin Row. Estaba pintada de un verde ligeramente apagado y el espacio estaba dividido por una cama situada a la derecha, debajo de la ventana cubierta con cortinas de color verde oscuro. Del otro lado había un armario modesto y una mesa con las cosas de Trish. Justo frente a la cama se encontraban el bajo y un pequeño altavoz Marshall visiblemente desgastado. En la pared frente a la cama había varios pósteres de cantantes de rock, pero Anon no reconocía a ninguno. 

 

--Relájate, Skinnie... Estás tan tenso que parece que tu cabeza calva va a explotar.-- Trish terminaba de ordenar mientras se acercaba a la cama y se sentaba en el lado opuesto al de Anon. Trish se había quitado las botas militares rojas y se había puesto unas pantuflas azules comunes; levantó los pies sobre la cama y adoptó una postura relajada. Aunque Anon no se sentía nada relajado.

 

--Hmmm... Lo siento, Trish. No estoy acostumbrado a esto.--  --<<Es la primera vez que estoy en la habitación de una chica...>>--  Anon murmuró esto último con vergüenza mientras se acomodaba un poco en la cama.

 


--Sí... Ya me lo imaginaba, skinnie. No te preocupes, ya sabía que eras un poco patético.-- Dijo Trish con elegancia en la voz, dándose una palmada en la espalda y recostando la cabeza en la almohada. Anon se limitó a poner cara de póquer ante la broma de Trish. --Pero oye... Me gustaría saber algo, Anon... ¿Te afeitas la cabeza?-- Preguntó Trish, abriendo solo un ojo.

 

--¿Qué? No, para nada... He sido calvo toda mi vida.-- Dijo Anon, levantándose y llevándose una mano a la cabeza. --Creo que es algo que heredé de mi padre. No recuerdo el nombre, pero nunca tuve tejas en mi techo.-- Anon miró con deseo la jarra de zumo que Trish había dejado sobre el escritorio.

 

 

--No me digas... Mmm, bueno, tampoco se ve tan mal. Casi como un rasgo distintivo... Llegué a pensar que eras uno de esos supremacistas humanos calvos.--

 

--¿Solo por mi calvicie? Tampoco soy un completo imbécil, Trish...-- Anon soltó una leve risa y volvió a mirar la jarra de zumo.

 

--Solo se me pasó por la cabeza, pero ahora que lo pienso, es imposible. Eres demasiado maricón para serlo.-- Dijo Trish burlonamente, pero Anon se rió ante eso.

 

--¿Awww, en serio? No me hagas sacar las estadísticas de criminalidad.-- Dijo Anon señalando amablemente a Trish, quien solo le levantó el dedo del medio.

 

--No me hagas patearte la cabeza calva, skinnie.-- Dijo Trish, dándole una ligera patada con el pie izquierdo a Anon. --Oye, sé un monito útil y pásame un vaso de zumo, por favor.-- La trigga asintió con la cabeza hacia el frasco de vidrio lleno de zumo instantáneo. 

 


Anon se levantó de inmediato, se dirigió al escritorio, llenó dos vasos con la jarra de zumo (uno para él y otro para ella). Cuando terminó, regresó a la cama, le pasó el vaso a Trish, que lo bebió con avidez.

 

--Ay, caray... Lo necesitaba.-- Comentó Trish, levantando su vaso, ahora medio vacío, con ganas de un poco más. Su amigo solo tomó un sorbo lento de su vaso y se limitó a sostenerlo. Se había recostado en la misma posición en la que estaba antes de levantarse a por el zumo.

 

Tras unos segundos incómodos de silencio, Trish bostezó, dejó con cuidado su vaso vacío en el suelo y se dirigió hacia Anon.

 

--Lo siento por hoy, Anon...-- Comenzó Trish, volviendo a adoptar su postura relajada, pero sin dejar de mirar a Anon. --No quería que el día terminara así... Tenía planes para almorzar con Fang, pero las cosas no salieron como quería.-- Trish le dirigió una mirada triste mientras Anon le devolvía una mirada pensativa.

 

--...No tienes por qué disculparte, Trish. Fui yo quien mando a la mierda el día.-- Dijo Anon, llevándose una mano a la nuca. 

 

--Bueno... Sí, la cagaste.-- Dijo Trish con una leve risa.  --Pero no voy a justificar el arrebato de Fang de hoy. Últimamente están pasando por muchas cosas y están un poco más... (Volátil) con lo que siente.-- Dijo Trish en voz baja y con tono serio, desviando ligeramente la mirada hacia la pared.

 

 

--Mmm... Ojalá hubiera podido manejarlo de otra manera.-- Respondió Anon.

 


--Pero no lo hiciste.-- Respondió Trish. --Pero tampoco era algo para ti, aún eres nuevo en este zoológico.-- Trish se incorporó un poco y apoyó la espalda contra el cabecero de la cama. 

 

 

Anon quería decir algo, pero sabía que Trish tenía razón: al fin y al cabo, seguía siendo el estúpido estudiante nuevo de Volcano High y era un inepto social, así que no era de extrañar que hubiera enfadado a la gente que tenía alrededor. Pero, al menos, Anon sintió un poco de calidez gracias a que Trish entendía su situación, al menos en parte, y a cómo lo defendió de Fang. --<<Mi amiga es genial y, aunque en algunos aspectos era un poco dura, mostraba una calidez que no había sentido en mucho tiempo. Además, comencé sentir predilección por el color púrpura, pero lo único realmente hermoso de ese color que me gustaba provenía únicamente de Trish...>>--

 

 

--Ya estás murmurando otra vez, Anon.-- Dijo Trish en voz baja, con los ojos brillantes y un ligero rubor púrpura oscuro en las mejillas, mientras miraba al skinnie.

 

 

El chico, ahora Nervioso, tosió un poco, se aclaró la voz y comenzó a mirar cosas al azar en la habitación de Trish para cambiar de tema, mientras se maldecía por dentro por haber murmurado. La mirada del joven se posó rápidamente en lo único que podía salvarlo en ese momento: el bajo de Trish, un Ibanez amarillo de cuatro cuerdas.

 

 

--¿Y el bajo? ¿Vas a ensayar con la banda mañana?-- Menciono el con seriedad, evitando volver a mirar a su acompañante. Trish alternó su mirada entrecerrada entre el hombre y el bajo que estaba junto a su cama, antes de volver a su postura relajada.

 

 

--Por ahora no está muy bien afinado...-- Concluyó Trish, de pie, mirando hacia su bajo.

 

 

El Estaba a punto de preguntarle por su bajo, pero no quería hacer preguntas predecibles como (¿Desde cuándo tocas?) o (¿Qué te motiva a hacerlo?). En cambio, Anon decidió ir a lo grande y hacerle una pregunta que Trish seguramente no esperaba.

 

 

--Hey... ¿Me puedes enseñar a tocar el bajo?-- Preguntó el joven humano con genuino interés en su voz. 

 


La joven triceratops miró a Anon con incredulidad ante su propuesta. Sin duda, la tomó por sorpresa; una pregunta así no se la esperaba. Anon sonrió al darse cuenta de que su pequeña excusa había dado resultado, pero lo que realmente quería era pasar tiempo con Trish.

 

 

--... Pero ¿alguna vez has tocado un instrumento?-- Dijo Trish mientras se levantaba de la cama.

 

 

--No, aparte de los que me dio el profesor Jingo, pero pude aprender algunas notas jugando a Guitar Dinosaur Hero en mi infancia.-- Dijo Anon con una sonrisa, con nostalgia, mirando fijamente a Trish.

 

 

Trish se limitó a mirar la tontería que Anon había dicho, se levantó, fue a buscar su bajo y se sentó un poco más cerca de el.

 

 

--Esto no son tus jueguitos de vírgenes... Este es un instrumento de verdad. Si quieres que te enseñe... , muéstrame de qué estás hecho.-- Trish le tendió el bajo a Anon mientras lo miraba con ojos astutos.

 


El muchacho no esperaba demostrarle a Trish su total desconocimiento de la música, pero tampoco iba a parecer un cobarde frente a ella, así que, tras coger el bajo amarillo bajo la atenta mirada de la chica, se dispuso a tocar torpemente las cuerdas tratando de que sonara medianamente como música.

 

 

Para sorpresa de la triceratops púrpura, Anon logró sacar una melodía en B (Si), E (Mi) y G#, sostenido, aunque solo fuera por un momento. Tal vez por suerte, Trish quedó impresionada por la improvisación del humano. 

 

 

Cuando terminó, le devolvió el bajo a Trish y se sacudió la mano derecha, que tenía acalambrada.

 

--Te dije que sabía tocar el bajo.-- Dijo Anon triunfalmente, con algo de dolor en la mano derecha. 

 

--Claaaaaaro...-- Dijo Trish con sarcasmo. --Pero obviamente te falta práctica; no vas a impresionar a esta chica solo tocando notas al azar.--  Trish le lanzó una mirada pícara, se llevó el bajo a los brazos y dijo:

 

 

--Bueno, entonces enséñame a impresionarte...-- Dijo Anon cruzándose de brazos. 

 

 

Trish frunció los labios en señal de fastidio, pero por dentro se alegró, ya que al menos podría enseñarle a tocar mejor.

 

 

--Está bien, skinnie, pero antes...-- Trish le devolvió el bajo a Anon, se colocó detrás de él y le agarró el mástil del bajo con las manos. Anon estaba ahora más nervioso y sorprendido que antes.
--Vamos con lo básico, ¿de acuerdo?-- Dijo Trish, tomando el bajo y extendiendolo para que el chico pudiera sujetarlo con las manos y ella pudiera manejarlo más cómodamente.

 

 


 

 

Los dos amigos pasaron las siguientes horas tocando el bajo y hablando de música. Resulta que Trish le enseñó a Anon una progresión de acordes y una melodía muy básica para que se fuera familiarizando con el instrumento. Esa canción era de un grupo de punk rock que le gustaba a Fang, llamado NO-T(REX). Aunque Trish los escuchaba de vez en cuando, no le gustaba mucho su propuesta minimalista; simplemente disfrutaba practicando sus canciones.

 

Anon aprendió muy rápido a tocar la canción correctamente. Incluso él se sorprendió de lo rápido que había aprendido a tocar el bajo y de lo bien que podía tocar ahora una canción de verdad. Trish se reía de cómo los dedos torpes de Anon resbalaban sobre las gruesas cuerdas del bajo o de lo mucho que le dolían los dedos cuando las presionaba. A Anon le costaba, pero disfrutaba con la progresión melódica que podía tocar con facilidad.

 

 

--Esta canción es genial, pero que alguien como yo la aprenda tan rápido es bastante tonto, en realidad.-- Comentó con su tono monótono, Anon, aún sosteniendo el bajo.

 

 

--Ha... Ni que lo digas, Skinnie. Tú mismo lo has dicho: es una canción básica.-- Respondió Trish de manera calmada. --Podemos practicar canciones más avanzadas si tienes el valor de hacerlo.-- Respondió Trish, apretando un poco el colchón de su cama como si fuera a caerse, mientras miraba fijamente a Anon.

 

 

--Claro. ¿Qué tienes en mente?-- Preguntó Anon, apoyando el bajo sobre sus piernas.

 

 

--¡Ay! ¡Por dónde empiezo! ¡Se me ocurren muchas bandas!-- El tono de Trish se volvió enérgico y alegre. --Podríamos elegir algo de Bohemian Snootsody, They Might Be Dinos, Rise Against the Loincloth o, si de verdad quieres un reto, The Red Hot Chilli Dinomights o Hominid Primus.-- La voz de Trish se volvió más aguda y hablaba rápido, emocionada por tocar canciones de sus bandas favoritas.

 

 

--Oye, tranquila... Técnicamente apenas puedo tocar una canción de punk rock de mala muerte y tú quieres que toque algo de Primus. Para eso tendría que seguir evolucionando y esperar a tener más dedos en la mano.-- Comentó Anon con elegancia, haciendo reír a Trish con su comentario tonto.

 

 

--Evolucionar no te haría ningún daño... Pero estás bien así, Skinnie...-- Dijo Trish, secándose una lágrima, mientras se levantaba y se asomaba por la ventana para ver que el sol ya casi se había puesto. --Mierda... ¿Qué hora es?-- Comentó ella, sacando su celular rojo para ver la hora.

 

 

--Ay, carajo, es tarde... Espero que a tu madre no le importe.-- Comentó Anon también poniéndose de pie.

 

 

--No te preocupes, a veces llega tarde.-- Dijo Trish mientras recuperaba su bajo amarillo. --Pero tampoco te voy a echar, simio bobo.-- Había algo de incomodidad en su voz.

 

 

--No quiero abusar de tu hospitalidad, Trish, pero no quiero llegar tarde a mi edificio.-- Dijo Anon mientras miraba su celular y estiraba las extremidades.

 


--¿Todavía sigues con eso? Te dije que no te va a pasar nada... (Creo que sí).-- Dijo Trish, sin estar muy segura de su respuesta. Después de todo, eran cerca de las (8:00 P.M.) y, siendo viernes por la noche, no tenía muy claro qué pasaría si Anon llegara tarde a su departamento.

 

 

--Mejor no tentar a la suerte...-- Menciono él con un ligero temblor en la voz, tratando de no parecer asustado. --Pero siempre podemos continuar con nuestras clases de bajo en otra ocasión. ¿Quizás el próximo fin de semana?--

 

 

--Mmm... Si tanto ganas tienes de tocar el bajo, claro. No hay problema.-- Dijo Trish con un poco de vergüenza, mirando al suelo y sujetando con fuerza su bajo.

 

 

Anon solo le devolvió una sonrisa de satisfacción. Después de ayudarla a ordenar la habitación, los amigos salieron de la habitación de la chica. Ambos cruzaron el pequeño pasillo y pudieron escuchar el alboroto que estaban armando los hermanos pequeños de Trish en la sala. 

 

 

Anon volvió a mirar el sofá donde había visto a Tana y la encontró en la misma posición, pero ahora estaba acompañada por dos niños más: una niña que parecía una adolescente y un niño que no parecía mayor que Tana.

 


Cuando Anon y Trish aparecieron, los tres hermanos dejaron de ver la televisión y fijaron su mirada en el invitado sorpresa que ahora estaba en su casa. Y, obviamente, Anon se sintió incómodo.

 


--Mmmm... Hola, ¿cómo están?-- Dijo Anon con cierto nerviosismo, mientras extendía la mano en señal de saludo. Pero ninguno de los tres chicos le dijo nada al principio; solo Tana le devolvió un saludo débil, mientras que los otros dos no dijeron nada. La adolescente, que tenía un móvil en la mano, bajó rápidamente la vista hacia él, sin mostrar mucho interés aparente. 

 

 

--¡Oigan, pequeños tontos! Es de mala educación no saludar a los visitantes. Saluden a mi amigo, que está a punto de irse.-- Dijo Trish molesta, mirando ahora a sus hermanos, con un ligero tono grave en la voz.

 

 

--Ahhh... Hola, Anon... ¿Te vas?-- Dijo la pequeña Tana, mirando fijamente a Anon. El chico le respondió asintiendo con un leve (Hmmm...)

 

 

--Hola, me llamo Trevor, un gusto conocerte.-- Respondió el pequeño triceratops.

 

 

--Me llamo Chondra.-- Respondió la adolescente sin dejar de mirar su teléfono celular. --¿Eres el novio de mi hermana?-- Preguntó con un tono neutro. Sus hermanos, que estaban a su lado, permanecían en silencio, incrédulos ante la descarada actitud de Chondra. Anon, por su parte, solo mostraba una mirada calmada y miro hacía otro lado. Por su parte, Trish solo dejó escapar un suspiro de fastidio ante la pregunta imprudente de su hermana. 

 


--Es mi amigo Chondra. No le hagas preguntas tontas a los invitados. Y, sobre todo, ¿dónde está Riley?-- Preguntó Trish, mirando a su alrededor.

 

 

--Está durmiendo la siesta en su cuarto-- Dijo Trevor, señalado Hacía el pasillo.

 

--Pero son las ocho de la tarde... ¡Ay, vallan a despertarlo, porque si no, no va a dormir por la noche!-- Dijo Trish enfadada. --¡Háganlo ya!-- Dijo Trish alzando la voz, mientras Tana y Trevor salían corriendo hacia su habitación. Chondra también se había levantado, pero en lugar de ir a su habitación se dirigía a la cocina. Cuando los tres hermanos de Trish desaparecieron finalmente de la vista de la pareja, Anon volvió a hablar.

 

 

--...Tus hermanos son graciosos.-- Dijo Anon con una sonrisa. Trish solo respondió con una mirada severa.

 

 

--¡Silencio!-- Dijo Trish, llevando a Anon de nuevo hacia la salida.

 

 


 


A pesar de que ya era de noche, el vecindario parecía lleno de vida; además, estaba muy bien iluminado y, desde el porche de la casa de Trish, podían ver cómo iban y venían los coches y cómo algunos grupos de ancianos y jóvenes triceratops caminaban por las aceras con destino desconocido. Trish soltó un suspiro y se volvió hacia su amigo que estaba a su lado.

 

 

--Bueno... nos vemos el lunes, Skinnie.-- Dijo con una leve sonrisa, sin saber cómo despedirse de Anon. --Espero que hayas disfrutado de nuestra pequeña clase de bajo de hoy.-- Al decir esto, la cola de Trish comenzó a balancearse de izquierda a derecha.

 

 

--Hoy me la pasé bien, contigo. Se te dio bien enseñar a tocar el bajo. Lástima que yo sea un desastre con la guitarra.-- Dijo Anon, mirandola un poco cansado, sus dedos, aún estaban enrojecidos por la presión de las cuerdas del instrumento.

 

 

--No lo hiciste nada mal para ser un simio afeitado...-- Trish intentó decirlo de manera divertida, pero se arrepintió casi de inmediato. --Mierda... Lo siento, Anon, no quería decirte eso.-- Dijo Trish, avergonzada, mientras bajaba la vista.

 


--¿Otra vez con eso, Trish? Ya te lo dije... No me molesta, puedes llamarme como quieras.-- Dijo Anon acercándose un poco más a Trish.

 

 

--Es solo que siento que no debería ser tan dura contigo... A Reed ni a Fang les pongo apodos hirientes... pero...-- Trish fue interrumpida por los brazos del hombre, que la envolvió en sus brazos, acercó su rostro a su pecho, Trish pudo oler el aroma natural de Anon, olía a pasto mojado, y un toque de desodorante masculino para humanos. Ya que lo sabía por el aroma que estaba en la sección de desodorantes del supermercado.

 

 

--Mira, Tranquila, amiga. No me molestan tus apodos. Incluso me gusta que seas así conmigo.-- Comento Anon sin dejar de consolarla. Trish le devolvió el abrazo con debilidad. 

 

 

Trish inhaló el aroma de Anon, se acurrucó en sus brazos, dejó que su cabeza descansara sobre su pecho y se dejó mecer suavemente por él. Por un momento, se olvidó de lo que estaba haciendo. 

 

 

<<Esto es realmente agradable.>> Pensó para sí misma, mientras una pequeña sonrisa tonta se dibujaba en sus labios.

 


Tras unos segundos, De repente Anon decidio romper el abrazo y puso los ojos en blanco, la había abrazado sin pensarlo, solo lo hizo, se puso pálido mientras oía las alarmas en su cabeza pero decidió calmarse. Ya dejando de abrar a su amiga esto le dejo Trish con una desagradable sensación de vacío. No obstante, no podía deshacerse del aroma que Anon había dejado impregnado en ella. 

 

 

--...C-Como t-te dije, Trish, no te preocupes, puedes seguir usando tus apodos. No me ofenden para nada. Solo no me insultes si algún día te enfadas.-- Dijo intentando parecer gracioso para aliviar lo que el había hecho. Trish solo se rio de su chiste. 

 

 

--No te prometo nada...-- Dijo Trish con gracia y calidez en la voz, mientras su cola se balanceaba suavemente.

 

 

--Antes de que se haga más oscuro... Te veré en la otra semana, Trish. Y, si no me apuñalan por el camino, te enviaré un mensaje cuando llegue a casa.-- Anon se despidió de la chica triceratops, salió del porche de Trish y emprendió el viaje de regreso a su hogar en Skin Row.

 


Trish solo se pudo decir un débil (si), mirándolo fijamente mientras Anon se alejaba y caminaba por la calle. Tras unos segundos, el chico se perdió en el horizonte iluminado de los conjuntos habitacionales del vecindario. 

 

 

Tras unos segundos mirando fijamente a la nada, Trish no se dio cuenta de que su cola aún se movía y de que el calor de sus mejillas seguía siendo muy palpable, aunque lo que más notaba era la esencia de Anon en su ropa y en su rostro. Aunque era un olor invasivo, a Trish no le desagradaba en absoluto; lo encontraba agradable, tal vez demasiado. 

 


<<Mejor me voy a dar una ducha antes de que pase algún "acidente">> Pensó, saliendo de su trance. Tras echar una última mirada a la calle por donde se había ido Anon, abrió la puerta de su casa y volvió al interior con la esperanza de que ninguno de sus hermanos ocupara el baño.

 

 



 

Notes:

Muchas gracias por llegar al final y quiero que comente que les pareció y me harían un gran favor si lo comparten a más personas que me motiva a seguir con esta traducción.

Notes:

Gracias por leer y me gustaría saber que les pareció esta traducción, yo puse nuevos diálogos y corregí unos errores de escritura original, y puede apoyar también en (ao3) me encuentran como @respeto 2020 y en (Wattpad) como @Respeto.