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No se permiten Harry's

Summary:

Draco Malfoy regresa a Hogwarts para su octavo año, dispuesto a hacer lo necesario para recuperar el nombre de la familia Malfoy. Lo que termina con él en un extraño grupo de individuos que se autodenominan sus amigos.

Y Potter.

Siempre Potter estaba obsesionado con él.

Notes:

Vi de nuevo el meme de los simpson “no se permiten Homeros” y de alguna forma terminó saliendo esta historia.

Se supone que es Drarry, pero en general es más Draco intentando adaptarse a octavo año después de la guerra haciendo nuevos amigos :D

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Vi de nuevo el meme de los simpson “no se permiten Homeros” y de alguna forma terminó saliendo esta historia.

Se supone que es Drarry, pero en general es más Draco intentando adaptarse a octavo año después de la guerra haciendo nuevos amigos :D

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No se permiten Harry´s

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Draco Malfoy termina eligiendo el bando perdedor en la guerra, así que es normal que luego de esta no obtenga lo que querían y sufrieran una derrota bajo el bando de la luz (La verdad los periódicos son ingeniosos en poner nombres), significa que le toca ahora adaptarse a una vida donde estas del bando perdedor. Está bien, durante la guerra, Draco descubrió que muchas de las creencias que pensó que eran correctas toda su vida, puede que necesiten una actualización. Los muggles siguen sin agradarle, pero estar en un bando donde un loco psicópata disfrutaba lastimando magos, es algo que Draco piensa que estaba destinado al fracaso.

No le gusta el sufrimiento.

Odia los gritos de las personas siendo torturadas y es curioso, como magos y muggles gritan igualmente cuando están sufriendo.

Entonces luego de una guerra que perdieron (malditos periódicos y su necesidad de recalcarlo siempre), unos juicios y el maldito “San Potter” salvándolo de una vida en azkaban, Draco tiene que vivir con las consecuencias de sus elecciones de vida.

No es tan malo, sin duda pudo haber sido peor; muchos terminaron muchísimo peor que él.

Eso no significa que sea bueno tampoco.

Su padre terminó en azkaban (era imposible que se salvara una segunda vez después de todo lo que hizo) y su madre logró salvarse porque Potter le debe la vida. Lamentablemente perdieron la mansión Malfoy ya que los aurores entraron para llevarse cualquier artículo sospechoso, lo que significaba casi cualquier objeto dentro de la mansión y todo termino aun más destruido que cuando el señor tenebroso estuvo ahí; un logro admirable. Su madre y Draco terminaron viviendo en una de sus villas en Francia que el ministerio de Inglaterra no pudo retirarles por procedimientos internacionales que no cumplieron.

La villa en Francia estaba bajo el nombre de su madre, no de Lucius.

Ahora mismo puede que perdieran parte de su fortuna, pero no toda, sus padres siempre fueron buenos administrando el dinero y aunque nunca desearon un final malo, su padre siempre estuvo pendiente sobre cualquier eventualidad en el futuro; por eso los Malfoy habían adquirido tanto dinero con el paso de los años.

La vida de Draco entonces no debería ser tan mala, al menos hasta que llegó una carta del ministerio informando que si deseaba mantener su estatus de “no peligroso para el estado” necesita regresar para cursar su octavo año en Hogwarts; técnicamente sería el séptimo, pero debido a la guerra nunca lo pudo completar.

Maldita sea el ministerio de magia.

.

Hogwarts es el mismo y a la vez diferente, se ha reconstruido casi por completo después de los eventos de la guerra, por lo que da la impresión de que nada ha cambiado. Draco por otro lado puede notar la división clara, no se sorprende que suceda con él, la marca en su brazo lo va a identificar siempre como un mortifago hiciera lo que hiciera. Lo que nota y lo deja con un mal sabor de boca, es la disminución de Slytherin que regresa a Hogwarts este año y nadie de su grupo lo hace. No puede culparlos, la mayoría con padres Mortifagos no vuelve y algunos como Blaise y Pansy se fueron a Francia o Italia escapando de la persecución mediática, otros como Gregory no volvieron tampoco.

No le hablan.

Lo dejaron atrás para salvar sus pellejos, no los culpa, Draco habría hecho lo mismo de haber podido. Un día Pansy envió una carta, una disculpa por tener que irse, como si importara algo.

Como si le doliera dejarlo atrás.

Y aun así se marcharon.

De todos los años son solo uno o dos estudiantes de Slytherin, entre los cuales puede distinguir a Astoria Greengrass que lo saluda de forma amable, comentando que su hermana se había cambiado a Beauxbatons. Antes de todo este caos sus padres comentaron que era una buena opción de matrimonio, sus familias lo habían conversado pero al final del día no se llego a nada por la guerra.

Ahora no importa.

El primer día los niños seleccionados para Slytherin parecían decepcionados de entrar a la casa de las serpientes. Draco no dijo nada por supuesto, aunque en otra época podría estar criticando hasta el cansancio a los chicos por ser tan débiles, ahora mismo su opinión debe ser de las más poco solicitadas en cualquier lugar.

Su estrategia era pasar desapercibido.

Solo eso.

Potter y la comadreja no volvieron a Hogwarts, eso debió haber sido una especie de misericordia. Al menos ya no vería Potter, porque todo lo que estaba relacionado con él era demasiado complicado para colocarlo en palabras.

Granger sí asistió.

No era un problema, siempre que la ignorara, todo iba a estar bien.

A veces se siente como si estuviera volando con la escoba y de repente cayera, nunca toca el vacío, solo flota en medio de la nada como si estuviera consciente de que hace y no estuviera improvisando sobre la marcha. No entiende el futuro, solo que tiene que sobrevivir, desde sexto año eso era todo.

Sobrevivir un día más.

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El día que todo cambió fue un viernes en la tarde McGonagall había estado trabajando en una clase de transformaciones y tuvo la gran idea de colocar a todos en pareja. Era el único estudiante de Slytherin de séptimo/octavo año por lo que espero que si la mujer tuviera un poco de compasión, al menos lo pusiera con algún Hufflepuff. La ahora directora (Que debería haber contratado otro profesor, pero ella insistió en dar clases por última vez a los estudiantes de último año) lo emparejo sin dudarlo con Ginevra Weasley.

El salón quedó en silencio, Draco intentó ocultar su sorpresa, sin poder hacerlo.

Maldita sea su suerte.

La comadreja chica le dio una mirada de soslayo casi con aburrimiento, no parecía odio como algunos otros estudiantes, solo el de alguien tan cansado como él.

Si.

Esto estaba destinado a salir mal.

.

Se reúnen para trabajar en su proyecto grupal un sábado al mediodía, en la biblioteca, Draco no confía en su vida estando a solas con esa mocosa. Si bien algún día pudo burlarse de la menor de los Weasley, gracias a Blaise (quien una vez obtuvo un murciélago en su rostro) se da cuenta que la mocosa Weasley es una maga poderosa. No solo eso, durante el séptimo año al cual asistió de forma intermitente, la mocosa Weasley y sus amigos habían intentado mantener una especie de rebelión. Ellos eran castigados más que los demás y se mantenían ayudando a otros estudiantes sin dudarlo.

Además jugaba bien al quidditch, por mucho que odiara admitirlo.

La comadreja parece tranquila y por unos tensos minutos solo hay intercambios tensos sobre el proyecto. Draco piensa que es aburrido que esta sea su vida ahora, trabajando con traidores de sangre para poder pasar un año electivo porque perdió una guerra.

Cada pensamiento es peor que el otro.

—Estás silencioso, es molesto, Harry estaría retorciéndose de la molestia de verte tan apagado—comenta la comadreja chica con un poco de aburrimiento.

Joder.

Potter lo persigue hasta el día que esté en su tumba, incluso cuando este no se encuentra en el colegio parece que su presencia lo persigue.

Debe haber hecho un rostro gracioso ya que la comadreja chica sonríe divertida.

—No te gusta hablar de Harry—afirma como si hubiera obtenido un premio por algún motivo.

No.

No le gusta hablar de Harry.

¿No es suficiente celebridad ya?

Todos hablan de él (periódicos incluidos) y ya no como el niño que vivió, sino como el héroe de guerra, el elegido que acabó con el señor tenebroso.

—No es uno de mis temas favoritos—admite Draco con cautela, es un Slytherin, está frente a un Gryffindor, aunque no puede humillarla.

Tampoco es que quiera.

Pero si hace alguna mala jugada, el ministerio podría estar sobre él para reprenderlo por haber lastimado a uno de sus preciados ciudadanos que hicieron una labor civil al ir contra el señor tenebroso.

La familia Weasley, sobre todo, tiene un gran peso ahora.

—Le romperías el corazón a Harry si te escuchara—

—Por mi que obtenga una forma saludable y eficaz de perder la vida—

—¿Qué mierda fue eso?—

—El ministerio me asesinaría si hablara mal de uno de sus huevos de oro—

La comadreja chica parece sorprendida ante sus palabras, antes de comenzar a reírse como si hubiera escuchado la cosa más graciosa del mundo. No lo fue, Draco tiene mejores chistes que ha contado y respuestas más ingeniosas, así que no entiende qué clase de humor tiene la comadreja chica para que se ría por algo tan sin importancia.

—Sabes Malfoy, creo que me harás muy feliz tenerte cerca—habla la comadreja chica confundiendo a Draco.

—¿Eh? —

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La comadreja chica o como ella insiste que le llame “Ginny” (parece ofendida de ser comadreja “chica” y no solo comadreja, molesta de que le llame algo similar a su hermano), está segura que tenerlo a su lado puede ayudar en su plan de fastidiar a su familia y Potter, lo cual no tiene sentido, porque parece ser que una familia y amigos se supone que no quieran molestar a los demás. Ginny insiste en que su familia ha estado muy apagada desde la muerte de su hermano y que quiere darle un poco de sazón a la vida.

No tiene el más mínimo sentido, pero entonces, Draco nunca entendió bien a los Gryffindors.

—Lamento que tu hermano muriera, si sirve de algo, siento que ninguna sangre pura debió morir—habla Draco la siguiente semana.

Había deseado que la chica lo dejara solo, pero la comadreja chica (solo la llama así en su mente, porque su nivel de escudos mentales es tan bueno que no debe preocuparse) parece tener un plan en alguna parte de su mente, el cual Draco aun no le encuentra sentido.

Solo se deja llevar por la corriente.

Tener amigos del lado ganador siempre ayuda la imagen y Draco está preocupado por recuperar la imagen de su familia.

No será fácil, pero Draco está acostumbrado desde su sexto año que la vida no es fácil.

—No lamento que tu padre se pudra en la cárcel—habla Ginny encogiéndose de hombros con una lengua más rápida y afilada que un Slytherin.

Draco la observó, de verdad, analizando a la chica a su lado. Dejando de lado que era una traidora de sangre, la familia Weasley era una familia de los sagrados 28, entonces en término de linaje, sería uno puro. En su primer año habría odiado el pensamiento, pero la personalidad de Ginny la verdad es que le hizo pensar que no sería tan mala opción.

Si no fuera gay.

Pansy y Draco habían descubierto en cuarto año el interés de Draco en los hombres cuando aceptó que odiaba besar a Pansy y prefería besar a Blaise, su amiga le rompió el corazón cuando admitió que también prefería besar a Blaise.

¿Prefería besar a Blaise que a él?

Idiota.

Aún no la perdona por eso, era Draco Malfoy, gay o no, no puede preferir besar a su amigo.

—¿Te han dicho que tu lengua es afilada? —

—Es un orgullo, pero dejando eso de lado—Ginny se muestra entusiasmada—, tengo unos amigos que ocupó presentarte—

Joder.

Esta chica era impredecible.

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Draco intenta dormir a veces, Ginevra nunca lo deja, siempre lo sorprende y no le tiene miedo. Su sonrisa siempre augura algo malo y cuando esta a su lado, a veces siente que Pansy esta con él.

Duele.

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Los amigos que Ginevra quiere presentarles son: Neville Longbottom, Luna Lovegood y Hannah Abbott. Dos de ellos luciendo confundidos y Luna estaba distraída provocando que Draco recordará mucho cuando los otros estudiantes la molestaban, no pudo culparlos en realidad, la chica era un poco (muy) extraña. Ginny había arrastrado a Draco a una zona de los jardines presentándose como si fuera una obra de teatro, donde Luna asintió. Neville había sufrido mucho en séptimo año (y todos los anteriores por Draco) y Hannah, bueno, nunca había hablado mucho con Hannah si era sincero, era un Hufflepuff, aunque conociendo su historial, está seguro que en algún momento de los últimos años debió haberse burlado de ella por estadística.

—Entonces vamos por fin a ponerle un nombre a nuestro club—dictamina Ginny con las manos en las caderas.

Draco pestañeó confundido, observando a los demás curioso de que alguien tenga la dignidad de poder decirle las cosas que suceden.

Nadie lo hace.

Bola de idiotas.

—Ginny no somos un club—habla Neville sin tenerle miedo a Draco como antes, es un poco triste no ver al chico saltar asustado.

Aunque tomando en cuenta que se había enfrentado a la serpiente Nagini, un estudiante como Draco que está prácticamente obligado por el ministerio a comportarse para no ir a la cárcel con su padre.

—Claro que si, solo que ya no somos el ejercito de Dumbledore—habla Ginny, nunca había superado ese nombre—, es hora de cambiar y mejorar el club a…—extiende sus manos de forma dramática—: “No se aceptan Potter´s” —

Silencio.

Draco observa incrédulo a la comadreja, mientras Hannah se cubre el rostro como si estuviera cansada, Neville negó con la cabeza y Luna aplaude encantada con la idea de Ginny.

Esto está mal en muchos aspectos que no sabe con cual iniciar.

—¿Esto es porque Harry no volvió contigo? —pregunta Neville con pesar.

Ginny arruga la nariz.

—Esto es porque desde que tengo memoria Ron y Harry me dejan fuera por todo, así que si, es una pequeña venganza y Draco será sin duda nuestra joya oculta—afirma la chica con una sonrisa triunfante.

No.

No lo es.

Nadie lo escucha y tampoco toma su opinión como importante.

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Neville era un héroe, Hannah había estado en el ejército de Dumbledore y había ayudado mucho durante el séptimo año manteniendo a los demás unidos, Luna era una amiga preciada del trío dorado y Ginny había sido la líder del ejército en su época en séptimo año. Draco seria un idiota si desaprovechara la oportunidad de tener a un personaje importante de cada casa como amigo, era la mejor forma de hacer ver al ministerio que se estaba reformando y que tiene contactos. Ahora que Ginny lo esté utilizando tiene sentido, la vida suele ser con aliados que buscan algo de ti al tiempo que te ofrecen otra cosa con un precio similar.

Al parecer en este caso la historia sigue un rencor de años.

Ginny había estado enamorado desde siempre de Potter, lucho y lucho para poder conquistarlo y una vez que lo logró, estalló la guerra, con lo cual Potter decidió que era más noble terminar con ella para mantenerlo a salvo (Draco: Eso suena estúpido. Ginny: Eso fue lo que yo le dije) lo que provocó en una ruptura temporal que no habían vuelto.

La comadreja chica no estaba afectada, algo dentro de ella parecía reconocer que era muy probable que Potter no quisiera volver y que solo estuviera evitando la charla incomoda, porque aparentemente el Gryffindor con la capacidad de derrotar señores tenebrosos, no podía tener una charla emocional sin querer huir a otra guerra.

Tiene un sentido retorcido.

Potter nunca había destacado por tener una presencia pública y siempre parecía esconderse detrás de la acción. Lo cual chocará inevitablemente con una Ginny Weasley que parece ser una fuerza de la naturaleza que es incapaz de mantenerse tranquila.

Fuerte.

Honesta.

Con deseo de venganza.

Habría sido una buena Slytherin.

—Lo único que no entiendo es que ganas en contra de Potter conmigo—habla Draco en medio de su clase de pociones.

Le toca con los Gryffindor, aunque ahora es indiferente cuál clase le toque, ya que Hannah estaría en las clases que Ginny no estaba y si no fuera el caso sería Luna. Era un grupo bastante diverso, por lo que las miradas de odio habían disminuido a miradas de confusión.

No los culpa.

Draco tampoco había esperado este movimiento de acontecimientos, no se queja tampoco.

—Harry siempre ha estado como obsesionado contigo desde siempre—

—Ese idiota solo pensaba que era un mortifago y me siguió por eso—

—Eso sin duda, pero también estaba como obsesionado contigo, Ron y Hermione pueden dar fe de eso—habla Ginny comiendo parte de las galletas que ha robado de las cocinas—, tenerte lo volverá loco, ya veras—

Levanta una ceja sin poder evitar confundirse por la seguridad de la chica.

Potter lo odia, si bien lo salvó, fue porque es San Potter que tiene que salvar a todos los que conoce, así que no le da mucha importancia. Dejando eso de lado, fue el mismo Potter que en su primer año había rechazado su amistad y es algo que Draco todavía no perdona.

—Espero se atragante con su torta de melaza—afirma Draco sin sentir la menor culpa de sus pensamientos.

Ginny suelta una risa divertida.

—¿Qué hay de no molestar al niño dorado? —

—Que se joda—

—¿Sabes que la tarta de melaza es su favorito? —

—Todos lo saben—

Por la mirada de la comadreja chica sobre él, indica que puede que no fuera algo de conocimiento común, pero no importa, con el tiempo está seguro que todos conocen del tema.

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Draco aprende a integrarse al grupo, se obliga adaptarse y asesina gran parte de él con tal de llevarse bien con ellos; tiene que hacerlo, no puede fallar, no puede dejar mal a su familia. Odia perder su dignidad y su esencia, pero todo es por un bien mayor. Ginny es la sorpresa, es fácil hablar del quidditch con ella y la comadreja chica parece vivir quidditch ahora que la guerra terminó. Hannah a pesar de todo puede hablar sobre asuntos de la sociedad, Neville es bueno con las plantas y Draco no es tan malo en ellas. Luna, con Luna es extraño, solo toma asiento al lado de la chica, quien comenzará hablar sobre criaturas que no existen y se verá como un poco loca y soñadora.

Debe morderse la lengua para no decirle “Loca Lovegood”, tiene que hacer esto bien.

Ellos son sus enemigos, pero ahora los ocupa a su lado, necesita mejorar la imagen de los Malfoy.

Así que se traga sus pensamientos y aprende a sonreír, al igual que cuando estaba en fiestas de la alta sociedad, aprende a mostrar el rostro que piensa que hará mejor a los demás.

Su plan es infalible.

Entonces siente la mirada de Granger a la distancia y teme que algo salga mal.

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—Sabes tu cruciatus no era tan duro—dice una tarde Neville que lo ayuda en el invernadero.

Sus manos están llenas de tierra, en cualquier otro año lo habría odiado, solo que ahora sabe que las tierras en sus uñas son mucho mejor que la sensación de sangre.

—Es verdad Draco no era tan malo como los profesores—habla Luna con una sonrisa encantada.

No esta seguro de que sucede. Pensó que los Slytherin tenían un humor negro, pero estos chicos eran peor.

—Neville hacía una cara graciosa al ser torturado—explica Ginny intentando imitarlo ganando una risa de todos los presentes menos Draco.

Tal vez la guerra les quemo el cerebro o las torturas los volvieron locos, lo que es verdad es que nunca pudo torturar bien a nadie. Su tía Bellatrix solía quejarse de eso con él, que le faltaba odio para poder torturar a los demás; Draco nunca encontró pasión en eso. Molestar a otros estaba bien, pero la tortura era horrible, especialmente cuando había aprendido de Bellatrix la sensación de sufrimiento.

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Es a un mes de iniciar clases que la carta finalmente llega:

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Ginny.

¿Cómo es eso que te has hecho amiga de Malfoy?

Finalmente esas caídas te han cobrado factura.

Ron.

P.D: Harry quiere saber qué trama Malfoy

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Draco no sabe qué esperar cuando lee la carta, Ginny la ha estado mostrando con orgullo en la sala común Hufflepuff (el único lugar que no lo rechazaría por completo), Luna vuelve aplaudir emocionada, mientras que Neville observa la carta con curiosidad. Draco sigue intentando no hundirse en el sofá que es demasiado suave y Hannah lo ayuda a mantenerse estable.

Estúpidos muebles Hufflepuff.

Luchaba por mantenerse estable con el maldito aroma de las cocinas cerca.

—¿Hermione? —pregunta Neville curioso al ver la carta a lo cual Ginny niega.

—Me ha preguntado por Draco, pero le dije que era inofensivo y se quedó tranquila, parece ser que no quería volver a obsesionar a Harry—

—Potter no está obsesionado conmigo—se defiende Draco indignado, cuando recibe cuatro pares de ojos que lo observan con duda.

Bastardos, no son Slytherin, pero bien que pueden juzgar como ellos.

—Harry ha estado obsesionado contigo y mucho—explica Neville con calma.

—Siempre tuvieron esa lucha de enemigos mortales, toda la escuela lo pudo ver cada año—argumenta Hannah con una sonrisa.

—Harry habla mucho de ti Draco—añade Luna soñadora.

Ginny lo ve con una mirada triunfal, a lo cual Draco no entiende porque la idiota parece feliz, cuando sea lo que sea que esta pasando ahora, solo parece estar a punto de explotar en el futuro.

—Lamentablemente para él, ahora Malfoy es nuestro—afirma Ginny antes de levantar el puño—¡Malfoy, Malfoy, Malfoy! —victoria Ginny, con Luna uniéndose animada, Hannah un poco avergonzada y Neville solo levanta el puño para estar en el grupo.

Draco ve horrorizado, que ahora es parte del grupo de los raritos de la escuela y si Pansy o Blaise lo vieran, estarían muriéndose de risa de las vueltas que da la vida.

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Las cartas vienen cada semana, Ginny las presenta todas con orgullo y riéndose.

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El equipo de Slytherin de este año puede ser el peor de todos, Draco no está permitido a jugar, así que el grupo que está presente está lleno de casi los únicos estudiantes que están en Slytherin. No está seguro qué clase de discurso motivacional le dio la profesora McGonagall, ahora directora, les pudo dar para que accediera a hacer un equipo de Quidditch. Draco tiene prohibido jugar, aun así, tiene deber pare entrenarlos, ya que el profesor a cargo Slughorn, es un maldito incompetente que no quiere saber nada del quidditch y Draco a pesar de todo tiene orgullo suficiente para que no quiera ver a su preciada casa pisoteada.

Los estudiantes parecen asustados de su presencia y Draco toma aire para no estallar en gritos, en el primer entrenamiento que tiene. Aún así aprovechando sus nuevas amistades, suele llevarlos con él para que las serpientes vean que no es aterrador.

Termina gruñendo a unos niños que quieren molestar a Luna, pero en general no es tan malo.

—Los Gryffindor nos van a aplastar, tienen a Ginevra—señala Draco cansado una tarde con Hannah a su lado, quien está usando magia para reparar unos uniformes Slytherin.

Es una santa, estar a su lado sin tenerle miedo, una maldita santa.

—Ella intenta ser amable—

—¿Ginevra? ¿Quidditch? —

Cuando Hannah hace una mueca y ella ni siquiera puede defenderlo, Draco está seguro que ha caído demasiado bajo para salir con vida.

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Neville le trae manzanas todo el tiempo, Draco no nota que no come de forma constante hasta que Neville y Hannah lo pasan arrastrando para comer.

No es su responsabilidad.

No tienen que hacer.

Cuando Hannah le toma la mano se siente como la de su madre, nunca ha dicho nada, pero siente que quiere llorar a veces. Porque recuerda sus momentos en la mansión Malfoy esperando a que su tía lo llamara para enseñarle el cruciatus.

Y odia esa sensación de soledad, de sujetar sus piernas contra su pecho esperando que pase un día más.

No puede fallar.

Sus padres sufrirán si falla.

Que recuerdos más horribles, a veces cuando Hannah sonríe y Neville lo empuja de forma juguetona, casi se siente vivo.

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El primer partido de quidditch, Gryffindor vs Slytherin, es una derrota, pero gracias al entrenamiento de Draco la victoria no es tan aplastante y hay esperanza de obtener la copa siempre y cuando jueguen los demás partidos bien. Lo que es un poco demasiado optimista, pero deja a Draco con una extraña sensación en su pecho. La mayoría de niños parecen al borde de llorar, como si la perdida significara una derrota absoluta; alguna vez él se sintió así siempre que Potter le derroto. Intenta tranquilizarlos un poco torpe, esto es solo un partido, no es algo de vida o muerte, siempre hay una manera de mejorar mientras que no mueran.

No había querido entrenarlos y aun así, se emocionó demasiado durante el juego.

Fue una sensación extraña.

—Eres un buen entrenador—admite Neville luego del partido, Ginny se había ido a celebrar con su grupo de Gryffindor trogloditas.

Draco por otro lado tuvo que consolar a un grupo de niños de 12 a los 16 años que habían perdido por primera vez, habría sido genial que ganaran siempre, pero no todos pueden ser Harry Potter. Neville en lugar de ir con los Gryffindor, se quedó a su lado observando todo con curiosidad, al igual que a Potter, Neville no parecía gustarle mucho su estatus de héroe, mantiene la distancia siempre, siendo retraído y prefiriendo las plantas sobre cualquier cosa.

Además de pasar un tiempo sospechosamente largo con Hannah a solas, pero no dijo nada, solo intercambio miradas con la comadreja chica que sonreía divertida como si siempre lo hubiera sabido.

Dejando eso de lado, volteo a ver a Neville confundido.

—Solo son un grupo de niños llorones—le quita importancia con la mano.

Neville ladea la cabeza, antes de encogerse de hombros y seguir su camino luego de haberlo ayudado a dejar todo limpio en los vestuarios, lo va a dejar a las mazmorras, no es necesario.

—Supongo que eres como una rosa, con muchas espinas, pero una belleza a su manera—comenta Neville divertido.

Draco se detiene observando confundido.

—¿Eso fue un halago? —

—No eres del todo feo Malfoy—

—¿Me estás coqueteando? —

—No, tengo a Hannah, me gusta, además no quiero enojar a Harry—

—¿Que tiene que ver Harry Potter en esto? —

Neville solo suelta una carcajada divertida y Draco no sabe si pensar que es un poco perturbador que el antiguo chico al que solía molestar, le dijera que era lindo de una forma algo nerd de plantas. Camina sonrojado sin querer admitir que es un poco refrescante que alguien lo viera como lo que era, alguien hermoso.

Además, Neville no es alguien feo y es un sangre pura.

Solo que ya es de Hannah.

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Ginevra habla sobre Harry como si esperara una reacción de su parte, Draco señala que este club se supone que no debe mencionar a Harry.

—Incluso cuando éramos novios siempre hablaba de ti, era divertido—habla Ginny sin parecer ofendida que su (ex) novio hablara de alguien más al estar con ella—, ni siquiera se daba cuenta, Ron y Hermione dicen que hace eso a menudo—

—No quiero hablar de Potter—

—Bueno eso es genial, pero Harry siempre pregunta por ti en las cartas de Ron a Hermione—

Eso ya no es su problema.

Intenta caminar más rápido para que Ginevra no vea su rostro sonrojado, no funciona cuando este monstruo lo taclea con fuerza.

Maldita sea.

¿Ella es humana?

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A veces Draco observa la marca en su brazo, la observa por mucho tiempo, no le gusta dejarla al descubierto, siente que los ojos de todos se posan sobre él, juzgándolo por sus pecados que nunca va a poder dejar atrás. Aunque usara hechizos, nada parece sacarla de su piel y se imagina que incluso muerto, esa marca será un recordatorio de sus pecados. Está bien, es bueno recordar lo que ha hecho mal, para no volver a repetir sus pecados.

Su madre le envía cartas cada tres días, Draco no va a Hogsmeade, así que solo recibe sus cartas que deben pasar primero por una revisión del ministerio.

Lo sabe porque los chocolates llegan abiertos y destruidos.

Como si su madre fuera capaz de envenenar a alguien.

—A veces sueño con las mazmorras—dice Luna un día que ha ido a las mazmorras Slytherin para sorpresa de las pocas serpientes que quedan—, sueño mucho con esos días, recuerdo que me traían comida y estabas sentado cuando me sentía sola—

Draco no dice nada, no era culpa lo que sentía, solo veía a la chica en las mazmorras de su casa y sentía molestia. Esa chica parecía más libre que el propio Draco, tenía amigos que se preocupaban por ella, mientras que él estaba solo como siempre.

Solo eso.

Tomaba asiento a su lado, solo por eso.

No dice nada, le hace creer lo que ella quiera, es rara.

Luna pasa mucho tiempo tocando su mano, la marca en esta como si no fuera algo asqueroso, como si no le dieran ganas de vomitar. La presencia de Luna le recuerda un poco a su madre y por primera vez desde sexto año, Draco se puede dormir en la presencia de alguien sin sentirse inseguro.

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Los días y semanas pasan muy rápido.

La soledad esta cada noche.

Pero lejos de temerla como los primeros días, el recordatorio que en unas horas volverá estar rodeado de personas, hacen que las pesadillas no sean tan malas.

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La familia de la comadreja chica le envió muchas cartas, la mayoría en desaprobación de que sea cercana a Malfoy, pero luego de algunas cartas de la chica, la dejaron tranquila. Puede que fuera la más joven de la familia, pero luchar en medio de una guerra da un poco de voz y voto dentro de tu familia. La chica parece pasar frente a él mostrando con orgullo sus cartas donde su familia pasa a tener dudas y regañarla, a ser un poco escéptica, hasta aceptarlo en las fiestas de año nuevo.

—No voy a asistir—dice Draco indignado.

—¿Por qué no? —

—Porque estará Potter—

—No te preocupes por eso, tengo un plan—

Draco no quiere hacerle caso, pero como descubre lamentablemente, al igual que su familia es muy difícil decirle que no a la familia. Quiere volver a casa en Francia con su madre, pero es muy complicado irse, por lo que pasar la navidad y año nuevo aquí no estaría tan mal.

Prefiere Neville.

Prefiere mil veces a Neville y Hannah.

—No te preocupes los chicos también están invitados—dictamina Ginny cual sentencia de muerte.

Esto va a ser una locura.

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Draco intenta escapar cuando llegan al tren, vuelve a ser tacleado por Ginevra como si hubiera leído sus pensamientos.

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Draco piensa que esta puede ser la peor navidad de su vida, lo cual es mucho, si piensa que la última celebración sucedió con el señor tenebroso bajo su mismo techo. La casa Weasley es un caos, a pesar que la habían incendiado (¿Debería disculparse por eso?) la han vuelto a reconstruir y Draco no puede evitar sentirse tan perdido como estos primeros meses en Hogwarts. Hay muchas cabezas rojas que lo hacen sentir un poco incómodo, la matriarca Weasley le da una mirada larga como si no quisiera tenerlo ahí, pero parece demasiado educada para mandarlo a la mierda.

Su madre habría podido hacerlo de forma sutil, en la familia Weasley el desprecio se le puede ver en el rostro.

Tampoco muy diferente a un día normal, ya eres mortifago y todos te odian.

En general la mayoría de los Weasley solo lo ignoran, dejando que Ginny lo arrastre como si fuera una especie de mascota, lo que es un poco ofensivo; un Malfoy no es mascota. Lo hace por su imagen, porque ahora la familia Weasley es importante y Draco tiene que ser fuerte, esto es solo una especie de sacrificio para el futuro.

—¿Qué hace él aquí? —La voz de San Potter, tristemente llega antes que Neville o Luna lleguen a esta extraña casa.

¿Dónde iban a dormir tantas personas?

El pensamiento lo hace arrugar la nariz con molestia.

—Buenas tardes Potter, hace un clima encantador—respondió Draco mientras Ginny está  a su lado con una sonrisa que…es un poco aterradora.

Hace una nota mental para nunca molestarla.

—Harry te dije que Malfoy estaría aquí—comenta la comadreja original desde uno de los sillones decorados con más tela descolorida que ha visto en su vida.

Granger no está aquí, curioso, ahora Draco la prefiere mucho más que los Weasley. El infierno debe haberse congelado de que Draco prefiera una sangre sucia a esta familia de magos puros, hasta ahora al menos Granger nunca hablo mal de él.

Potter por otro lado sigue siendo Potter.

Misma estatura, ojeras más prominentes, parece que ha ganado un poco de peso que no tenía durante la lucha final contra Voldemort. No es que Draco fuera muy detallista, es difícil ignorar cuando alguien que has visto toda la vida parece un esqueleto andante.

—No dijiste que estaría aquí para navidad—argumenta Potter luciendo ofendido por la comadreja original que solo suspira resignado.

Luego para incredulidad de Draco, le da una mirada de traidor, como si fuera culpa de él. Nada de esto es culpa de Draco, puede señalar fácilmente a Ginevra como la principal causante de problemas y por lo que ha visto en esta familia por el único medio día que ha estado en esta casa; tendría razón.

—Ahora Draco—hay una forma melosa de Ginny al decir su nombre que lo hace querer vomitar—, es mi nuevo amigo y es normal invitar a tus amigos a dormir—añade viéndose las uñas.

Silencio.

Uno incomodo.

Esos donde cuando Arthur Weasley tose incomodo a la distancia lo pueden escuchar.

Potter parece listo para atacar a Ginevra, le da una mirada como si quisiera degollarla mientras está solo observa sus uñas divertidas. Está claro que todo esto es un escenario que la chica ha montado y Draco es solo un títere.

Se ha acostumbrado un poco a eso, desde sexto año que toda su vida parece ir de titiritero a titiritero, al menos esta vez es con el bando que ganó.

—¿Cómo se hizo tu amigo? —

—No fue tan difícil, le pregunté y dijo que si—Ginny sonrió con malicia—, no como otros que rechazan una amistad—añade luciendo “inocente”.

Tanto Draco como Ron voltean a verla con la boca abierta, especialmente Draco que no puede creer que esa mocosa sacara ese comentario en este momento. Potter por otro lado queda congelado incrédulo y antes que pueda decir algo, Ginevra lo arrastra para seguir mostrándole todo lo de esta horrible casa.

Incluso con magia, su arquitectura no tiene sentido.

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Logran pasar la mayor parte del tiempo en el jardín, así que cuando llegan Luna y Neville no pueden evitar suspirar, Hannah llega más tarde luciendo encantadora y es como una salvavidas, la única constancia normal en su actual vida. La muy traidora por otro lado prefiere estar tiempo a solas con Neville, así que solo le queda estar en medio de Luna y Ginevra. Este lugar es hostil, de una manera que le recuerda las fiestas ostentosas de la familia Malfoy, donde todos son enemigos de todos, pero intentan brindar una especie de aura de cordialidad que nadie más siente. 

Todos aquí lo odian.

Todos aquí aman a Potter.

La historia de su vida.

Aunque pasa la mayor parte del tiempo con Ginny o Luna a su alrededor, el resto de la familia deja una clara distancia que le provoca que suspire resignado, algo que ya había esperado. Solo vino aquí para poder hacer que Ginevra le deba un favor y cobrarse más adelante multiplicando por mil. Los únicos Weasley que no parecen odiarlo es Percy (quien comenta que sería hipócrita tratar a otros mal, por algo que no entiende) y Charlie Weasley que no deja de comentar lo mucho que se parece a su anterior amiga Dora.

Apenas si recuerda a la hija de Andrómeda, no se parece en nada a ella, prefiere evitar ese comentario ya que si hay algo que lo haga parecer más accesible no se va a quejar.

No es estúpido.

Charlie Weasley es guapo, no le gustan los pelirrojos, pero no todos son tan malos si son como un domador de dragones.

—¿En serio? —pregunta Ginevra esa noche.

La idea es que chicas y chicos durmieran por aparte, luego de una charla extraña con Ginny ese día, permitieron que el grupo de amigos durmieran juntos. Al parecer hay muchas cosas cuyos límites disminuyen después de la guerra.

Además que Draco era gay.

Ni siquiera lo dijo en voz alta, las mujeres eran extrañas para este tipo de cosas. Puede que hubiera comentado demasiado sobre el hermano de Ginebra, no pueden culpar, cualquier hombre con dos ojos podría decir exactamente lo mismo.

—Creo que Will es más guapo—menciona Neville acostado al lado de Draco en el suelo.

Iba a dormir en el suelo, a pesar de la cantidad de mantas, almohadas, una especie de colchón que le duele la espalda con solo verlo. Como un pobre, las cosas que cambian con el tiempo son increíbles.

—Percy no está mal—señala Hannah intentando ser amable.

El grupo de personas solo le da una larga mirada, que hace que esta tenga un pequeño puchero cruzándose de brazos.

—George era divertido antes—es todo lo que dice Luna.

Si.

Era divertido antes, ya saben, de que se muriera su hermano gemelo por culpa del bando donde estaba Draco. No se extraña que el gemelo restante lo hubiera ignorado todo el día y que el único momento donde se vieron este hiciera como si no existiera. Todos sufrieron la pérdida del otro gemelo, eso no evitó que al ser un gemelo el hermano lo sufriera más.

Conexiones místicas y todo eso.

—Esa pijama luce costosa—

—Seda pura Neville, aprende sobre clase—

—Me gusta, es brillante—

—Luna no creo que eso importe—

—Ven Draco caliéntame mientras dormimos juntos—

—Acércate un paso a mi Ginevra y gritaré—

La pelirroja le lanza una almohada tan fuerte que lo tumba al suelo, odia que la llame así en voz alta y también tiene una derecha increíble por jugar quidditch que deja a Draco sin aire mientras los malditos traidores se ríen.

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El resto de las vacaciones las pasa con saludos amables mientras espera que otros llenen los silencios incómodos, al final de la semana la matriarca Molly Weasley parece no saltar cada que aparece y agradecer sus comentarios sobre su comida. Arthur parece haberlo aceptado luego que terminó escuchando una hora sobre un invento muggle con Luna, Luna quien parecía en el espacio la mayor parte de la charla dejándome sufrir solo. El resto de la familia solo fue amable, Bill estaba con su esposa e hija, por lo que casi no charlo con él, George descartado, Charlie comentaba algunas cosas. Neville y Hannah ayudaron siempre que Ginevra era secuestrada por su familia.

Luna era un comodín.

Después de todo también era amiga de Potter y compañía.

Hablando de Potter (porque parece ser que nunca puede librarse de él), no es muy sutil en el arte de acosar a las personas. Habría esperado que con todo lo sucedido en sexto año, ya hubiera mejorado, pero no, sigue siendo el mismo idiota de antes. No dejaba de observarle como si temiera que en cualquier momento saltará y gritara que el señor tenebroso merecía ganar.

Si ese fuera el caso, lo habría delatado con su tía entonces.

Draco había querido que el señor tenebroso fuera derrotado, porque era la clase de obsesionados que no le importaba nadie. Tal vez si hubiera confiado más en los magos a su alrededor, tal vez si no hubiera asesinado magos por igual, las cosas fueran diferentes. El problema es que el tipo está loco y Draco piensa que no va a ser igual que el bastardo que arruinó todo.

Los muggles no le agradan, está aprendiendo a aceptarlos en su vida sin tanto odio.

Todo estalla el día después de navidad.

—Estás ocultando algo—lo acorrala Potter, en buen tiempo supone Draco.

Ginevra está ayudando a su mamá con Luna, Neville se había entretenido hablando con la comadreja original y Granger, mientras que Hannah había vuelto el día anterior a su casa para poder disfrutar con su familia, volvería de nuevo mañana.

—Ya di mis regalos de navidad Potter—explica con calma, bueno, non le dio a todos.

Solo a Neville, Luna, Ginevra y dos simbólicos a los patriarcas de la familia que eran dulces de Francia que su madre le había dado. No quería dar algo demasiado costoso y su intención se pudiera malinterpretar, así que unos dulces y flores había aplacado un poco más a los padres de Ginevra.

—No hay manera que estés aquí por voluntad propia—señala Potter de brazos cruzados.

Es verdad.

—¿Le puedes negar algo a Ginevra? —pregunta con una ceja arriba, silenciando a Potter con sorpresa.

—Bueno…no—

—Pues yo tampoco y creo que ningún mago podría cuando los amenaza, así que aquí estoy—

—Ella dice que son amigos—

—Aliados y compañeros, ¿su caso de caridad? —

Potter parece cada vez más confundido y Draco no pierde el ritmo, tiene un talento para molestarlo y una parte de él solo quiere arrojarlo por la ventana más cercana, eso nunca va a fallar. No lo hace porque le debe la vida, lo salvó de las llamas, habló para apoyar a su madre y él en los juicios.

Debe tantas cosas que no puede ser un idiota como de costumbre.

—Estás tramando algo—repite otra vez Potter pero por primera vez hay duda en su voz.

Bueno al mal tiempo buena cara, prefiere ser brutalmente honesto antes de volver a pasar sexto año. Si bien existió un tiempo (cuando descubrió su gusto por los hombres) que le gustaba la atención de Potter sobre él.

Eso era antes.

No ahora.

No cuando era un mortifago y Potter era el héroe del mundo mágico.

—El nombre Malfoy está destruido, estoy al lado de ellos porque mejora mi imagen pública—habla encogiéndose de hombros.

—¿Ellos lo saben? —pregunta Potter con rostro amargo, como si hubiera dicho algo inhumano.

Lo era.

Para algunos, para otros era supervivencia.

—Lo sabemos—dice Ginevra sorprendiéndolos a ambos cuando sale del pasillo con una sonrisa divertida.

Draco permanece con una cara de póker, aunque por dentro su corazón late asustado, porque nunca fue algo que pensaba decirles en voz alta. Se lo dijo a Potter, porque estaba seguro que si lo compartía con alguien, todos pensarían que era un obsesionado. Ahora sin embargo Ginevra lo ha escuchado de sus labios y se acerca para abrazarlo por el brazo.

Duda, pero no se aleja.

—Aun así es como un cachorrito perdido—añade Ginny con una sonrisa aun en su rostro—, es mi amigo no el tuyo Harry, ve adoptar otros Slytherin este es mío—

Luego de eso lo empuja, no dice nada, no parece herida, como si algo dentro de ella lo hubiera entendido todo este tiempo. Casi espera que le eche algo en cara, las quejas nunca vienen, solo Ginevra tratándolo como siempre.

Es extraño.

.

No se disculpa.

Ella no pide una disculpa.

Su mirada por otro lado parece un poco triste, no por ella, por él y eso quema demasiado, porque no quiere lastima, tiene orgullo. O tal vez ya perdió su orgullo, porque incluso con lastima, Draco no quiere volver a estar solo, así que se lo traga.

Ya no piensa tanto como una necesidad de mejorar la imagen, solo, quiere sentirse vivo a veces.

Se siente vivo al lado de Potter, pero él ya no esta siempre a su lado, ahora están ellos.

Ginevra.

Neville.

Luna.

Hannah.

Son los únicos que parecen verlo todavía.

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Regresar a Hogwarts es regresar a las responsabilidades, quidditch, clases, sus visitas al ministerio para reportarse como si fuera un criminal (lo era de alguna forma). Su grupo de personas sigue siendo el mismo, nadie le comenta nada de lo que Draco hace con ellos y siempre sonríen. No son sus Slytherin, pero Draco no ha tenido comunicación con ellos desde hace tanto tiempo, que no se molesta en pensar en eso. Aunque a veces durante la noche, piensa en qué tan diferente era todo, en lo que tuvo en sus manos y nunca aprovecho, que ahora se ha ido quizás para siempre. 

—Tu cabello ha crecido bastante—habla Luna una tarde dónde están solos.

Ginevra tiene práctica de quidditch, Neville está ocupado en una clase extra de herbología y un estudiante de primer año de Hufflepuff ocupaba ayuda. Luna no es tan mala, un poco rara sin duda, pero al menos manejable si te has acostumbrado a ella.

Lo había sentado mientras intentaba trenzar su cabello.

Se negó por supuesto, pero la chica había lucido tan derrotada que al final del día no pudo más que suspirar resignado y dejar que jugara con su cabello. Su cabello no es tan largo como el de su padre, aunque ya sobrepasa un poco sus hombros.

—No lo he cortado desde la guerra—habla con calma, con Luna es fácil hablar de la guerra, ella observa el mundo de una forma diferente.

Sin juzgarlo.

Sin criticarlo.

Sin señalar.

Ve su forma un poco más cómo es, un joven que no tiene la menor idea que hacer para solucionar los problemas y solo sigue intentándolo. Sigue siendo arrogante, molesto y quien tiene opiniones controversiales.

Luna nunca lo juzga, le agrada estar al lado de Luna.

—Si te dejas crecer el cabello nos veríamos como familia—habla esta con esperanza.

Lo cual provoca que le sea imposible decir que había pensado cortarlo, maldita sea, supone que tendrá que parecerse a su padre un poco más.

—Mira a la loca Lovegood—escucha unos comentarios cercanos que lo congelan.

Levanta la mirada.

—El día de ayer estuvo hablando sobre criaturas que no existían—añade un estudiante de Gryffindor.

—Fue un poco rara en el comedor también—

Al parecer esos pobres niños de cuarto año no saben quien es Luna o de plano no les importa, no tienen respeto por estudiantes mayores, ya que es probable que no vivieran los horrores de la guerra. Puede que sus familias los alejaran antes que todo estallara y aún quedan ignorantes sobre los que sí lucharon aquí.

En este mismo castillo.

Por un mejor mañana para idiotas como ellos.

Luna no parece afectada por los comentarios, conociendo lo que conoce, toda su vida escolar (y probablemente desde antes) ha estado escuchando sobre ellos. Draco no está en una posición que tenga derecho de hacerle algo a los demás, menos a dos Gryffindor.

Sus comentarios sin embargo activan una parte de su cerebro que levanta la varita.

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McGonagall suspira cuando lo ve llegar al despacho del director, en años pasados nunca estuvo mucho por aquí, en ese entonces su padrino Severus solía mantenerlo alejado de todo el caos, incluso si merecía estar aquí. Ve curioso los retratos de los directores, entre ellos Dumbledore que tiene una sonrisa amable que lo hace arrugar la nariz con culpa; aún lamenta haberlo asesinado. El retrato de Severus parece verlo como si quisiera asesinarlo y sabiamente Draco voltea a ver a la actual directora.

—Espero entienda señor Malfoy que atacar dos estudiantes en su condición, es peligroso—

—Solo les teñí el cabello—

—De verde fosforescente—

—Una inofensiva broma—

—Cuando caminan eructan mariposas—

—No son gusanos—

—Y tienen granos en la piel que dice: “No debo llamar locos a los demás”—

—Alguien ocupa enseñarles modales—

McGonagall solo suspira con una mano sobre su rostro luciendo cansada y Draco sonríe de forma inocente.

.

No hay castigo, no hay ministerio, solo Ginevra y Neville infiltrando licor para celebrar con Draco es oficialmente uno de ellos. Quiere decirles que no es verdad, que solo está con ellos porque necesita mejorar su imagen.

Pero está solo.

Su madre está lejos.

Ya no tiene amigos y piensa, que quizás, solo quizás, tener amigos no sería tan malo.

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Ginevra gana la copa de quidditch, Slytherin obtiene un digno segundo lugar, la copa de casas la gana Ravenclaw.

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Lo primero que piensa cuando termina Hogwarts es volver a Francia, Ginevra por otro lado no lo deja ir muy lejos antes de arrastrarlo a un piso mágico que ha encontrado en medio de Londres muggle, asegurando que podrán ser compañeros de piso. Ni siquiera piensa en negarse, porque Luna, Neville y Hannah también están ahí. Una parte de Draco ya no piensa en ellos como aliados para mejorar su imagen (la cual según tablones del periódico indican que si ha funcionado), lo hace porque se siente cómodo con ellos.

Su yo de primer año debe estar horrorizado.

Su actual yo por otro lado, solo se resigna.

Neville tiene una idea para abrir una boticaria y trabajar todos juntos, bueno, todos menos Ginevra que tiene un contrato firmado con un equipo de quidditch. Luna quiere estudiar para investigar criaturas mágicas (dice que un chico llamado Anthony de Ravenclaw está interesado también) y por eso tampoco estará tanto en la casa. Neville por otro lado parece entusiasta y Hannah es una mejor cara comercial que Neville y Draco juntos.

Draco y Neville tienen suficiente capital.

¿Por qué no hacerlo?

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A veces su madre va a visitarlo, al principio parece preocupada por él, por no vivir solo, por estar rodeado de personajes tan interesantes. Aun así, estos chicos logran comportarse lo suficiente y su madre ve algo en él que la hace irse tranquila e invitar cada cierto tiempo a todos a su villa en Francia.

También les envía dulces y regalos en sus cumpleaños a cada uno.

Ginevra ama especialmente los productos para el cabello que le envía.

.

El tiempo pasa, las pesadillas se mantienen, aun así, hay paz.

.

—Malfoy—la voz de Potter lo hace gruñir contra el mostrador.

Luego de dos años desde que terminó Hogwarts, frente a él está el único motivo por el cual, solo quizás, abrir este lugar fue mala idea. Si solo fuera de Draco había puesto en la entrada de la puerta “No se aceptan Potter´s” (como hay en su departamento para eterna burla de Ronald Weasley), tristemente el tipo es amigo de Neville y Hannah también, por lo que no puede darse el lujo. 

No son tan divertidos como Ginny, quien cada que vuelve de giras de partidos, lo saca de fiesta y cuando alguno del trío dorado intenta acercarse, ella le dice en la cara que no se aceptan Potter.

Curioso.

Nunca volvieron.

Una parte de Draco supuso que eventualmente Ginny y Potter serían pareja, por que lo eran antes, es probable que volvieran a serlo después. Pero no, Potter siguió en sus prácticas para auror y Ginny fue al quidditch, no volvieron a salir juntos, aunque Ginny no parece amargada por eso.

Eso debería significar que no tendría a Potter cerca.

¿Verdad?

Falso.

Potter venía una vez a la semana como mínimo a su boticaria en el callejón Diagon. Es probable que no fuera tan famosa solo por Draco, que tuviera que allanar camino entre sus pociones para que otros voltean a verlo; o haber iniciado en Francia. Pero Neville era un héroe de guerra, Hannah demasiado amable y la presencia constante de Potter.

Bueno.

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—Es triste que si solicito una orden de restricción me la nieguen solo porque eres el héroe Potter—admite Draco con un tono de falso pesar.

Potter ni siquiera pestañea.

—¿Neville? —

—Ni idea, se fue hace como una hora, probablemente fornicando con Hannah en el almacén—

Tanto Draco como Potter arrugan el rostro ante el pensamiento, ahora que esos dos eran pareja, han pasado siendo tan asquerosamente dulces, que era un poco divertido; como perturbador por supuesto.

—Hoy no viniste con la comadreja original—habla Draco señalando la falta de cabellera roja.

—Se fue una cita con Hermione—

—Todos tienen pareja, deberías tener una Potter—

No lo dice con malicia, solo supone que siendo quien era, no debería ser tan difícil conseguir pareja. Aun así, este sigue estando en la lista más alta de solteros codiciados y más de una revista de brujas teorizan quien podría ser el alma gemela del pobre bastardo.

El rostro de Potter se vuelve un poco rojo a pesar de ser bronceado y Draco piensa que es adorable, quiere tomarle una fotografía para molestarlo por siempre.

—Tu tampoco tienes pareja—

—Es un poco difícil cuando eres un mortifago—

Potter solo suspiró asintiendo.

—Es un poco difícil cuando eres el elegido—señala este como si fuera verdad, todo lo contrario, es mucho más fácil elegir cuando hay opciones.

Draco solo tiene como opciones, muggles y aunque ya no los odia como antes, no puede decir que le interesa tener sexo con ellos. Lo ha pensado, ha ido a bares muggles con Ginny y Neville, solo que al final del día, no se siente cómodo.

Si no está cómodo, no quiere hacerlo.

Aprendió que luego de una guerra, es importante hacer las cosas cuando se siente cómodo.

—¿Estás siendo condescendiente? —

—No, ¿siempre piensas lo peor de mi?—

—Habló la mosca de higiene—

Potter tiene el descaro de sonreír antes de irse, sin pedir nada como de costumbre, qué fácil es cuando algunos tienen tiempo libre.

.

Draco ha estado enamorado de Potter probablemente desde antes de primer año, siempre pensó que cuando creciera ese sentimiento se iría.

No lo hace.

Se siente estafado.

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Ginevra tiene un partido importante de quidditch y les ha dado entradas, ya que Luna está de regreso de uno de sus viajes de investigadora, piensan que será buena idea ir a apoyarla. Hannah los obliga a comprarse ropa a juego y pintarse el rostro para apoyar a su pelirroja amiga. Cuando llegan al enorme estadio lleno de cientos de brujos (a pesar que no es un mundial) descubren que la familia Weasley (que parece tener más pelirrojos bebés en la planilla) también está ahí. Lo que significa que Granger está ahí y por añadidura Potter también está ahí.

Es como si el trío de oro no pudiera vivir sin el otro, una especie de coexistencia y entidad que no sobrevive sin el otro.

Todos se saludan, Draco se queda relegado sentado a la par de Luna que tiene una flor en su cabello explicando que Anthony ahora tiene un novio llamado Zeydan. Draco la verdad no conoce mucho a ese tal Anthony, apenas si lo recuerda en Hogwarts y ahora solo lo ve ocasionalmente cuando Luna regresa.

Así que…¿bien por él?

—Luna no me importa Anthony—explica como si fuera una quinta vez, probablemente sea por mucho más tiempo.

—Pero eso es amor Draco—

—Que bien por él—

—Intentaré que vengan de visita—

Suelta un suspiro que apenas puede contener, antes que pueda decir algo más, Potter toma asiento a su lado. Draco lo observa curioso, dando miradas a su alrededor pero nadie parece notar nada demasiado raro.

Usualmente quien saltaría para quejarse de que no se acercara demasiado es Ginny, quien parece haber creado esta idea de que Draco es de su propiedad y con el tiempo todos parecen resignados (incluyéndolo) de que Ginny siempre se sale con la suya.

Lo adoptó como mejor amigo y de esa caja no lo ha dejado salir.

—Ha pasado tiempo Malfoy—habla Potter inocente.

—Vienes cada semana a mi tienda—contraataca rápidamente a lo cual Potter tiene el descaro de reírse.

Tiene el descaro de reírse de él y lucir de forma encantadora, lo que provoca que Draco solo suelte un suspiro resignado. Ha quedado claro que este Potter lo ve cual caso de caridad o tal vez solo se ha acostumbrado a su presencia como los Weasley.

Aún existe mala prensa que habla de él en ocasiones, a pesar de que ha tenido un comportamiento excepcional desde su octavo año. Eso no significa que algunos medios no disfruten hacer chismes y rumores por sus amigos, quienes suelen ponerse delante de él si tienen que defenderlo.

Nada como tener conexiones, nunca falla.

Potter por otro lado sigue siendo injustamente guapo y si no fuera por el hecho de que Draco es un criminal de guerra reformado, habría intentado conquistarlo. El problema es que Draco es realista, que Potter lo tolere no significa nada más que Potter siendo el típico “San Potter”, tendría más oportunidad con Neville.

Y eso que tiene novia.

Al menos Neville le ha dicho lindo, aunque para el caso de Ginny, Luna y Hannah también.

—¿Crees que ganen? —preguntó Potter y esto es más fácil, hablar sobre Quidditch, siempre es un territorio seguro.

—Admito que las arpías no han tenido una buena racha—Draco suspiró—, pero espero que ganen, Ginny siempre está de mal humor si pierde—

Ronald frente a ellos levanta su cerveza, demostrando que presta atención a la conversación y lo apoya. Entre ellos sigue todo demasiado extraño, no tenso, tienen amigos en común, pero nada más, al menos con Granger suele tener conversaciones más civilizadas. Ronald y Draco solo son, personas que aprendieron a no insultarse a muerte al verse, para ser una especie de conocidos que se toleran.

—Extraño jugar al quidditch—acepta Potter con un poco de nostalgia.

Draco lo entiende.

También lo extraña.

—Eres el niño de oro en el ministerio, seguro que si pides jugar te harían tu propio equipo—

—¿Sarcasmo? —

—Ya quisiera—

Porque ambos saben que es verdad, que el mundo mágico a estas alturas haría casi cualquier cosa que Potter pidiera. Por lo que ambos sueltan un suspiro resignado, Potter porque no le gusta aprovecharse de los demás (aunque la mayor parte de su vida se han aprovechado de él) y Draco porque alguien con tanto poder no puede aprovechar lo que tiene.

Parece que Potter va a decir algo, pero el partido inicia y este solo se queda farfullando sobre cosas injustas que no entiende.

.

El partido es una completa masacre, ambos equipos parecen listos para asesinar por la victoria y eso provoca que el estadio estalla en victorias cuando sucede algo asombroso. Draco levanta las manos emocionado, se ríe con sus amigos, toma mucha cerveza y aunque no está ebrio disfruta de unos minutos de la locura que es ser parte de uno de estos encuentros en vivo y no escuchándolo por la radio.

Cuando los equipos piden un tiempo libre aun no aparece la snitch y el partido ya se ha alargado alrededor de una hora.

Una locura por completo.

Los encargados del partido parecen querer ayudar un poco al público que comienza a cansarse, así que intentan hacer presentaciones para animar un poco al público. Parece ser que es algo parecido a algo que hacen en los juegos muggles entre medios tiempos.

Solo tienen dos tiempos y un descanso.

Aburridos.

—Escuche que este juego va a implementar algo nuevo—habla Neville desde detrás de ellos con una sonrisa divertida, Draco levantó su cerveza con diversión.

—No puede ser peor que esa presentación al inicio del partido—habla abrazando a Luna que se ríe, antes de dejarse abrazar.

Luna es abrazable.

—Ginny dijo que sería una sorpresa—añade Hannah.

Ante las palabras de Hannah todo el grupo se congela, antes de soltar un suspiro general, ya que cualquier cosa en la cual Ginevra Weasley estuvo involucrada solo significa peligro. Draco nota de reojo que Potter parece haberse vuelto color remolacha, pero parece más concentrado en ver el cielo en lugar de encontrar su mirada.

Mala señal.

Todos se distraen cuando en las enormes pantallas del estadio aparecen imágenes, no de los jugadoras descansando en charlas con sus directores, sino de algún anuncio o de las mascotas. Aparecen personas del mismo estadio con unas palabras que sobrevuelan sobre ellos con magia que dice “Kiss Cam”, lo que provoca que las cejas de Draco se alcen sorprendido.

Había visto eso en muggles.

Una vez curiosos (Draco y Ginny, el resto de su grupo es aburrido) fueron a ver un partido muggle para ver qué tan emocionante era.

Cero emocionante.

Nadie vuela, es muy aburrido.

Pero tenía esto, una cámara muggle que enfoca parejas y estas tenían que besarse, nunca pensó que lo volvería a ver y se cruza de brazos silbando impresionado cuando la pobre pareja inocente de la cámara se dan un beso muy casto que hace que Draco quiera reírse.

Inocentes.

El propio Draco en Hogwarts antes de sexto año había dado peores besos con Theo borracho, algo que no piensa recordar o le dará pena.

Las parejas de la cámara siguen siendo atacadas, algunas mas inocentes que otras, Draco disfruta divertido cuando algunos rechazan la idea de besarse y son abucheados por todo el estadio, a como siempre que hay un beso, todos aplauden como si alguien hubiera anotado un punto.

Es divertido.

Hasta que Draco se ve en la pantalla, sorprendido del silencio mortal que el estadio crea ante su imagen. No se extraña, ha aparecido en periódicos desde siempre y es imposible no ver a Malfoy en él (más ahora con su cabello largo) lo que se traduce como Mortifago. Si bien no todos están al pendientes de su vida como antes, eso no evita que lo reconozcan.

Mierda.

¿Quien esta a su lado?

La imagen de la cámara muestra a Draco y Luna, la que no parece sorprendida y solo sonríe de forma tranquila. La verdad Draco no esta interesado en besar a Luna, tal vez pueda darle un beso pequeño en la mejilla para pasar por este trauma sin muchos problemas.

Si.

Esa es una solución aceptable.

Esta por voltearse para besar a Luna, cuando una mano sujeta su brazo y se siente confundido. Voltea a ver a Harry que parece enojado por algún motivo, como alguien cuyo plan no sale como lo planeo y antes que pueda preguntar que mierda sucede. Potter estalla sus labios (de forma algo dolorosa) contra los suyos frente a un estadio lleno de personas presentes.

No es un buen beso, es desordenado, doloroso, dientes y Draco simplemente se derrite sujetando el cuello de Potter, porque puede que sea un bastardo que este consciente de lo que ha causado en el pasado, pero es una serpiente que no piensa desaprovechar ninguna oportunidad en su vida.

Vaya.

Esta besando a Potter.

Quien lo hubiera dicho.

El estadio se vuelve mortalmente silencioso, lo cual Draco no le importa en lo más mínimo mientras le regresa a Potter el mejor puto beso de su maldita vida. Al alejarse finalmente porque necesitan respirar (algo que es triste), Draco no procesa bien que acaba de suceder, solo los ojos brillantes de Potter como si hubiera querido hacer esto desde siempre. Frunce el ceño pensando que el tiempo es demasiado cuestionable y que hay algo oculto detrás de todo esto. Cuando este le regresa el beso y la cámara parece cambiar rápidamente a otro lado, deja de pensar mucho al respecto.

La propia tribuna donde esta rodeado de cabezas rojas y sus amigos, ni siquiera parecen sorprendidos cuando siguen besándose por un tiempo más.

Bueno, Draco supone que ahora que Harry lo beso, tienen que quitar la regla de que no se aceptan Harry 's en su departamento.

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Meses después por fin logra hacer hablar a su ahora novio Harry y si, aparentemente logro convencer a Ginny para que lo ayudara a realizar lo de la cámara de besos.

Es un idiota.

Pero ahora es “SU” novio idiota.

Fin

 

 

Notes:

Hola chicos, al final esta historia me quedó mucho más larga de lo esperado, espero pudieran disfrutar aunque no tuviera tanto Drarry.

Quería una historia donde se hiciera amigo de Ginny y compañía, así que de ahí nació la historia.

Si están interesados en saber más sobre mí o estar al pendiente de mis historias, tengo un canal de WhatsApp llamado : Lukaverso.

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