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Hannibal se lo podía imaginar si cerraba los ojos, podía sentir la piel bajo sus dedos con todas esas curvas y planos que repasaba cada noche estuviera o no Will a su lado. Sabia específicamente donde mordería junto a los gritos que el otro soltería cuando mordiera para arrancar el pedazo del hueso.
¿Sería la mesa del comedor un desastre antes de iniciar por el forcejeo previo o simplemente acepta silencioso su destino? ¿Tendría Will esa mirada de terror que había visto los días que llegaba a su consultorio sin previo aviso rogándole que callara las voces en su cabeza o lo miraría con algo cercano al asco, odio, repulsión? No podía esperar para encontrar la respuesta.
Lecter quería devorarlo y poseerlo haciéndolo otra parte más de lo alma tal como lo había hecho con Abigail, aún no podía pensar en mayor acto de amor que consumir hasta los huesos; sabía lo haría a mano limpia sin ayuda de ninguna herramienta porque eso era lo que Graham merece, ser cuidado hasta el último pedazo.
Pero al final su mano se detuvo para sostener esos rizos feliz de abrir los ojos llenos de un hambre que seguramente nunca podría llegar a saciar; se lo había prometido en el segundo que lo conoció y se mantenía tan firme como siempre, “Solo si se presenta la oportunidad”, no lo hacía menos hambriento y no evitaba que hubiera días donde poco le faltaba para morder su cuello pero había algo en esa promesa que nunca había confesado que le hacía sentir calma. Seguridad.
Hannibal —No podía entender esa mirada pero estaba casi seguro era una mezcla de odio, arrepentimiento, asco y afecto extraño pero no podría decir en que orden o en que magnitud con seguridad— Que piensas?
Pensó un momento antes de negar con la cabeza– No es nada –Ambos sabían que era mentira pero no parecían querer ceder esa paz tan extraña que había encontrado hace un par de días por lo que Will solo asintió antes de levantarse listo para empezar el día tan impaciente como siempre.
Lo siguió en silencio, recargándose en la puerta mientras miraba a los perros, todos buscaban a Will y sólo entonces pensó que les podría compartir un pedacito si estaba de buen humor cuando el día llegará.
