Actions

Work Header

Quiero Hacerte Daño

Summary:

Se conocen prácticamente desde siempre, han estado juntos en varios orfanatos y llevan toda la vida cuidando del otro. Sin embargo, Theodore no esperaba que Marc hiciera nuevos amigos, que esos amigos se volvieran tan cercanos, que le pusieran un apodo tonto como «Dogday» y que ahora Theo ya no fuera especial de la misma manera que Marc lo es para él.

Aunque, ¿está realmente bien lo que siente?

«—... Con que de eso se trataba toda esa mierda de hacer amigos nuevos, ¿te has cansado de mí? ¿Crees que porque ellos sí son niños normales tú mágicamente te convertirás en uno?»

Chapter 1: Theodore: Otros amigos

Chapter Text

—¡Vamos a llegar tarde, Theo, te lo dije!

 

Incluso si el canino tira con fuerza de su brazo, es inútil. Theodore aún está medio dormido, corre muy torpemente en comparación. Tampoco entiende por qué tienen que correr, ¿qué importa si llegan tarde?

 

—¡No podemos llegar tarde por tercera vez esta semama!

 

Vaya. Al parecer lo dijo en voz alta.

El perro sigue lloriqueando. Se llama Marc, y suele ser así a menudo. Es muy enérgico y positivo, pero a veces se preocupa demasiado. Theo, por otro lado, quizás se preocupa demasiado poco.

Marc al parecer está convencido de que debe ser un estudiante ejemplar. No lo entiende muy bien, si fuera por él ni siquiera irían al instituto en primer lugar. Ya tienen quince años, está bien quedándose en el orfanato hasta que se hagan mayores y les echen a patadas o algo así. 

 

—¡Presente! —Marc grita sin aliento al atravesar la puerta del aula. Ya están pasando lista.

 

El profesor levanta los ojos de los papeles en sus manos y les dirige una mirada severa— Marc y Theodore ¿Otra vez llegan tarde? Tomen asiento ahora mismo. 

 

Ambos obedecen. Aquí hace mucho calor... O quizás es porque se han hecho una maratón a primera hora de la mañana. Si antes tenía sueño ahora siente que va a caerse dormido en la mesa en cualquier momento. Contiene un bostezo, no por gusto, sino porque este hombre ya le ha castigado muchas veces por bostezar en su clase. Probablemente le tiene manía.

Ah... No importa. Ya están en clase, ya ha cumplido su propósito del día.

 

(...)

 

—¡Y entonces se cayó del monopatín! Tendrías que haberlo visto, fue increíble —ríe la conejita. El ave a su lado la golpea varias veces de manera suave, como si estuviera haciendo un berrinche.

 

—¡Si no me hubieras empujado no me hubiera caído!

 

—¡Te caíste porque eres toooorpe!

 

—Ya, ya... No te metas con él, Hoppy —Marc ríe con tranquilidad, sus risas son como un postre de canela.

 

Theo se queda mirándolo, en silencio. Últimamente Marc ha hecho nuevos amigos. Es inusual porque tiene entendido que en anteriores escuelas los niños se metían con él por ser huérfano. Bueno, para ser sinceros también hubo algún intento de bullying en esta institución, pero Theodore terminó con ello más rápido de lo que ese chaval se recuperó de la fractura de nariz. Recibió un aviso de expulsión y un castigo en el orfanato por eso, pero no se arrepiente.

 

—Oye, ¿después de clases te vienes a jugar al parque del centro? —La coneja rodea los hombros de Marc, animada—. Crafty también se apunta, ¿a qué sí?

 

La nombrada levanta la mirada de su cuaderno de dibujo— Umm... Si viene Bobby tal vez.

 

«Crafty» es el apodo con el que llaman a Lauren, otra chica del grupo. Theodore no entiende muy bien eso de los apodos, pero se supone que se lo pusieron por sus dotes artísticos. Así como a «Hoppy» porque no para quieta, «Kickin» por una anécdota con un balón que aún no conoce del todo... A Marc le llaman «Dogday», que le parece poco original.

 

Es decir, es un perro y siempre parece feliz y positivo, como un sol. Bien. Es un apodo un poco patético, Theo no va a llamarlo así. A él le llaman «Catnap» y se siente como un insulto, hace más cosas además de dormir en clase ¿vale?

 

—¡Hey Catnap! ¿Te vienes también? —La conejita lo llama alto y claro.

 

Theodore rueda los ojos y niega con la cabeza.

 

—¿¡Eh!? ¿¡Por qué!? —Hoppy salta como si se hubiera quemado.

 

—Estoy castigado, no puedo salir —Mira a Marc—. Y tú no tienes permiso para salir hoy.

 

—¿Necesitan permisos para eso? —Kickin levanta una ceja—. ¿No pueden decir que se tardaron un poco más en salir de clase y ya está?

 

Theo ni se molesta en mirarle, se tumba un poco sobre el pupitre y gruñe— No funciona así.

 

—Theo... —Marc lo llama, una voz suave.

 

Uhg. Ya sabe por donde va esto.

 

—No, no voy a cubrirte otra vez.

 

—¡Porfaaaa! —Marc se acerca hasta su mesa y se deja caer sobre el cuerpo del gato—. ¡Porfa porfa porfa porfaaaaaa! ¡Porfaaaa! —Lo zarandea.

 

Theo ni siquiera reacciona, se hace el peso muerto y finge no escucharlo.

 

—¡Me lo debes, esta mañana hemos llegado tarde por tu culpa! —reclama el perrito. Se acerca a la oreja del contrario y susurra— Solo esta vez, ¿por favor? Dile a la Señorita Delight que me han ofrecido una clase de inglés extra o algo así... te lo compensaré.

 

Con tanta cercanía, a Theodore se le eriza un poco el pelo. Se aparta y esconde el rostro entre sus brazos, gruñón. Odia cuando Marc le susurra de esta manera, su voz suena extraña, más varonil. Quizás es porque ya no son tan pequeños...

 

—Bien. Pero no vuelvas tarde, no podré convencerla de que tu «clase de inglés» ha durado tres horas —dice a regañadientes.

 

Marc sonríe y agita la cola como un cachorro feliz.

 

—¡Gracias, Theo! —dice mientras lo abraza con fuerza, el gato se revuelve de nervios y busca alejarse. Por suerte el abrazo no dura lo suficiente para que llegue a bufar o soltar algún zarpazo.

 

(...)

 

El ambiente en el orfanato no es precisamente festivo. A Theodore no le gusta que Marc pase las tardes fuera porque no le gusta quedarse solo en este sitio. 

Es decir, tienen quince años, la mayoría de niños aquí son más jóvenes que ellos, y los que son más mayores son unos capullos enfadados con el hecho de que nunca van a ser adoptados o algo así. No es que a Theo le interesen los profundos sentimientos de abandono de unos idiotas que apenas conoce, pero le molesta que los traten como si fueran diferentes a ellos.

¿Quién adopta un niño de quince años? Exacto, nadie. Están en el mismo barco.

Los más pequeños, sin embargo, son difíciles de tratar. Los hay desde niños que siguen preguntando por sus padres, renacuajos que tratan de llamar la atención metiéndose en problemas y, los que mejor lleva Theodore, críos incapaces de relacionarse con normalidad. Ya sea porque son mudos, están traumatizados, o tienen alguna discapacidad mental.

A Theodore siempre se le ha hecho fácil interactuar con ese tipo de niños. Probablemente porque lleva siendo amigo de Marc mucho tiempo. Quiere decir, Marc nunca fue un niño sencillo, era hiperactivo hasta el cansancio, no callaba nunca, y sus torpezas y despistes sobrepasaban lo normal. También era un desastre en clase... Ahora le va bien, probablemente por la medicación.

 

—Y esta es una mantis orquídea, es mi favorita porque parece una flor, ¿no es bonita? No es venenosa y...

 

Esta niña, por ejemplo, le agrada bastante. Se llama Marie y puede tirarse horas hablando de insectos en su propio monólogo, y eso hace que Theodore pueda escucharla sin necesidad de intervenir en la conversación. Es muy cómodo. Nunca le ha gustado tener que hablar para relacionarse, la mayor parte del tiempo prefiere estar callado.

Por eso, por comodidad, aprendió lengua de signos. Otra de las razones por las que solo se relaciona con este tipo de niños. 

 

—Oh, hablando de coridálidos, ¿al final Marc me va a ayudar con inglés?

 

Theo asiente con la cabeza. En ese momento el pequeño Samuel se une a la conversación, signa— ¿Dónde está Marc?

 

Theo le responde que volverá pronto.

 

Samuel hace un puchero y signa de nuevo— Dijo que hoy jugaría conmigo.

 

Theodore sugiere que tal vez se le ha olvidado. Que no sería extraño. Aún así Samuel parece muy desanimado, así que decide jugar él mismo con el pequeño. Al gato no le gusta mucho el deporte, jugar al pilla pilla o a saltar la comba no es lo suyo, así que convence a Samuel de dibujar y colorear en su lugar. Marie sigue hablando de insectos mientras se entretienen.

 

(...)

 

—Llegas tarde.

 

Marc se detiene en seco. Cierra los ojos con fuerza y suelta una risa nerviosa mientras se rasca la nuca— Lo sé... lo siento.

 

Theo lo mira en la oscuridad desde la litera de su cama. Se revuelve en las sábanas y suspira, ya es de noche, ¿qué ha estado haciendo hasta tan tarde? Seguro la Señorita Delight lo ha castigado por esto, escuchó que hablaban a través de la puerta.

 

—¿Estás enfadado? —Marc asoma el hocico por las escaleras de la litera. Él no lo mira, le da la espalda y bosteza, tiene sueño.

 

Pero entonces el perro insiste. A pesar de que el espacio es demasiado estrecho para que sea cómodo, Marc se cuela en su cama con él. Lo nota contra su espalda.

 

—Lo siento... conocí gente nueva y no quería irme —explica en voz muy baja, casi susurrando contra la nuca del gato—, te hubieran caído bien... Sobre todo un elefante muy majo al que le gusta mucho la ciencia, es bastante tu estilo.

 

Menuda manera disimulada de llamarle friki.

Theo no responde, no le apetece hacerlo. Pero se encoge de hombros para hacerle saber a Marc que lo está escuchando.

 

El perrito sonríe y continúa— Estuvimos en el parque, jugamos juegos de mesa y cartas... Aprendí unos nuevos. Oh y, ¿sabías que hay descuentos en el parque de atracciones para gente como yo?

 

El gato se da la vuelta para quedar frente a frente con Marc. Lo mira intensamente, sus ojos brillando en la oscuridad... 

 

Su amigo sonríe— Hoppy me lo dijo, también hay descuentos para familias numerosas, ¿crees que si vamos todos los del orfanato contemos como familia?

 

Theo niega con la cabeza.

 

—¿Eh? ¿Por qué?

 

Theo signa «madre y padre», porque sabe que Marc entiende cosas sencillas como esa.

 

El perro se aparta un poco y mira hacia el techo— Bueno, tienes razón... tal vez mis padres nos lleven algún día, ¿sabes? Podrían venir todos los del orfanato también.

 

Theo rueda los ojos. Ya, claro. A veces olvida que Marc sigue teniendo esperanzas de que sus padres se vuelvan aptos para criarlo y lo saquen del orfanato antes de los dieciocho. No conoce los detalles, pero tiene entendido que los padres de Marc son un desastre de drogas y alcohol o algo así. A Theo le parece una tontería esperar nada de personas tan basura.

No entiende por qué Marc querría volver con ellos. Es más probable que lo adopten, y no cree que eso pase tampoco.

 

—Estás enfadado... —El perrito suspira—. Te conozco.

 

Theo se queda pensando en si eso es verdad. En si su amigo conoce la razón por la que está enfadado... no, probablemente ni siquiera se le pasa por la cabeza.

Marc se gira de golpe hacia él, volviendo a quedar frente a frente con el gato. Casi le da un infarto por la cercanía repentina, incluso se atraganta un poco con su propia saliva, aunque contiene la tos.

 

Escucha al perro gruñir— Me quedaré aquí a dormir hoy. Buenas noches.

 

Dice, y cierra los ojos.

 

Theo se revuelve, quiere reclamar, pero no le salen las palabras. Está un rato intentando articular algo, pero se rinde cuando se da cuenta de que Marc ya está medio dormido ¿Debería cambiarse de cama? Marc normalmente duerme en la litera de abajo porque se mueve mucho dormido, Theo podría bajar y dormir en esa cama en su lugar.

...

Observa el rostro del perro. Se ve apacible dormido, muy distinto al Marc revoltoso y animado de siempre. Desde aquí nota que tiene las pestañas muy largas... un poco inusual para ser un perro. Theo retrae las uñas que había mantenido fuera por la tensión, acerca la mano y roza suavemente la mejilla del canino con un dedo. 

A veces le gustaría encerrar a Marc en un lugar muy escondido para que nadie además de él lo toque o le hable. Un pensamiento egoísta, algo que no pretende hacer de verdad, y aún así... se siente mal por desearlo tanto en el fondo. No le gusta que tenga otros amigos. No le gusta que pase las tardes con ellos en lugar de con Theo. No le gusta sentir que pierde su contacto. Theo no tiene padres ni quiere tenerlos. Solo tiene su fé y a Marc.

Mira un momento la boca del perrito, la tiene entreabierta mientras suelta suaves respiraciones en sueños... Theo niega con la cabeza y le da la espalda. No debería estar pensando en esas cosas, está mal.

Tiene la sensación de que esta noche no podrá dormir, así que decide recitar unas oraciones en su lugar.