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En lugar de despertar donde se había quedado anoche, la casa de respaldo de su padre, Aldo había despertado en… su habitación en las instalaciones de la Federación.
No le gustaba que los oficiales pudieran teletransportarlo cuando quisieran pero, ¿qué podía hacer?
El guardia que había estado cuidando de él durante su estadía ahí, quien aún no le revelaba su nombre, le recibió—. Buenos días.
Los recuerdos de la noche "anterior"—haber ascendido a Tina para luego matarla, haberle robado su espada y negarse a verla después de eso—hicieron que la cabeza de Aldo doliera aún más.
¿Por qué le dolía en primer lugar? Ni siquiera él sabía.
— ¿Qué hago aquí? —preguntó de mala gana, sentándose en su cama—. No me han dado ninguna otra misión por cumplir.
Un poco más, solo debía actuar a favor de la Federación un poco más y todo terminaría. ¿Verdad?
"Cuídate cuando la noche no termine."
— Eso está por cambiar —el guardia volvió a hablar, su voz robótica haciendo eco con las paredes blancas que parecían imposibles de romper—. Han vuelto a este lugar, tu trabajo era que dejaran de investigarnos.
Aldo suspiró frustrado. Si alguien, probablemente del Régimen por lo tercos que eran, se negaba a hacerle caso, incluso después de ser asesinado, no era su culpa—. ¿Quién?
— Quiénes, mejor dicho —el guardia lo corrigió.
— Puta madre…
Bzzzt
— No pedí que hablaras —la vista de Aldo se volvió borrosa mientras escuchaba al híbrido de oso—. El QR volvió a irrumpir aquí, las instalaciones están en proceso de reconstrucción nuevamente.
Maldito, ¿acaso el experimento ese moriría si no se metía en asuntos que no eran de su incumbencia?
— Pero, como dije antes, no vino solo —continuó el guardia—. Trajo a un ex-trabajor nuestro y a un amigo tuyo, Foolish y Juan.
Aldo se levantó de golpe de la cama. Eso no tenía…
Bzzzt
Se volvió a sentar.
Su papá y Juan habían venido a estas instalaciones. Con ese cabrón.
¿Por qué? ¿¡Por qué pensaron que era buena idea venir!? Sabiendo como es la Federación, sabiendo que saben todo lo que todos hacen, sabiendo que son imposibles de derrotar… ¿¡nunca pensaron que eso sería una horrible idea!?
— Tu trabajo era evitar eso —el guardia se acercó a él—. Fallaste, otra vez.
Aldo lo miró como si quisiera matarlo—. No es mi puta culpa que todos aquí sean unos malditos suicidas, ¡chingada madre! —trató de tirar de sus cuernos hasta que recordó que ya estaban rotos.
Bzzzt
Las manos de Aldo cayeron a sus muslos.
— Te dimos una manera de realizar tu trabajo.
— Matándolos a todos a la vez —Aldo lo interrumpió—, lo sé. No tienes que repetirlo —movió su pierna con nerviosismo—. Pero tampoco esperen que lo haga así como así. ¡Fariis ya sospecha que trabajo para ustedes!
Bzzzt
— ¿Y no lo haces? —la voz del oficial sonaba débil, como si estuviera bajo el agua.
— Si —Aldo respondió sin pensar.
— Entonces no deberías tener problemas con esto —el guardia declaró—. Encárgate de ellos antes de que nosotros lo hagamos.
Con eso, su habitación blanca se transformó en la que tenía en el Norte.
"Encárgate de ellos."
"Encárgate de ellos."
"ENCÁRGATE DE ELLOS."
Todos los planes que Aldo tenía para hoy desaparecieron de su mente.
"ENCÁRGATE DE ELLOS."
Ash, Foolish y Juan tenían que entender que no debían meterse con la Federación.
No importa que hagan, o que intenten, la Federación siempre estará adelante de ellos.
No había ninguna manera de derrotarlos.
Después de preparar sus armas, reparar su armadura—que estaba baja por alguna razón—y hacer más pociones, Aldo se teletransportó al café de Molly. Tenía la sensación de que sus objetivos debían estar por ahí.
Abrió el mapa y los vió; Ash, Foolish y Juan estaban en la tienda del último. Necesitaba sacarlos de ahí.
Agarró una de las televisiones que le había quitado Coco y la colocó detrás de la tienda de arte. Luego, puso el sonido que sabía que, al menos, llamaría la atención de Foolish: la canción que se escuchaba cuando Fatal Error, otro experimento fallido de la Federación, estaba cerca.
Se agachó, sabiendo que así no aparecía en el mapa, y esperó.
Foolish y Juan salieron corriendo del local, Foolish golpeó el aire varias veces y Juan solo mostró su armadura. Ash salió detrás de ellos, más confundido que nada. Aldo supuso que era porque aún era temprano para que Fatal Error estuviera suelto y que, por eso, no sabía lo que significaba.
— ¡Muéstrate, muéstrate! —gritó su papá, Aldo no entendía porque Foolish era como era. ¿Qué pensaba que podía hacer con su espada?
— ¡Si! —Juan también gritó, mucho más nervioso que Foolish—. ¡No te tenemos miedo! —sin embargo, su pobre postura de combate lo delataba.
— ¿Qué está pasando? ¿Qué es ese ruido? —Ash preguntó, listo para atacar. Raro.
— ¿No lo recuerdas? —Foolish le respondió, deteniendo sus ataques brevemente—. ¡Es la cosa que poseyó a Max!
¿?
— ¡Mierda, tienes razón! —Ash maldijo, ¿desde cuándo sabía de su existencia? — Tú… ¡cosa! ¡Muéstrate ahora!
Aldo sintió…
Bzzzt
Aldo rompió la tele antes de salir de su escondite, adaptando una actitud más de broma. El escenario parecía lo que le hizo a Roier hace unos días.
— ¡Juan! ¡Foolish! —Aldo los saludó, ignorando por un momento a Ash.
— ¡Tu puta madre Aldo! —Juan le gritó, ocasionando que Aldo estallara en risas—. ¡Casi me da algo!
— Trolleito, papi —Aldo le respondió, sacándole la lengua. Pudo ver un leve cambio en la expresión de Juan, probablemente pensando que el general de guerra estaba de vuelta.
Lástima que no fuera así.
— ¿¡Qué carajos está mal contigo!? —el glitch habló, molesto como siempre—. ¿Si sabes que Juan acaba de volver de un encuentro con esa cosa?
Aldo volteó hacia Juan, cuestionándolo con la mirada. Justo cuando Juan estaba por hablar, Aldo se le adelantó—. Al chile no me interesa, problema suyo por salir de la mansión.
Aldo necesitaba que alguno mencionara lo que habían hecho, no quería tener que explicar como lo sabía.
— ¡Tú…!
Ash ya había sacado su espada, listo para atacar a Aldo, pero Foolish se puso en medio de ellos—. ¡Wow, ambos tienen que calmarse!
— ¡Foolish, ¿estás loco?! —Ash cuestionó, sin embargo, no trató de quitarlo de su camino—. ¡Lo primero que este hijo de puta hace es tratar de atacar a Juan! Tienes suerte de que me haya convencido de estar despierto otro rato, porque sino…
— Mhm, no sabía que Juan te traía como guardaespaldas —Aldo levantó sus hombros—. Tiene sentido, dado que no puede defenderse.
No le gustaba hablarle así pero, ¿qué otra opción había?
— Aldo…
— Okay, suficiente —Ash empujó a Foolish, lanzándose pociones a si mismo mientras corría hacia Aldo, escudo y hacha en mano.
Aldo no le ojeó el hacha, pero sería buen patrocinio.
— ¡Sin escudo, a ver si muy mierdas! —Aldo le gritó, alcanzando a echarle una poción de debilidad a Ash y una de fuerza a sí mismo.
— ¡Ash, no lo mates!
— ¡No peleen!
Los gritos de Juan y Foolish distrajeron a Ash por un segundo, un segundo que Aldo aprovechó para empezar su combo.
Ash se cubrió con su escudo y Aldo nunca había estado tan feliz de robarle el hacha a Fariis. Se lo deshabilitó justo para que a Ash le cayera un rayo.
Y que empezara a llover.
— Mierda… —Foolish susurró.
— …Eso es malo, ¿verdad? —Juan preguntó y Foolish asintió.
Ash pareció sorprendido por un momento antes de escudarse nuevamente, acertándole golpes a Aldo también.
Si, esa hacha era mejor que la tenía.
Bzzzt
Y la quería.
Ash se extrañó, se acababa de escuchar un taser, pero ni Aldo ni él tenían uno.
Lo ignoró por completo, concentrándose más en hacerle golpes críticos a Aldo, ¿cómo era posible que este cabrón lastimara a su supuesta familia?
Su pelea continuó por un buen rato, ambos se bajan lo suficiente de vida como para preocuparse pero sin matarse.
Ash se estaba conteniendo. Incluso si ya no consideraba a Aldo como parte del Norte, sabía que era hijo de Foolish y, lamentablemente, muy amigo de Juan; no quería matarlo frente a ellos.
— ¡Muérete de una vez, wey! —Aldo gritó, su frustración estaba más que clara.
— ¡Ja, te burlabas de que Juan no se podía defender pero tú tampoco puedes! —Ash se burló, activándole el tótem de resurrección a Aldo—. ¡Mírate a ti mismo antes de insultar a otros!
— ¡Cállate!
Bzzzt
El mismo sonido se volvió a escuchar. Ash estaba por ignorarlo otra vez hasta que escuchó a Aldo gimotear de dolor, no tenía sentido, no le había pegado.
— ¿¡Quién te crees tú para decirme que hacer!? ¿¡Alguien que no se sabe comunicar!? —Ash lo provocó, quería matar a Aldo y, para no quedar mal, debía hacer que Aldo fuera el que se alterara—. ¿¡Alguien que piensa que todos deberían rogarle solo por ser un príncipe!?
— ¡No te proyectes, papi! —Aldo le reclamó, comiéndose una manzana dorada y atacándolo otra vez—. ¡Al menos yo no soy un asesino de perros!
— ¡Por Dios, ¿hasta cuándo dejarás eso?! —Ahora fue el turno de Ash de frustrarse. Si, se arrepentía de la imagen que había creado frente al Norte al inicio y estaba tratando de cambiarla, pero Aldo parecía encerrado en su propia…
Bzzzt
¿¡Otra vez!?
— ¡Puta madre, ya! —Aldo lloriqueó, el agarre en su espada se debilitó, casi dejándola caer.
Ash le apuntó a Aldo, sin atacarlo, solo para comprobar algo.
- Náusea
- Debilidad
- Lentitud
— ¿Qué…?
— ¿¡Aldo!?
La postura de combate del príncipe falló, casi cayendo al suelo de no ser por su espada.
Ash conocía esas señales.
— ¡Aldo!
El distrito de tiendas se deformó frente a los ojos de Aldo, tomando la forma de las instalaciones de la Federación, justo antes de que dejara de forcejear.
Había tres guardias frente a él.
¿…Desde cuándo mandaban a tres…?
Extrañaba a su familia y a sus amigos. Incluso a sus enemigos, nadie merecía pasar por esto.
Aldo notó… algo extraño.
Los guardias no hablaban, solo estaban mirándolo.
No se atrevió a alzar la voz contra ellos, cada vez que lo hacía era peor que la anterior.
Uno de ellos se estaba acercando a él. Su lenguaje corporal era como si estuviera hablándole, pero no lo estaba haciendo.
Aldo notó que tenía sus armas.
¿…No se las había dejado a Tina…?
Aldo empuñó su espada, debilitado por las torturas físicas y mentales que había experimentado múltiples veces, y atacó al guardia.
Hiriéndolo.
Ese no era un guardia, ¿verdad…?
El odio de Aldo hacia ellos se desbordó. Atacó con todo lo que tenía a la mano: su espada, su maza, su hacha, sus puños… necesitaba sentir que los estaba lastimando, que les estaba ganando.
El primer guardia cayó fácil, no puso mucha resistencia en contra suya.
El segundo fue más complicado, no tenía escudo pero sabía defenderse. Si Aldo no estuviera siendo impulsado por su odio, tal vez el guardia le hubiera ganado.
El tercero fue el más difícil, ya que estaba usando algo que él no acostumbraba a usar: un escudo. El guardia bloqueó su maza muchas veces, incluso atacándolo con una propia. Al final, Aldo le había arrancado el escudo de las manos, yéndose contra él a puños y, por alguna razón, el guardia le siguió la corriente.
Aún así, Aldo acabo matándolo. Un 3 contra 1 no era justo, pero como era la federación no esperaba menos.
Solo quería irse de ahí.
ElJuaniquilador was slain by aldo_geo
FoolishG was slain by aldo_geo
ashswagg was slain by aldo_geo
