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Category:
Fandom:
Relationships:
Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Series:
Part 2 of Twisted Wonderland Universe
Stats:
Published:
2026-02-06
Updated:
2026-06-16
Words:
439,079
Chapters:
103/?
Comments:
11
Kudos:
15
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3
Hits:
1,332

Cuando el pavorreal escoge al bufón

Summary:

Tener un pasado problemático ya era uno de sus problemas, ahora, en el Night Raven College parecía ser su etiqueta imborrable. Reser Gonzaly no se avergüenza de decir que es adoptado junto a su hermana por su madre a quien suele llamar solo por "Zeze", cuando llega a Heartslabyul bajo la elección del Espejo Oscuro las cosas se ponen difíciles entre tantas reglas extrañas bajo aquel "Tirano Carmesí" para alguien con traumas sin curar del todo. Gritos y golpes, un detonante para despertar a su pesadilla infantil.

Aunque el tan estricto Líder Rosehearts consiguió entender que ese chico no era un "Bufón" para el Dormitorio, los demás chicos de la escuela no estaban de acuerdo ¿Qué hizo Reser? ¡Vender té! Sin saber que esa simple acción iba a acercarlo a aquel chico que lo ponía nervioso de solo verlo a lo lejos. Por suerte del destino o casualidad, la oportunidad de quedar en un mismo espacio sucedió sin darle tiempo a aquel rubio de pensar bien en sus acciones inicialmente arrogantes, quedando encantado sin saber cómo de esos iris amielados.

Fuera un milagro o ese brillo dentro del alma calma y atenta del chico de dieciséis años, que Vil Schoenheit comenzó a sonreír de verdad fuera de cámaras.

Chapter 1: Prólogo

Chapter Text

Vivir en las costas doradas cerca de aquella gran bahía con vistas al imponente océano donde si ibas más lejos al centro de aquel gigante azul podías llegar al famoso Coral Sea donde si mostrabas la invitación a nombre de aquella mujer te dejaban entrar al La Grotta con un buen descuento era un paraíso deseado por muchos, sino solo podías admirar el paisaje un rato antes de regresar a las costas. Esa mañana era especial, su adorado hijo iba a escoger en cual de las preparatorias iba a querer estudiar el siguiente ciclo escolar, su siguiente paso a la vida de adolescente responsable antes de volverse más increíble de lo que ya era. Ignorando su imagen no tan estilizada y extravagante a esas horas de la mañana, ella llegó a la mesa de entrada donde se solía dejar el correo con ayuda de su secretaria, revisó entre carpetas de inversionistas, informes de su negocio y unas cuantas letras de sus socios para pedirle usar la razón y acatar con las demandas de los inversionistas de ver a sus hijos en alguna de las reuniones anuales de negocios, un sobre en particular la hizo abrir los ojos. Parpadeó varias veces fingiendo no sentir un buen presentimiento con esa cuarta opción sorpresa llegada a sus manos, giró sobre sus talones caminando de regreso a la espaciosa sala de estar conjunta a la cocina abierta. Prendió las luces del jardín interior que servía como centro del piso, tal vez fuera un pent-house envidiable para ojos expertos, pero al ser un solo piso era más saludable tener un jardín interior que dos pisos con una azotea.

A ella le gustaba así, servía para tener más cerca a sus hijos para llamarles sin gritar tanto.

Esperó paciente en la cocina preparando el café para su día, hizo el desayuno para los tres y un poco extra para aquellos quienes, aunque no comían como los mortales se daban sus excepciones por su sazón culinaria. Los pasos arrastrados apenas despertando la hicieron alzar la vista del pan francés a medio adornar, sonrió feliz viendo la cara compungida de su hijo mayor por los residuos del sueño.

—¿Listo para empezar el día, mi hijo lindo y precioso? — dio vuelta tomando al vuelo un plato para servirle su ración de huevo revuelto bien cocido con tocino— Hoy no hay buffet, así que me aseguré de que el huevo estuviera bien cocido de todos lados.

El chico de dieciséis años se talló la cara con una sonrisa perezosa en ese resoplo burlón por conocer ya de primera mano el sarcasmo dulce de ella, parpadeó varias veces sentándose en el banco alto alzando las cejas cuando vio el plato frente suyo.

—Gracias, apenas estoy recordando en donde estoy parado— tomó el tenedor sin tantas ganas jugando un poco con el desayuno, moviéndolo aquí y allá antes de ver de reojo las cartas— ¿Ya llegaron?

—Si, llegaron esta mañana ¿Quieres hacer la decisión importante de tu vida primero antes que probar la exquisitez de la mañana?

—Diría que sí, pero parece que quieres saber si quedó bien el huevo primero antes que otra cosa— soltó el resoplo divertido tomando un bocado, lo saboreó un poco antes de tragar— Está perfecto, ahora las cartas.

Ella rió al terminar de adornar el pan francés dejándolo en la esquina de esa enorme barra de cocina, así si ellos iban a buscar comida no iban a causar problema si se peleaban en el proceso. Regresó sobre sus pasos sentándose en el banco alto de la barra, se paró casi al segundo de sentarse al ver la figura más pequeña viniendo con su pijama desacomodada y el cabello revuelto. Los dos la miraron antes de sonreír.

—¿Qué hay de comer…? — dijo la hermosa niña de once años abrazándose a la mujer en un bostezo.

—Huevo con pan tostado y un poco de gelatina de yogurt— la mujer sonrió sobando la espalda de la menor antes de alzarla en brazos sin ningún esfuerzo.

Era sorprendente como para verse tan esbelta, esa mujer tenía la fuerza para alzar como si nada a su hermana, a veces él tenía problemas para si quiera ponerla en su espalda. Ella lo hacía ver demasiado fácil. Regresó su atención a las cartas viendo los nombres de cada escuela, alzó una ceja con la primera, negó al ver que la matriculación era ridícula en cuanto a costos. La segunda se veía un poco más decente en cuestión de presentación incluso, pero quedaba muy lejos de casa, demasiado para su gusto. La tercera lo hizo abrir los ojos pensando que era una broma haber sido invitado a ir a esa escuela, era demasiado primorosa, además de que iba a parecer un chiste si él iba a ese lugar con la clase de pasado que tenía detrás. La dejó en los "Tal vez" al pensar que solo eran tres opciones, al dejar la carta al lado sintió como el papel de duplicó, al ver de regreso a la carta vio el sobre negro debajo casi del mismo tamaño. Ignorando de fondo las voces de su hermana menor y ella hablando sobre sí ella iba a estar ahí el resto del día o debía ir de nuevo a atender sus negocios, agarró el sobre negro pasando su dedo por el sello.

Un espejo con un cuervo dentro sosteniendo dos llaves en sus garras, las letras del nombre de la escuela no se veían bien por el tipo de sello, pero se veía elegante. Hizo una mueca alzando la ceja, no perdía nada con abrirla y leer de donde era porque no le sonaba la presentación de algún folleto. La leyó con calma antes de llegar al nombre de quien la mandaba, claro era la escuela, pero también venía el nombre del director del lugar.

—Qué extraño…

—¿Qué? — tanto su hermana menor como ella dijeron al unísono viendo al chico.

—Esta escuela no me suena de ningún lado, pero parece que me están invitando a ir también— extendió su mano dándole la carta a ella, jaló su plato del desayuno para seguir comiendo.

Ella se apoyó en la barra de la cocina leyendo en silencio la carta en general, al leer la razón de que el director lo estuviera invitando a su hijo adorado rodó los ojos haciendo ya su torcimiento de labios en queja. Después se la dio a la menor para que la leyera al verle su carita curiosa por llegar su turno, lanzó un beso a su dirección antes de ver a su hijo con un suspiro alzando sus cejas.

—Es el Night Raven College, una escuela de magos que se dice es la mejor en su campo, bueno no— ella entrecerró los ojos viendo a un lado con sus labios fruncidos en juego— También esta la Royal Sword Academy compitiendo por ese puesto, el chiste es, el Night Raven se encuentra en una isla remota conocida como la Isla de los Sabios, aunque dicen que sus uniformes del Night Raven son bonitos. No los he visto jamás, pero también dicen que quienes van a esa escuela se han vuelto grandiosos magos en sus áreas, es un lugar de prestigio y mantener la imagen significa “Invitar a un miembro distinguido de cierto apellido especial” para seguro darle más en el ego a la Royal Sword.

—¿Por qué suena a que conoces como piensa ese tipo…? El que escribió la carta.

—¿Director Crowley? Lo he visto una o dos veces en mi vida, y decirte que de amable no tiene nada— ella miró la carta de nuevo cuando la niña la dejó a un lado— Es demasiado urraca, a veces habla por hablar.

—¿Entonces es mala persona? — la menor parpadeó confundida hacia los otros dos.

—No, diría es más bien… exasperante— ella escupió con una lentitud la ultima palabra que hizo reír a sus dos preciosos hijos— Demasiado ruido de fondo que no ocupas.

—¿Y a donde piensas ir a estudiar, hermano?

—No lo sé, las tres opciones aparte de esa no me llaman la atención— torció sus labios un tanto pensativo, miró a la mujer que ya estaba lavando las cazuelas— ¿Tu que opinas que quedaría mejor, Zeze?

 Aquella mujer de ojos azules con dorado alzó la cabeza de su tarea domestica con una calma sin igual, miró al dueño de los ojos amielados seguida de una sonrisa maternal.

—Te diría que la Royal Sword Academy, pero a ti no te queda vestirte de blanco todos los días— Zeze sacudió sus manos del agua restante cerrando el grifo, regresó a la barra de la cocina apoyando sus manos en el filo de esta— Y como te dije, dicen que los uniformes del Night Raven College son bonitos, aunque sea invitación por tener más prestigio visual e historial confío en que ahí te enseñaran lo que ocupas para ser un gran mago de lo que tu quieras ser… mi increíble niño.

—¿Entonces Reser se va a ir a la isla enorme esa? — la menor señaló a su hermano con los ojos bien abiertos en emoción.

—¿Y tu como sabes que es una isla, hm? Andy-Pandy — Reser le miró con un ojo entrecerrado y la ceja alzada en burla a su hermana menor.

—Porque ya la busqué, mira— Andrea giró la enorme tableta que servía como intercomunicador de la cocina o pantalla de búsqueda, ahí estaba la foto de donde se encontraba la escuela. Junto a otra que sorprendió a Reser.

—¿La RSA y el NRC están en la misma isla?

—Oh sí, por eso se llevan tan “bien” esos dos directores, sus peleas son tan ridículas— Zeze soltó la carcajada mientras rodeaba la barra de la cocina para irse hacia las habitaciones— ¡Pero te queda mejor el negro, Reser!

Reser asintió sin ver a nadie en particular, resopló rodando los ojos con sus manos sujetando la invitación de las dos cartas, aquella de sobre blanco sin abrir con el sello azul y aquella de papel negro. Andrea se bajó de su banco alto para subirse al que estaba a un lado de su hermano, aunque recibió ayuda de Reser al verla batallando mucho para dar el salto hacia el asiento entre risas de los dos.

—Yo digo que sí, la escuela del NRC se ve más bonita.

—¿De donde se ve bonita exactamente? Diría más sombría, aunque claro, según lo que decía en la página que encontraste ellos tienen como inspiración a los Siete Grandes. La RSA tiene como imagen ídolo a los Siete Héroes, por eso se ve más iluminada y con tantos colores claros.

—Y por eso es fea, tiene demasiada iluminación y te vas a quedar ciego o miope por estar tanto tiempo viendo blanco— Andrea agachó la cabeza con una sonrisa de oreja a oreja en un “hm” decisivo.

—Lo pensaré igual, tengo un mes para pensar a donde mandar mi respuesta, hasta entonces las puedo dejar aquí sin más…

El ruido de una corriente con el tintineo del plato donde estaba el pan francés antes, ahora vacío sin una sola migaja, hizo alzar la vista de los dos hermanos, no estaban asustados pues ya llevaban rato acoplándose a ellos como para asustarse a esas alturas por ruidos raros o verlos aparecer de frente segundos después. Andrea y Reser se vieron antes de negar viendo al cielo, de los siete seres solo tres serían los más calmados para no querer estar haciendo destrozos.

—¿Tu quien dices que fue?

—Por como nomás vino y se fue…— Reser entrecerró los ojos pensando de forma exagerada con un ceño fruncido— Liath.

—Yo digo que fue Florish, la otra vez se puso a perseguir a Gioncci por un pedazo de pastel.

Reser recorrió el banco alto entre risitas cómplices con su hermana, la ayudó a bajar de su banco antes de ir a llevar los platos sucios al fregadero. Los lavó sin problema regresando con su hermana, en un susurro sonrió más grande.

—Mientras no lleguen y griten como locos estaremos bien, sino le decimos a Zeze para que los calme o regañe, una de dos.

Andrea solo soltó risitas antes de irse corriendo por el pasillo con Reser caminando detrás sin tanta prisa, era una buena mañana ahora que ya tenía más o menos los nombres de las escuelas a su disposición para hacer su elección. Aunque por alguna razón, el nombre del Night Raven College se le había quedado en la lengua, tal vez era señal.

 

Ya había vivido muchas cosas para saber que las casualidades no existían.