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the peace i want but can't reach

Summary:

Harry solo quiere poder relajarse sin que el mundo dependa de él. Quiere su propio espacio, vivir a su propio ritmo. Quiere paz pero el resto del mundo mágico no parece recibir el mensaje y en su lugar ahora tiene una mejor amiga extraña que lo obliga a hacer cosas interesantes como mudarse de país.

No se queja tal vez aquí pueda obtener paz. Es un pueblo pequeño después de todo.

Notes:

No podía quitarme esta idea de la cabeza, he leído algunas obras bajo este shipp y me pareció buena idea agregar mi granito de arena.

Chapter 1: maybe one day but not today

Summary:

Mantener a la gente contenta nunca había sido tan estresante, eso sin agregar a su nueva conocida.

Notes:

Tenía muchas ideas sobre el nombre que le pondría a Muerte, lamentablemente no la podía llamar simplemente Muerte. Algunas ideas eran: Libitina o Marwalet.
Al final me decidí por Morana diosa de la muerte y del invierno en la mitología eslava. Creo que le queda perfecto.

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

Un par de días después de la Batalla de Hogwarts Harry pensó que podría encontrar un poco de paz. Pensó que se lo merecía, había salvado el mundo y todo pero ¿alguien había escuchado sus necesidades alguna vez? La respuesta es no, el equilibrio del mundo no podía cambiar tanto. Cuando Ron entró a través de la Red Flu de Grimmauld Place quejándose de que su madre estaba histérica supo que sus días de paz nunca existirían.

 

Un mes después de la Batalla de Hogwarts Harry se dio cuenta de un suceso extraño, más extraño de lo normal. Podía escuchar voces. Y no era igual que en segundo año donde era una sola voz, la voz de un basilisco mortal. En cambio eran varias voces, parecían susurros y la mayor parte del tiempo parecían enojados. No le molestaban en realidad, era más como tener el televisor prendido mientras haces otras cosas. Ruido de fondo. A pesar de que no era molesto los primeros días le causo dolor de cabeza, después de todo tener voces en tu cabeza que se quejaban de todos y todo era cansado. Hermione había actuado como si Voldemort hubiera revivido. Harry no les dijo que escuchaba voces y con el paso del tiempo aprendió a ignorarlas, pero había una, más fuerte que todas. En realidad no era una voz sonaba más como una risa y cada que la escuchaba sentía un escalofrió recorrer su cuerpo. Tomo una decisión inteligente y lo ignoró.

 

Seis meses después de la Batalla de Hogwarts Harry estaba harto. Harto del mundo y de las expectativas que tenía sobre él. Que los demás ponían sobre él. Al parecer matar dos veces al ultimo gran villano de la comunidad mágica no fue suficiente. Las únicas dos veces que había sido lo suficientemente tonto como para salir en publico sin un hechizo de glamour paso tres horas saludando gente y tratando de ignorar sus preguntas sobre lo que iba a hacer con su vida. Nadie tenía derecho a saber cuantos hijos quería tener o si en sus bóvedas había anillos con zafiros. Había tenido la mano acalambrada por horas. Por si fuera poco al otro día había aparecido un muy indignado Ron con una copia de El Profeta reclamándole por no haberle avisado para acompañarlo.

"Quería visitar Sortilegios Weasley Ron, no pasar tantas horas saludando gente que al final no sentía mi mano."

"Aún así Harry."

 

Días después cuando en El Profeta escribieron un articulo preguntándose a que se iba a dedicar, Harry estuvo a punto de encontrar una forma de simplemente desaparecer.

 

El Elegido aún no elige.

Por Eldis Hamsen.

 

A pesar de todo lo que a hecho El Salvador del Mundo Mágico (ver pagina 3 para más información) no pudimos evitar notar que El Conquistador no se a inscrito en la Academia de Aurores como su compañero de cuarto y héroe de guerra Ronald Weasley (visitar pagina 5 para una lista de todos los que participaron en la Batalla de Hogwarts.) Nosotros en El Profeta nos preguntamos si el señor Harry Potter, el Hombre-Que-Conquistó regresara a Hogwarts este primero de septiembre junto con su mejor amiga hija de muggles y heroína de guerra Hermione Granger. Recordemos que estos tres héroes fueron de vital importancia en la derrota de el que no debe ser nombrado. (ver página 7 para obtener más información).

Nosotros en El Profeta les deseamos lo mejor pero sobre todo nos preocupamos por El Elegido.

 

"Solo tienen curiosidad Harry." Había dicho Hermione después de leer el articulo.

Se podía ver una sonrisa mal escondida detrás del periódico. Ella había estado tratando de obligarlo a regresar a Hogwarts. Harry simplemente no quería salir de su casa, no quería ser un Auror, había luchado demasiado para su gusto pero la idea de regresar a Hogwarts era inimaginable. Tenía dinero de sobra de todos modos, algo que parecía irritar a su mejor amiga.

 

ooOOoo

 

"Deberías salir más en El Profeta amigo, están comenzando a olvidarse de ti."

Si, eso es lo que quería.

 

ooOOoo

 

"Deberías escribir un libro Harry."

"¿Sobre que Hermione? ¿Sobre como es la vida de un niño soldado? ¿Debería contar lo que me hicieron los Dursley? ¿O tal vez el cómo Dumbledore me permitió vivir solo para morir en el momento correcto?"

Hermione no respondió, había lagrimas en sus ojos. Ron no le habló por una semana completa. Fue realmente pacifico.

 

ooOOoo

 

"Realmente deberíamos de comprar túnicas nuevas Harry, es una Orden de Merlín de Primera Clase no puedes ir en Jeans."

Harry ni siquiera se presentó. Le mandaron la dichosa Orden de Merlín vía lechuza. El Profeta estuvo lleno de teorías cada una más absurda que la anterior tratando de justificar su falta. Su favorita hasta el momento era la que decía que había asesinado al Conde Drácula con sangre envenenada con pelos de lobo y ahora estaba escondido y huyendo de la ira de los vampiros.

La señora Weasley cuando se enteró viajo por Red Flu hasta Grimmauld Place y le había gritado por unos solidos veinte minutos, el colmo fue cuando en su perorata se le salió un:

"Deberías pensar en como nos sentimos y en la mala imagen que nos das al ser tu familia."

Harry había explotado y le había gritado de vuelta que era su vida y que después de todo el era huérfano. La señora Weasley había roto a llorar y Ron tardo dos semanas en volver a hablarle.

Las voces en su cabeza habían estado de buen humor después de eso, incluso volvió a escuchar la espeluznante risa que le daba escalofríos. Aprovechando la soledad recién obtenida y guiado por las voces pasó sus dos semanas de tranquilidad enterrado en la biblioteca leyendo cualquier cosa que le llamara la atención. No esta de más decir que tuvo pesadillas después de leer un par de libros desagradables pero también aprendió como guardar el ultimo aliento de sus enemigos para evitar que pasaran a la otra vida. No sabía para que lo iba a utilizar pero parecía prometedor.

 

ooOOoo

 

Un año después de la Batalla de Hogwarts Harry encontró una explicación a las voces de su cabeza... más o menos.

Era un sábado, acababa de regresar de una noche de sufrimiento, también conocida como cena familiar con los Weasley. La comida en si era maravillosa pero la señora Weasley paso todo el tiempo tirando indirectas sobre que ya era hora de que él y Ginny asentaran cabeza. Incluso le llegó a preguntar en broma si ya tenía un anillo preparado. Más tarde mientras lavaban los trastes sucios le preguntó a Ginny si le había contado a su madre sobre su ruptura (llevaban ocho meses sin salir, ya era hora) ella simplemente negó.

"Todavía esta de luto por Fred, no quiero presionarla tanto." Las mejillas de Ginny estaban ligeramente sonrojadas. "A parte podríamos regresar, ya termino la guerra y ¿para que decirle que terminamos si igual vamos a terminar juntos?"

Harry le dejó claro lo que pensaba sobre regresar con ella. Minutos después cuando Ron vio los ojos rojos de su hermana y comenzó a cazarlo sacando su Hocicorto Sueco interior Harry decidió que era tiempo de irse.

Es por eso que cuando entro a su habitación queriendo descansar después de haber cerrado la Red Flu, ajustado las barreras de aparición y básicamente quitándole a todos menos a él el permiso de entrar a Grimmauld Place lo que menos esperaba era encontrar a una pálida joven sentada entre su revoltura de sabanas y almohadas actuando como si fuera un trono. Su primer instinto fue huir. Cerrar la puerta (o no), darse la vuelta y desaparecer. La vida en una isla deshabitada sonaba fantástica.

Su plan de escape se vio interrumpido por una peculiar risa que le envió escalofríos por la espalda. Se volteo en contra de su voluntad. La curiosidad ganó.

"Es de mala educación dejar esperando a una dama."

Su voz era cantarina y soñadora, le recordaba un poco a la de Luna con ese sentimiento de estar fuera de tiempo. Entró a su habitación pero se quedo cerca de la puerta. Después de vivir una guerra la costumbre de tener vías de escape disponible es una necesidad. La chica le sonrió aparentemente divertida por su actitud. Tenía colmillos, pequeños colmillos afilados que contrastaban con sus labios rojos.

A pesar de la pose relajada que mantenía la chica los instintos de Harry le gritaban peligro. Esta sensación le recordaba a su enfrentamiento con Voldemort en el Bosque Prohibido, la sensación de estar frente a una muerte segura. No era algo que quisiera volver a experimentar. Trató de obligar a su cuerpo a relajarse. Tenía su fiel varita de acebo preparada para atacar o para protegerse dependiendo de lo que necesitara. Mientras tanto estudio a la mujer frente a él.

Parecía tener su edad pero no la había visto nunca en Hogwarts, era delgada y parecía que nunca había visto la luz del sol, su piel era pálida casi enfermiza. Tenía el cabello negro al igual que sus ojos y le llegaba hasta la cintura. Era un lacio perfeto. Llevaba un vestido color vino que combinaba con sus labios y unos guantes color hueso descansaban en su regazo. Al igual que él parecía estar estudiándolo con detenimiento, parecía divertida de su postura rígida pero no podía evitarlo. Su aura le recordaba a Harry a los dementores y exudaba poder a pesar de lo delicada que se veía. Con el simple hecho de estar en la misma habitación sentía frio, la sangre en sus venas parecía avanzar más lentamente. En conclusión se sentía como un ratón frente a un tigre.

La chica señalo delicadamente un espacio a su lado (en su propia cama) y en contra de sus instintos se sentó. La sensación se intensifico y su cuerpo se negó a relajarse.

"¿Quien eres?" Su voz temblaba pero sentía que en cualquier momento moriría por lo que no le tomo tanta importancia.

"Me han dado muchos nombres, últimamente me llaman Muerte pero tu puedes llamarme Morana."

Harry asintió tontamente. Eso tenía sentido, después de dos maldiciones asesinas uno se podría considerar amigo de la muerte. A su lado la chica, la Muerte, Morana soltó una risita. La piel de Harry se erizo.

"Sin ofender pero, ¿que haces en mi casa y específicamente en mi cama?"

"Vine a visitarte, pensé que ya era hora de que nos conociéramos Maestro."

Harry se atraganto con su propia saliva, Morana espero pacientemente a que se recuperara.

"¿Maestro?" Pensó que era una especie de broma, Morana interrumpió esa línea de pensamientos.

"Si, reuniste las tres reliquias, eso te convierte en mi Maestro."

"Dumbledore también reunió las reliquias." La voz de Harry era acusadora.

Morana arrugo la nariz con desagrado, como si oliera algo especialmente apestoso.

"Afortunadamente para todos nunca las tuvo al mismo tiempo."

Harry elevó una de sus cejas. Después de todo él había roto la Varita de Saúco. La Muerte le dio una larga mirada, Harry se removió incomodo.

"¿Por qué rompiste la Varita de Saúco?"

Harry suspiro. "Todos sus dueños fueron traicionados, asesinados o ambos. Creo que tengo suficiente de eso sin tener que agregarle la varita."

Morana asintió con la cabeza y con un movimiento de su mano apareció la tan famosa Varita de Saúco entera. Se veía como nueva sin rastros de haber sido arrojada al vacío.

"Eso fue porque no eran Maestros de la Muerte." Le explico lentamente como si fuera un niño y Harry de repente se sintió muy pequeño.

"¿Por qué yo?"

Todo el cansancio que había acumulado a lo largo de su no tan larga vida lo alcanzó de repente y se dio cuenta de que no iba a ser algo bueno. Al menos no para él. Harry suspiro, parece que los problemas lo perseguirán sin importar lo que haga o deje de hacer.

"Ya te lo dije, reuniste las tres reliquias-" Morana levantó la mano para detener la perorata que estuvo a punto de soltar. "Y aparte eres el ultimo descendiente directo de los Peverell."

La Muerte pasó los siguientes veinte minutos explicándole su historia familiar con más detalles de los que probablemente eran saludables. Al final Harry estaba ligueramente mareado y asqueado. No quería saber que a uno de sus antepasados le gustaba comer cerebros humanos porque creía que lo harían más inteligente, muchas gracias. Con todo eso no podía negar que ahora sabía más sobre su familia de lo que le habían contado.

Harry estuvo un par de minutos en silencio tratando de procesar lo que le habían dicho, abrió la boca un par de veces pero no salió nada. Finalmente encontró su voz.

"Pero, ¿que significa ser maestro de la muerte?" Le empezaba a doler la cabeza y era más difícil comprender todo. "¿La muerte necesita un Maestro?"

Harry lo dudaba, tenía que haber algo que Morana no le había dicho. Con el paso del tiempo había descubierto que nada en su vida era tan simple. ¡Oye Harry tus padres no eran unos alcohólicos! Pero estaban muertos, ¡Felicidades Harry eres un mago! Tu vida correrá peligro todos los años, ¡Eres famoso y millonario Harry! Pero no vas a tener privacidad ni vas a poder utilizar tu dinero hasta los diecisiete años, ¡Tienes un padrino Harry! Oh, espero ya se murió.

Morana resoplo.

Harry trato de ignorar el hecho de que al parecer podía leer su mente y se concentro en su explicación.

"Significa que estas ligado a mi, esto quiere decir que morirás cuando deje de existir y también podrás usar algunos de mis poderes."

Ahí estaba, no todo podía ser bueno. No para Harry.

El único sonido que se escuchaba era su respiración la cual comenzó a acelerarse cuando comprendió lo que quería decir el ser inmortal. Eso es lo que era ahora. No podría morir. No podría descansar.

"Tu nunca mueres:" Fue todo lo que pudo decir, su voz entrecortada.

"Llegara un día donde todo dejara de existir y la Muerte ya no será necesaria."

Una carcajada histérica salió de sus labios, podía confundirse fácilmente con un sollozo. Nunca podría estar en paz.

Sus pensamientos fueron interrumpidos por unas manos heladas que tomaban su rostro y de repente estaba mirando fijamente unos ojos completamente negros.

"Maestro tranquilízate." Morana le acaricio las mejillas con ternura. "Es cierto que no podrás morir pero no estarás solo, nunca me iré de tu lado. No tienes que sufrir."

Harry pudo respirar y la Muerte sonrió.

"Serás feliz Maestro."

Y sonó como una promesa.

Notes:

¿Regresara Harry a Hogwarts? ¿Se convertirá en Auror? ¿Como van a reaccionar Ron y Hermione al conocer a Morana? ¿Aceptara Harry ser el Maestro de la Muerte?

En otras noticias, ¿que apellido creen que le quede mejor a Morana? Las opciones son: Bier y Capulum.

Si tienen alguna pregunta no duden en dejarla en los comentarios.